Cuatro pasos hacia el amor . Osho

Grafica 'Los cuatro pasos hacia el amor' Categoria 'Crecimiento' Palabra 'Amor'

CUATRO PASOS HACIA EL AMOR

El amor es la unión, el encuentro orgásmico de la muerte y la vida. Si no has conocido el amor, te lo has perdido. Naciste, viviste y moriste, pero perdiste la oportunidad. Te has equivocado tremendamente, totalmente, absolutamente, has perdido el intervalo entre las dos notas. Ese intervalo es el pináculo más alto, la experiencia suprema.

Para alcanzarlo, hay cuatro pasos que debes recordar.

El primero: estar aquí y ahora, porque el amor sólo es posible en el “aquí-ahora”. No puedes amar en el pasado. Muchas personas viven simplemente de recuerdos, amaron en el pasado. Y hay otros que aman en el futuro; eso tampoco se puede hacer. Estas son formas de evitar al amor. El pasado y el futuro son las formas de evitar al amor.

De modo que amas en el pasado o amas en el futuro y el amor es sólo posible en el presente porque sólo en este momento la vida y la muerte se encuentran… en el oscuro intervalo que está dentro de ti. Ese intervalo oscuro está siempre en el presente, siempre en el presente, siempre en el presente. Nunca es pasado y nunca es futuro. Si piensas demasiado—y pensar es siempre o del pasado, o del futuro—tus energías se separarán de tus sentimientos. Sentir es estar aquí-ahora. Si tus energías se mueven en función del pensar, entonces no tendrás suficientes energías para adentrarte en los sentimientos y el amor no será posible.

Así que el primer paso es estar aquí-ahora. El futuro y el pasado traen pensamientos y el pensar destruye el sentir. Y una persona obsesionada con el pensar, poco a poco se olvida completamente de que también tiene un corazón.

Un hombre que piensa demasiado, avanza de tal manera que, poco a poco, deja de expresar lo que siente. No prestándole atención al sentir, empieza a alejarse de él. Hay millones de personas en este estado sin saber qué significa el corazón. Creen que es sólo un mecanismo. Se concentran exclusivamente en la mente. La mente es un extremo, es necesaria, es un buen instrumento, pero debe usarse como un esclavo. No debe ser el amo. Una vez que la mente se convierta en el amo y dejes en segundo término al corazón, vivirás, morirás, pero no sabrás qué es Dios, porque no sabrás qué es el amor.

Al contactar con él por primera vez, ese intervalo oscuro parece ser amor y cuando te pierdes en él, se convierte en Dios. Dios comienza con el amor, o Dios es la última cúspide del amor.

El segundo paso hacia el amor es:

Aprende a transformar tus venenos en miel…

Mucha gente ama, pero su amor está muy contaminado con venenos, con odio, celos, furia, posesividad. Mil y un venenos asedian tu amor. El amor es algo delicado. Detente a pensar en la ira, en el odio, en la posesividad, en los celos. ¿Cómo puede el amor sobrevivir?

En primer lugar las personas utilizan demasiado la cabeza y olvidan el corazón. Son la mayoría. Una minoría, todavía vive un poco en el corazón, pero esa minoría también está equivocada, su pequeña luz de amor está rodeada por celos, odio, ira y mil y un venenos. Así, todo el viaje se vuelve amargo. El amor es la escalera entre el cielo y el infierno, pero la escalera siempre tiene dos caminos: puedes subir o bajar. Si existen venenos, la escalera te llevará hacia abajo. Entrarás en el infierno y no en el cielo. Y en vez de alcanzar una melodía tu vida será un estruendo nauseabundo, contradictorio, como el ruido del tráfico. Un ruido enloquecedor, una multitud ruidosa, sin armonía. Permanecerás al borde de la locura.

Por lo tanto lo segundo a recordar es:

Aprende a transformar tus venenos en miel.

¿Cómo serán transformados? Hay un proceso simple. De hecho no es correcto llamarlo transformación porque no tienes que hacer nada, sólo necesitas paciencia. Te estoy revelando uno de los mayores secretos. Inténtalo: cuando sientas rabia, no hagas nada, sólo siéntate en silencio y observa. No estés ni a favor, ni en contra. No cooperes con ella, no la reprimas. Sólo obsérvala, ten paciencia, mira lo que sucede… déjala surgir.

Recuerda una cosa:

Nunca hagas nada cuando el veneno se apodere de tu estado de ánimo,
simplemente espera. Cuando el veneno empiece a cambiar…

Esta es una de las leyes básicas de la vida: todo cambia continuamente. Como te había dicho, el hombre se vuelve mujer y la mujer se vuelve hombre, porque periódicamente ocurren cambios en ti. El hombre bueno se vuelve malo y el malo bueno; el santo tiene momentos de pecador y el pecador, de santo… uno sólo tiene que esperar.

No actúes cuando la furia está en su punto más álgido, si no te arrepentirás y entrarás en una reacción en cadena y crearás karma. Es así como entras en el karma. Haz algo cuando estés en un momento negativo y formarás parte de una cadena interminable. Cuando estás negativo y actúas, el otro se vuelve negativo, el otro está dispuesto a hacer algo. La negatividad genera más negatividad. La negatividad provoca más negatividad, la furia crea más furia, la hostilidad crea más hostilidad y las cosas siguen y siguen y siguen. La gente ha estado luchando entre sí, durante vidas enteras. ¡Y aún continúan!

Espera. Cuando estás furioso, éste es el momento de meditar; no desperdicies ese momento. La ira está creando tanta energía en ti… que puede destruirlo todo. Pero la energía es neutral; la misma energía que puede destruir, puede ser creativa. Detente. La misma energía que puede destrozarlo todo, puede ser una lluvia de vida.

Sólo espera. Si esperas y haces las cosas sin prisa, un día te sorprenderás al ver el cambio interno. Estabas lleno de ira y la ira iba aumentando y aumentando hasta que llegaste a un clímax… y entonces el curso de las cosas empezó a cambiar. Y puedes ver que está cambiando y la furia va desapareciendo y la energía liberándose. Entonces estarás en un estado de ánimo positivo: el ánimo creativo. Ahora puedes hacer algo. Hazlo ahora. Espera siempre el momento positivo.

Y no estoy hablando de represión, no estoy diciendo que suprimas lo negativo. Lo que digo es que observes lo negativo. Recuerda la diferencia, existe una tremenda diferencia. No digo que te estanques en lo negativo, que te olvides de lo negativo, que hagas algo en contra de ello, no. No estoy diciendo eso. No digo que sonrías cuando estás furioso, no. Esa sonrisa será falsa, fea, fingida. No sonrías cuando estés furioso. Enciérrate en tu cuarto, coloca un espejo frente a ti y mira tu rostro lleno de rabia. No hay necesidad de mostrárselo a nadie. Es cosa tuya, es tu energía, tu vida y debes esperar el momento oportuno. Sigue mirándote al espejo, mira tu cara enrojecida, los ojos rojos, al asesino en ti. ¿Has pensado alguna vez que cada uno lleva un homicida en su interior? Tú también llevas uno. No creas que el asesino está en otra parte, ni creas que el que comete el asesinato es otro. No, todos tienen la posibilidad de asesinar. Llevas el instinto suicida en ti.

Mírate en el espejo; esos son tus diferentes estados, debes familiarizarte con ellos.
Conocerse a uno mismo forma parte del crecimiento.

Desde Sócrates hasta nuestras días se ha oído: “Conócete a ti mismo”. Pero ésta es la manera de conocerse a uno mismo. “Conocerte a ti mismo”, no significa sentarse silenciosamente y repetir: “Soy Brahma, soy una alma, soy Dios, soy esto…” no tiene sentido. Conocerse a uno mismo quiere decir conocer todos los estados, todas las posibilidades: el asesino, el pecador, el criminal, el santo, lo sagrado dentro de ti, la virtud, el Dios, el Diablo. Conoce todos los estados, toda su gama; conociéndolos descubrirás secretos, llaves.

Verás que la ira no permanecerá para siempre, o ¿sí podrá? No lo has intentado; ¡Inténtalo! No puede permanecer para siempre. Si no haces nada, ¿qué sucederá? ¿Podría la ira quedar suspendida por siempre y para siempre? Nada permanece para siempre. La felicidad viene y se va, la infelicidad viene y se va. ¿Entiendes esta simple ley? Todo cambia, nada permanece. Así que, ¿por qué tener prisa? La rabia ha llegado. Se irá. Sólo espera, ten un poco de paciencia. Mira en el espejo y espera. Déjala correr, deja que tu rostro se vuelva feo y homicida, pero espera y observa.

No reprimas la rabia y no actúes bajo su influencia y pronto verás que tu rostro se suavizará, tus ojos se calmarán; la energía cambia, lo masculino se convierte en femenino… y pronto estarás radiante. La misma rojez que era rabia ahora ha adquirido un cierto resplandor, una belleza en tu rostro, en tus ojos. Ahora puedes salir, el momento de actuar ha llegado. Actúa cuando estés positivo. No fuerces a la positividad, deja que llegue a su tiempo. Este es el secreto. Cuando digo: “Aprende a transformar tus venenos en miel”, eso es lo que quiero decir.

Y tercero: comparte. Cuando tengas algo negativo, guárdalo para ti. Cuando tengas algo positivo, compártelo. La gente, comúnmente, comparte sus negatividades, no comparte sus experiencias positivas. La Humanidad es simplemente estúpida. Cuando están contentos no comparten, son avaros. Cuando se sienten infelices, son muy pródigos. Entonces están mucho más dispuestos a compartir. Cuando la gente sonríe, sonríe muy moderadamente, sin llegar muy lejos, pero cuando están furiosos, lo están totalmente. El tercer paso es compartir la positividad. Esto hará que tu amor fluya como un río y hará que surja de tu corazón. El dilema de tu corazón empezará a cambiar cuando compartas.

He oído un dicho muy extraño de Jorge Luis Borges. Escúchalo:

Dale aquello que es sagrado a los perros.
Arroja las perlas a los puercos porque lo que importa es dar.

Has oído lo contrario que dice así:

No arrojes nada a los perros
y no des perlas a los puercos, porque no entenderán.

Lo que importa no es lo que estás dando:perlas, santidad y amor, ni a quién se lo estás dando. Eso no es importante. Lo importante es que estés dando. Da cuanto tengas. Gurdjieff solía decir: “Todo lo que acumulé, lo perdí y todo lo que di, es mío. Todo aquello que di aún lo tengo, y todo lo que acumulé se perdió, se fue.” Cierto; tienes sólo aquello que has compartido. El amor no es una propiedad para ser guardada; es un resplandor, es una fragancia para ser compartida. Cuanto más compartas, más tendrás; cuanto menos compartas, menos tendrás.

Cuanto más compartas, más surgirá de tu interior. Es infinito; más brotará. Saca agua del pozo y más agua fresca fluirá hacia él. Deja de sacar agua, cierra el pozo, sé un miserable y cesará de manar. Poco a poco las fuentes morirán, se bloquearán y el agua que está en el pozo se corromperá, se volverá rancia y sucia. El agua que corre es fresca… el amor que fluye es fresco.

Así que el tercer paso hacia el amor es compartir tus cosas positivas, compartir tu vida, compartir todo lo que tengas. Todo lo bello que tengas, no lo escondas. Comparte tu sabiduría, comparte tu oración, tu amor, tu felicidad, tu gozo; comparte. Sí, si no encuentras a nadie, comparte con los perros, pero comparte. Con las rocas, pero comparte. Cuando tengas perlas, espárcelas. No te preocupes si las das a los puercos o a los santos. Lo que importa es dar.

El almacenamiento envenena el corazón. Toda acumulación es venenosa. Si compartes, tu sistema estará libre de venenos. Y cuando des, no te preocupes por si serás correspondido o no, no esperes ni tan siquiera las gracias. Siéntete agradecido a la persona que te permitió compartir algo con ella. No esperes en el fondo de tu corazón que él tenga que sentirse agradecido porque compartiste algo con él. No, siéntete agradecido porque él estuvo dispuesto a escucharte, a compartir un poco de energía contigo, porque estuvo dispuesto a escuchar tu canción, dispuesto a ver tu danza, porque cuando fuiste hacia él a darle no te rechazó… pudo haberlo hecho.

El compartir es una de las virtudes más espirituales, una de las más grandes.

Y la cuarta: no seas “alguien”. Una vez que comienzas a pensar que eres alguien, te estancas. Entonces el amor no fluye. El amor sólo fluye de alguien que no es nadie. El amor mora sólo en la nada.

Cuando estás vacío, hay amor.
Cuando estás lleno de ego, el amor desaparece.
El amor y el ego no pueden converger.

El amor puede existir con Dios y no con el ego, porque el amor y Dios son sinónimos. Es imposible que el amor y el ego estén juntos. Así que, sé la nada. El “no ser” es la fuente de todo, el “no ser” no ser es la fuente del infinito… “no ser” es Dios. Ser “la nada” significa nirvana. Sé “la nada” y al serlo, habrás alcanzado el Todo. Siendo “algo” te perderás; al ser “la nada”, llegarás a casa.

Vida, amor, risa…

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Amor o Ego !

7A610709-6C47-4D71-86F5-E10D9EA3DD2ATómate la vida como un juego, disfruta de todas sus facetas:
El fracaso, la victoria, perderte o encontrar el camino correcto…

¿Por qué me resulta tan difícil aceptar que soy un fracasado?
Prefiero sacrificar mi bienestar antes que aceptar que he fracasado.

La pregunta que haces es la pregunta que tienen todos los que han sido educados para ser egoístas. Desafortunadamente, la educación moderna,… te enseña a ser egoísta, fuerte, a estar cristalizado.

La cuestión es que tu educación te ha preparado para un mundo competitivo. Es una lucha constante. Todo el mundo es tu enemigo porque todo el mundo compite contigo. A no ser que tengas un ego muy fuerte, no vas a ser presidente ni primer ministro, ni lograrás convertirte en la persona más rica del mundo. Serás un don nadie que se quedará a un lado del camino, mientras toda la caravana de competidores te adelantará. Te pasarán por encima y te aplastarán.

A los niños les inculcan el miedo a tener que ser muy fuertes para que no te aplasten desde un principio. Todo el mundo trata de salir victorioso de una forma u otra. Todo el mundo compite para salir adelante, para convertirse en alguien especial. Tu pregunta surge a consecuencia de esa educación errónea, de esa educación absolutamente inhumana. Eres víctima de un mundo equivocado, de una civilización equivocada, de un sistema educativo equivocado.

¿Por qué me resulta tan difícil aceptar que soy un fracasado?, me preguntas. Porque le duele al ego; si no, daría lo mismo… Te estás preocupando innecesariamente porque no aceptas ser un perdedor. Estás diciendo: Prefiero sacrificar mi bienestar antes que aceptar que he fracasado.

La propia idea de la competitividad es egoísta. Es enfermiza. No hay nada de malo en ser un perdedor. ¡Sé un perdedor absoluto! Has todo lo que puedas, y si lo que consigues es fracasar, acéptalo con dignidad. Unos tienen que perder y otros tienen que ganar. No deberías estar tan apegado a tu ego para tener que ganar siempre. De vez en cuando no está mal perder, aunque sólo sea por cambiar. Con el fracaso se puede aprender tanto como con el éxito. Puedes aprender a no tener ego, puedes aprender a ser humilde, puedes aprender a aceptar todo lo que te trae la vida. Todas esas cosas te aportarán madurez. Entonces, ¿a quién le importa quién gana y quién pierde?

A la gente le preocupa demasiado que el resto del mundo le esté mirando. Pero nadie tiene tiempo para eso. Todo el mundo está enfrascado en su propia competición…

Habría que tomarse la vida casi como si fuese un parque de juegos infantiles. Habría que aprenderse las reglas del juego. Habría que saber que unos tienen que ganar y otros tienen que perder. Si eres humilde, preferirás ser un perdedor a privar a alguien del éxito. Puede que no hayas barajado la posibilidad de disfrutar de la derrota dando a otro la posibilidad de disfrutar del éxito. Su éxito está en tus manos. Le podrías haber privado de ese éxito.

Pero para pensar y darse cuenta de que esas son las dos únicas posibilidades que existen sólo hay que estar profundamente despierto. Pelea con todas tus fuerzas y todo tu ímpetu, pero no hace falta que seas el vencedor. Y si el otro gana celebra también su victoria. Ha sido un juego divertido. No te sientas derrotado. Tu fracaso sólo se convierte en derrota cuando no pones en ello toda tu energía. Si lo haces, el fracaso puede ser más valioso que la victoria.

Tú pareces una persona muy seria. Tómate la vida como un juego, disfruta de todas sus facetas: el fracaso, la victoria, perderte o encontrar el camino correcto, la oscuridad de la noche y la belleza del amanecer. Disfruta de las dos caras, de todas las posibilidades, y en cada experiencia aprende algo que te ayude a madurar. Aprende a ser menos serio y más comprensivo. Ten más sentido del humor. Te dedico especialmente esta pequeña historia…

Tres mujeres llegan a las puertas del cielo después de morir y allí las recibe San Pedro.

  • ¿Habéis renunciado al sexo en la tierra?.
  • Yo sí, absolutamente, responde.
  • Muy bien -dice San Pedro-. He aquí la llave de oro que abrirá las puertas del paraíso.
  • Luego se vuelve hacia la segunda mujer y le pregunta: ¿Y tú?.
  • Bueno -responde-, a medias.
  • De acuerdo -dice San Pedro-. He aquí las llaves de plata que abrirá las puertas del purgatorio.
  • Entonces pregunta a la tercera: ¿Y tú?
  • ¿Yo? -responde-. Yo he hecho todo lo que te puedas imaginar ¡y cosas que ni te imaginas!.
  • ¡Genial! -responde San Pedro-. He aquí la llave de mi habitación. Enseguida voy.

Osho, No tienes nada que perder.
En el camino hacia la verdad, la conciencia y la felicidad

ALIMENTACIÓN DEL EGO-JIDDU KRISHNAMURTI

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Sanjivi: ¿Qué entiende usted por el yo? ¿Es el ego?

J. Krishnamurti: Ego, que significa mis características, mis deseos, mis miedos.

Sanjivi: ¿Pero no es el mecanismo de la observación… un instrumento para observar?

Achyut Patwardhan: ¿Aceptaría usted que le dijera que el yo es sólo un adhesivo, que tiene la propiedad de hacer que las cosas se peguen?

J. Krishnamurti: La descripción no es el yo. Quiero ver qué es el yo. ¿Puede ser eliminado? ¿Puedo librarme de los celos, de la ira?

En la medida en que eso esté presente -el miedo a esto o aquello- careceré de una mente religiosa. Puedo aparentar ser religioso yendo a un templo. Uno tiene que darse cuenta de que es egoísta. El yo es celos, envidia, codicia, autoridad, poder, posición, dominio, apego. Acabe con él. ¿Puede usted no tener ego, vivir sin él y seguir en este mundo? ¿Es eso lo que preguntaba?

El ego es una ilusión creada por nuestra propia mente. Primero, antes que nada uno puede observar por uno mismo que no hay ningún ego por ninguna parte en la naturaleza que no sea en la conciencia humana. Los animales pueden ser violentos hasta cierto grado pero los animales no tienen un ego. Ellos no son intencionalmente ni deliberadamente violentos. Y el niño, cuando nace, es como un animal, no tiene ego ya que no tiene la capacidad de pensar e imaginarse. Por tanto tenemos que examinar: ¿cuándo surge el ego como algo existente mientras el niño crece? Porque, después de todo, todos hemos sido niños, por tanto hemos estado expuestos a este proceso.

Si yo examino eso, encuentro que después de unos cuantos años de haber nacido el niño adquiere un lenguaje y adquiere la capacidad de pensar e imaginarse. Estas capacidades en sí mismas no son el ego. Vienen a nosotros en el proceso biológico de la propia evolución, la cual es una parte del orden de la naturaleza. Cuando enfrentamos estas capacidades con el instinto de buscar placer y evitar el dolor, que está allí también en el animal, entonces eso produce una receta para la formación del ego, debido a que con la conciencia humana hay no sólo dolor físico y placer físico, sino también dolor psicológico y placer psicológico.

JIDDU KRISHNAMURTI

El Arte de Respirar

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Principios Funcionales Universales

El aire entra y sale continuamente de nuestros cuerpos. Mientras estamos vivos, respiramos, sin tener conciencia de ello. La respiración es una ocurrencia, como el latido del corazón, la circulación de la sangre, o la química del hígado. Estas ocurrencias ocurren en oposición a nuestras acciones. Fundamentalmente, pensamos de acciones, porque pensamos o hablamos constantemente o nos ocupamos de otra manera con los sentidos y el cuerpo. La respiración abre un umbral a las áreas más sutiles de nuestra existencia.

Mientras el hombre avanza dentro de la Era de Acuario, que se relaciona con el aire y el espacio, la enseñanza relacionada con la respiración adquirirá mayor importancia. Esta enseñanza de la Sabiduría Eterna no tiene nada que ver con dogmas o religiones, sino que lleva en sí conocimiento sobre principios funcionales que no dependen de la lengua, la raíz étnica, o la religión. Estos principios trabajan en toda la creación e igualmente en nosotros. La enseñanza describe los diferentes aspectos del trabajo con la respiración y nos da una técnica para trabajar con los principios para liberarnos de la materia y para ayudarnos a trascender.

Al hacer estos ejercicios, observamos el movimiento de nuestra respiración por cierto tiempo. Si hacemos esto de cinco a diez minutos, experimentaremos algo muy particular. No hay nada que entender en esto, pero después de una semana, después de uno o dos meses, tendremos el sabor de algo que otros no tienen. Nos daremos cuenta que, cuando hablamos, es nuestra voz la que habla, y comenzaremos a escucharla. Desarrollaremos una estabilidad interna y una actitud de distanciamiento del mundo exterior. La respiración consciente, rítmica, suministra energía al cuerpo etérico y consolida nuestra salud física.

La Pulsación del Alma

Se tiene una gran opinión acerca de los ejercicios físicos como medio de mantener el bienestar. Se trota y se hacen otros ejercicios, pero de todas formas se cae en la enfermedad incluso cuando se sigue la dieta más pura y se tienen los hábitos más sanos. Los ejercicios físicos no se comparan con el trabajo continuo con la respiración, porque los efectos sutiles son mucho más poderosos que los físicos. Los que trabajan regularmente con la respiración se enferman muy raramente y se benefician con una salud y una fuerza notables.

Haciendo ejercicios de respiración, el cuerpo adopta un ritmo particular que nos permite llegar al alma a través de la personalidad. Cuando nos centramos en la respiración, damos atención a un efecto del alma; así, nos acercamos cada vez más a ella. La forma física no es la que respira, sino el alma. Ella está en una meditación rítmica constante. Su pulsación mantiene la respiración y la vida de la forma. La pulsación del alma continúa incluso después de la muerte del cuerpo. Por tanto, continuamos nuestra vida consciente cuando conectamos con esta pulsación.

La pulsación es el aspecto sutil de la respiración, y el aspecto sutil del aire se llama Prana. El elemento de aire construye un puente entre la conciencia separada y la oceánica. La inhalación nos trae el hombre divino y el principio de la vida en la forma de oxígeno. La exhalación expulsa el bióxido de carbono, que para el flujo de la vida. La respiración profunda oxigena la sangre, atrae materias más sutiles al cuerpo, y expulsa la materia densa. Debemos asegurarnos de que nuestro discurso sea bueno, que nuestra boca esté limpia, y que el paso de las ventanas de la nariz a los pulmones esté libre.

Las Cinco Pulsaciones de Prana

El Prana se transmite a los seres vivos por el centro solar a través del aire. El hombre lo absorbe principalmente a través del centro sacro y de un centro entre los hombros. Si estos centros se exponen al sol y al aire durante las horas del amanecer y del crepúsculo, podemos recibir mucha energía de la vida.

Al hacer los ejercicios, debemos respirar lenta, suave, profunda y uniformemente. Cuando la respiración no es suave, el fuego sutil en el aire puede causar úlceras en el puente de la nariz y en la garganta. Además, no debemos respirar a través de la boca. Solamente los enfermos respiran a través de la boca. La lengua debe descansar sobre el palatal, sin tocar los dientes, y los dientes no deben tocarse entre sí. Esto permite un estado relajado. Podemos también cerrar la boca de esa manera por el resto del día. En una persona cuya lengua tiende a reposar sobre la mandíbula inferior veremos tendencias animales excesivas. En una persona avanzada, que se alinea con las energías más sutiles, la posición natural de la lengua será descansando en el palatal.

El ejercicio para la respiración consciente es un proceso de igualación entre el hombre interno y el externo y es diferente de Pranayama. A menudo, los ejercicios de respiración se llaman erróneamente ejercicios pranayama. Pranayama, no obstante, es Prana regulado y el resultado de los ejercicios con la respiración. Hay cinco pulsaciones de Prana, y cuando se regulan los cinco aspectos de modo que el resultado es una síntesis, esto se llama Pranayama.

El Prana que entra al cuerpo se divide en cinco Pranas. El primer principio de Prana se llama Prana. Funciona en nosotros como la inhalación y provee al cuerpo de oxígeno. Funciona en el área entre el centro Ajna y el centro del corazón. El segundo principio se llama Apana, exhalación. Funciona desde el plexo solar hasta las extremidades de los dedos del pie. Cuando se regula bien, la parte más baja del está sana. El tercer principio, Samana, mantiene el equilibrio entre Prana y Apana. Funciona en el área entre el plexo solar y el corazón. Alcanzar este equilibrio es una de las metas principales del ejercicio de respiración. El cuarto Prana, Udhana, pertenece a la parte espiritual del hombre y se extiende desde la extremidad de la nariz a la corona de la cabeza. Cuando este Prana se activa, el cerebro funciona extraordinariamente bien. El quinto principio, Vyana, fluye a través de los meridianos del cuerpo entero, que corren a través del sistema nervioso. La fuerza plena de la vida fluye a través de cada cosa.

Cuando las cinco pulsaciones están activas, las energías se elevan al centro de la frente y experimentamos la existencia etérica: notamos que existimos en un cuerpo de luz dorada, incluso cuando el cuerpo de carne y sangre muere.

La Práctica de Ejercicios de Respiración

Al hacer ejercicios, debemos sentarnos cómodamente y centrar nuestra atención en la respiración.

El primer paso es observar la inhalación y la exhalación por un rato – sin detener nuestra respiración o hacer pausas. La mente deja de generar demasiados pensamientos, a excepción de los pensamientos que se relacionan con la respiración. Esto nos conduce a la neutralización de in/exhalación en la que experimentamos la resonancia de la pulsación en la cueva del corazón, por ejemplo, en el borde del centro superior del vientre. Cuando esta resonancia se siente desde el corazón hasta el centro de la garganta, podemos pasar al segundo paso: dejar de inhalar sin dejar de exhalar. Sin embargo, no debemos tener prisa a llegar a las etapas avanzadas mientras el primer paso no se sienta con claridad. Más adelante, cuando la resonancia suba, podemos comenzar a trabajar con detener la exhalación. Esto empujará la pulsación más hacia arriba aún, para alcanzar el tacto del alma.

Mientras inhalamos y exhalamos, debemos viajar a través de todos los centros, del puente de la nariz al centro base. Es una observación que viaja, pero no una concentración permanente. La idea detrás de esto es que tengamos conciencia de la existencia de los tejidos sutiles del cuerpo. De esta manera, podemos experimentarlos, lo que permite que su energía trabaje a través de nosotros.

Al respirar, debemos observar cómo la inhalación cambia a exhalación en cierto punto, y viceversa. Debemos intentar enfocarnos en cada punto, pero no aferrarnos a ninguno.

Tan pronto como podamos ejercitar esto con facilidad, olvidamos el proceso en sí mismo y entramos en los mundos internos. Cuando escuchamos la inhalación cuidadosamente, podemos oír el sonido SO; con la exhalación, oímos HAM. SO-HAM significa SAHA-AHAM, “Esto, yo soy.” Es el sonido doble de la pulsación. Escuchar este sonido doble del principio pulsante se llama la meditación del alma. Éste es el trabajo básico. Si lo hacemos regularmente por varios años, el Prana se regula y entramos en nuestro centro.

El aire entra y sale continuamente de nuestros cuerpos. Mientras estamos vivos, respiramos, sin tener conciencia de ello. La respiración es una ocurrencia, como el latido del corazón, la circulación de la sangre, o la química del hígado. Estas ocurrencias ocurren en oposición a nuestras acciones. Fundamentalmente, pensamos de acciones, porque pensamos o hablamos constantemente o nos ocupamos de otra manera con los sentidos y el cuerpo. La respiración abre un umbral a las áreas más sutiles de nuestra existencia.

Mientras el hombre avanza dentro de la Era de Acuario, que se relaciona con el aire y el espacio, la enseñanza relacionada con la respiración adquirirá mayor importancia. Esta enseñanza de la Sabiduría Eterna no tiene nada que ver con dogmas o religiones, sino que lleva en sí conocimiento sobre principios funcionales que no dependen de la lengua, la raíz étnica, o la religión. Estos principios trabajan en toda la creación e igualmente en nosotros. La enseñanza describe los diferentes aspectos del trabajo con la respiración y nos da una técnica para trabajar con los principios para liberarnos de la materia y para ayudarnos a trascender.

Al hacer estos ejercicios, observamos el movimiento de nuestra respiración por cierto tiempo. Si hacemos esto de cinco a diez minutos, experimentaremos algo muy particular. No hay nada que entender en esto, pero después de una semana, después de uno o dos meses, tendremos el sabor de algo que otros no tienen. Nos daremos cuenta que, cuando hablamos, es nuestra voz la que habla, y comenzaremos a escucharla. Desarrollaremos una estabilidad interna y una actitud de distanciamiento del mundo exterior. La respiración consciente, rítmica, suministra energía al cuerpo etérico y consolida nuestra salud física.

La Pulsación del Alma

Se tiene una gran opinión acerca de los ejercicios físicos como medio de mantener el bienestar. Se trota y se hacen otros ejercicios, pero de todas formas se cae en la enfermedad incluso cuando se sigue la dieta más pura y se tienen los hábitos más sanos. Los ejercicios físicos no se comparan con el trabajo continuo con la respiración, porque los efectos sutiles son mucho más poderosos que los físicos. Los que trabajan regularmente con la respiración se enferman muy raramente y se benefician con una salud y una fuerza notables.

Haciendo ejercicios de respiración, el cuerpo adopta un ritmo particular que nos permite llegar al alma a través de la personalidad. Cuando nos centramos en la respiración, damos atención a un efecto del alma; así, nos acercamos cada vez más a ella. La forma física no es la que respira, sino el alma. Ella está en una meditación rítmica constante. Su pulsación mantiene la respiración y la vida de la forma. La pulsación del alma continúa incluso después de la muerte del cuerpo. Por tanto, continuamos nuestra vida consciente cuando conectamos con esta pulsación.

La pulsación es el aspecto sutil de la respiración, y el aspecto sutil del aire se llama Prana. El elemento de aire construye un puente entre la conciencia separada y la oceánica. La inhalación nos trae el hombre divino y el principio de la vida en la forma de oxígeno. La exhalación expulsa el bióxido de carbono, que para el flujo de la vida. La respiración profunda oxigena la sangre, atrae materias más sutiles al cuerpo, y expulsa la materia densa. Debemos asegurarnos de que nuestro discurso sea bueno, que nuestra boca esté limpia, y que el paso de las ventanas de la nariz a los pulmones esté libre.

Las Cinco Pulsaciones de Prana

El Prana se transmite a los seres vivos por el centro solar a través del aire. El hombre lo absorbe principalmente a través del centro sacro y de un centro entre los hombros. Si estos centros se exponen al sol y al aire durante las horas del amanecer y del crepúsculo, podemos recibir mucha energía de la vida.

Al hacer los ejercicios, debemos respirar lenta, suave, profunda y uniformemente. Cuando la respiración no es suave, el fuego sutil en el aire puede causar úlceras en el puente de la nariz y en la garganta. Además, no debemos respirar a través de la boca. Solamente los enfermos respiran a través de la boca. La lengua debe descansar sobre el palatal, sin tocar los dientes, y los dientes no deben tocarse entre sí. Esto permite un estado relajado. Podemos también cerrar la boca de esa manera por el resto del día. En una persona cuya lengua tiende a reposar sobre la mandíbula inferior veremos tendencias animales excesivas. En una persona avanzada, que se alinea con las energías más sutiles, la posición natural de la lengua será descansando en el palatal.

El ejercicio para la respiración consciente es un proceso de igualación entre el hombre interno y el externo y es diferente de Pranayama. A menudo, los ejercicios de respiración se llaman erróneamente ejercicios pranayama. Pranayama, no obstante, es Prana regulado y el resultado de los ejercicios con la respiración. Hay cinco pulsaciones de Prana, y cuando se regulan los cinco aspectos de modo que el resultado es una síntesis, esto se llama Pranayama.

El Prana que entra al cuerpo se divide en cinco Pranas. El primer principio de Prana se llama Prana. Funciona en nosotros como la inhalación y provee al cuerpo de oxígeno. Funciona en el área entre el centro Ajna y el centro del corazón. El segundo principio se llama Apana, exhalación. Funciona desde el plexo solar hasta las extremidades de los dedos del pie. Cuando se regula bien, la parte más baja del está sana. El tercer principio, Samana, mantiene el equilibrio entre Prana y Apana. Funciona en el área entre el plexo solar y el corazón. Alcanzar este equilibrio es una de las metas principales del ejercicio de respiración. El cuarto Prana, Udhana, pertenece a la parte espiritual del hombre y se extiende desde la extremidad de la nariz a la corona de la cabeza. Cuando este Prana se activa, el cerebro funciona extraordinariamente bien. El quinto principio, Vyana, fluye a través de los meridianos del cuerpo entero, que corren a través del sistema nervioso. La fuerza plena de la vida fluye a través de cada cosa.

Cuando las cinco pulsaciones están activas, las energías se elevan al centro de la frente y experimentamos la existencia etérica: notamos que existimos en un cuerpo de luz dorada, incluso cuando el cuerpo de carne y sangre muere.

La Práctica de Ejercicios de Respiración

Al hacer ejercicios, debemos sentarnos cómodamente y centrar nuestra atención en la respiración.

El primer paso es observar la inhalación y la exhalación por un rato – sin detener nuestra respiración o hacer pausas. La mente deja de generar demasiados pensamientos, a excepción de los pensamientos que se relacionan con la respiración. Esto nos conduce a la neutralización de in/exhalación en la que experimentamos la resonancia de la pulsación en la cueva del corazón, por ejemplo, en el borde del centro superior del vientre. Cuando esta resonancia se siente desde el corazón hasta el centro de la garganta, podemos pasar al segundo paso: dejar de inhalar sin dejar de exhalar. Sin embargo, no debemos tener prisa a llegar a las etapas avanzadas mientras el primer paso no se sienta con claridad. Más adelante, cuando la resonancia suba, podemos comenzar a trabajar con detener la exhalación. Esto empujará la pulsación más hacia arriba aún, para alcanzar el tacto del alma.

Mientras inhalamos y exhalamos, debemos viajar a través de todos los centros, del puente de la nariz al centro base. Es una observación que viaja, pero no una concentración permanente. La idea detrás de esto es que tengamos conciencia de la existencia de los tejidos sutiles del cuerpo. De esta manera, podemos experimentarlos, lo que permite que su energía trabaje a través de nosotros.

Al respirar, debemos observar cómo la inhalación cambia a exhalación en cierto punto, y viceversa. Debemos intentar enfocarnos en cada punto, pero no aferrarnos a ninguno.

Tan pronto como podamos ejercitar esto con facilidad, olvidamos el proceso en sí mismo y entramos en los mundos internos. Cuando escuchamos la inhalación cuidadosamente, podemos oír el sonido SO; con la exhalación, oímos HAM. SO-HAM significa SAHA-AHAM, “Esto, yo soy.” Es el sonido doble de la pulsación. Escuchar este sonido doble del principio pulsante se llama la meditación del alma. Éste es el trabajo básico. Si lo hacemos regularmente por varios años, el Prana se regula y entramos en nuestro centro.

El Perdón

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Perdonar es la prescripción para la felicidad.

No perdonar es la prescripción para el sufrimiento.

¿Es posible que todo el dolor independientemente de su causa tenga alguna componente de falta de perdón?

Abrigar pensamientos de venganza o retener nuestro amor y compasión ciertamente tienen que interferir con nuestra salud y nuestro sistema inmunitario.

Aferrarnos a lo que llamamos ira justificada interfiere con que podamos experimentar la paz de Dios.

Perdonar no quiere decir que tengamos que estar de acuerdo con lo que se nos hace. No significa condonar comportamientos atroces.

Perdonar significa no vivir más en el pasado del miedo.

Perdonar significa no rascar mas las cicatrices para que la herida continúe sangrando.

Perdonar significa vivir y amar completamente en el presente, sin las sombras del pasado.

Perdonar significa liberarse de la ira y de los pensamientos de ataque.

Perdonar significa abandonar toda esperanza de un pasado mejor.

Perdonar significa no excluir a nadie de tu amor.

Perdonar significa sanar la brecha en tu corazón causada por pensamientos que no perdonan.

Perdonar significa ver la Luz de Dios en todos, independientemente de su comportamiento.

El perdón no es sólo para la otra persona —sino para nosotros mismos, para los errores que hemos cometido y para la culpa y la vergüenza a las que aún nos aferramos.

El perdón en su sentido más profundo es el perdón a nosotros mismos por separarnos de un Dios amoroso.

El perdón significa perdonar a Dios y a nuestras posibles interpretaciones erróneas de Dios que apuntan a que alguna vez fuimos abandonados o que estamos solos.

Perdonar este mismo instante significa que dejamos de ser Rey o la Reina del club de los postergadores.

El perdón abre las puertas para que nos sintamos unidos al Espíritu, en unidad con todos y todos en unidad con Dios.

Nunca es demasiado pronto para perdonar.

Nunca es demasiado tarde para perdonar.

¿Cuánto tiempo se tarda en perdonar?

Depende de tu sistema de creencias.

Si crees que nunca sucederá, entonces nunca sucederá.

Si crees que han de transcurrir 6 meses, te llevará seis meses.

Si crees que te llevará un segundo, ese es todo el tiempo que tomará.

Gerald G. Jampolsky, M.D.

MANTÉN SIN CONTAMINAR TU CAMPO DE ENERGÍA

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Tres campos de energía y cómo mantenerlos sin contaminar
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“El primer campo de energía es tu cuerpo de energía inmediato, al que Dyer llama “cuerpo etérico” o más rápido, que es inseparable de tu cuerpo de energía sólido y visible, más lento… Utilizando tu imaginación, visualiza este campo de energía que se extiende con sus límites alrededor de ti…
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Cuando otra persona, en particular un extraño, cruza tus límites y te habla, inmediatamente tienes la sensación de que te han “invadido”… De manera instintiva retrocedes… ¿Por qué? Porque cada vez que violan esos límites imaginarios tu cuerpo de energía siente la fuerza invasora y te alerta produciéndote un estado de incomodidad… Te sientes mal si no sintonizas con esa persona… y te animas si resuena a una vibración de energía superior a la tuya…
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El segundo campo de energía es el campo de energía ambiental más amplio… Para percibir este campo de energía física imagina que tu campo de energía se extiende a tu hogar, tu lugar de trabajo, la calle donde vives, tu familia, tu comunidad… Sé consciente de que, adonde quieras que vas, estás inmerso en un campo de energía que se extiende hasta donde tus ojos pueden ver, tus oídos pueden oír y tu nariz puede oler, al que afectan las frecuencias y campos de energía de los demás y todas las actividades del campo ambiental…
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Ahora quiero que pienses en un campo de energía que va más allá de tu cuerpo y de tu ambiente físico… Este campo de energía es tan inmenso que no puedes siquiera crear límites imaginarios para él, se llama energía del “campo mental”… Tus pensamientos y los de los demás interactúan de tal modo que aumentan o disminuyen tu frecuencia de vibración…
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Cuando los pensamientos y sentimientos de los demás afectan tu campo de energía mental se produce uno de estos dos resultados: o tu campo de energía aumenta, como se dice que ocurría cuando Buda y Jesús entraban en una aldea y su sola presencia elevaba la conciencia de quienes les rodeaban, o tu campo de energía disminuye y, en consecuencia, queda contaminado…

No sólo las personas influyen en tus campos de energía… Los ruidos, la calidad del aire y la pureza de los alimentos también les afectan… Tú también tienes un importante papel a la hora de mantener tus campos de energía limpios y sin contaminar y también puedes tener un efecto purificador en el campo de energía de los que te rodean… Tienes que aprender a ser consciente de lo que dejas entrar en tus campos de energía y todas las actividades del campo ambiental…
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LIMPIEZA DE TUS CAMPOS DE ENERGÍA
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Tus campos de energía invisible son de naturaleza eléctrica. Los científicos se refieren a estos campos de energía que rodean a todas las cosas vivas como “ondas invisibles electromagnéticas”. El campo magnético de todo lo creado por la Naturaleza es puro y se halla en un estado de amor y cooperación con todos los demás campos de energía. Un campo de energía contaminado está en desequilibrio con su armonía original creada por la Naturaleza… O, como dicen los metafísicos, Dios es amor y donde el amor está ausente no puede existir Dios…

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Como Dios es amor, y el que mora en el amor de Dios mora en Dios, es imperativo que predomine el amor en tu conciencia… Cualquier cosa que entre en tu campo de energía que no sea el amor armonioso es un agente contaminante y te mantendrá atrapado en el miedo de los problemas…

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DESCONTAMINAR TUS CAMPOS DE ENERGÍA INMEDIATOS

Tu campo de energía irradia hacia afuera y en él influyen dos factores… Uno es la relativa armonía de tu cuerpo desde dentro… y el otro el que tú permites que afecte a tu cuerpo desde fuera…
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Haz de amar a tu cuerpo, cuidarlo; es tu hogar y debe estar limpio de estorbos… Tu cuerpo está a tu servicio permanentemente, incluso cuando duermes trabaja para ti, haciendo la digestión, eliminando las células muertas, aportando oxígeno fresco, llevando los nutrientes a la sangre para tu supervivencia… Tu cuerpo no es tu enemigo. No tienes que liberarte de él para acceder a la guía espiritual… Tu cuerpo es tan sagrado como tu alma…

En el mundo de la existencia, todo es sagrado; todo palpita al compás de lo divino… Esta máquina de funcionamiento perfecto sabe lo que necesita, dónde se necesita y qué necesidades tienen prioridad en momentos de crisis… Respetando sus necesidades, tu cuerpo y tu campo de energía se mantienen a un nivel vibracional elevado…
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El segundo factor que afecta a tu campo inmediato de energía es lo que permites que afecte a tu cuerpo desde fuera… Cuando permites la entrada de personas tóxicas, verás que la sensación de bienestar disminuye…

Debes despedirte, aunque con amor incondicional, de cualquiera que contamine tu espacio vital con energía baja o lenta, inferior… Sé consciente y aléjate de toda toxicidad que amenace la pureza de tu espacio vital… Actúa enseguida… reconoce lo que está ocurriendo, observa tu respiración, procura inspirar lenta y profundamente y luego envía conscientemente pensamientos de amor y bondad…

Aléjate sin conflictos de las fuerzas invasoras. Todos los que visiten con regularidad tu campo de energía corporal deben venir con amor, paz y energías espirituales superiores. De lo contrario, pon en práctica tu estrategia silenciosa de retirarte lo antes posible de las energías debilitadoras. Los que alcanzan niveles de conciencia espiritual guardan su intimidad como un tesoro y se protegen de las fuerzas indeseables de las personas de energía inferior….

Además, valoran el silencio y el aire puro, se alejan de las personas ruidosas, los ruidos fuertes, las personas perniciosas y los ambientes tóxicos…”.

Wayne Dyer
LA FUERZA DEL ESPÍRITU

La apatía. Daniel Cipolat

Si has tenido alguno de estos pensamientos o sentimientos últimamente, sabe que ellos son una parte del proceso de iluminación y tienen un propósito claro y perfecto.

“No sé qué me pasa últimamente. Parece que ya no me importara mucho de nada.”“Me parece haber perdido todo interés en participar en las cosas en las que solía participar.” “No me importa lo que pase.”

A veces, podemos sentirnos como si fuéramos por ahí “actuando” a lo largo de nuestra vida cotidiana. Simplemente no estamos presentes, pues nuestras vidas no tienen el sentido que solían tener. No parecemos estar en alineación con lo que hemos creado en el pasado. Y además, sentirnos agotados de atravesar todas las pruebas y tribulaciones que puede traer la ascensión, puede volverlo a uno muy apático. Estamos demasiado cansados para involucrarnos o que nos importe nada. “Deja que las piezas caigan donde quieran”, se convierte en nuestro curso general de acción (o in-acción). “Ya no tengo deseos de estar pendiente de todo.”

Pero la apatía tiene una pepita de oro dentro de ella. Ser apáticos en realidad nos coloca en un espacio de mayor vibración. Apoya nuestro continuo proceso de dejar ir los apegos. Cuando ya no nos importa mucho de nada, entonces nos ‘desentrelazamos’ de mucho. Quedamos entonces en un espacio de “ningún espacio”, y éste es el espacio de los reinos superiores. Estamos entonces mucho más en el momento. Cuando no nos importa mucho, no estamos llenando nuestros pensamientos y emociones con cosas que no son realmente “reales”. Y estamos mucho más fuera de nuestro propio camino.

En los reinos superiores, no existen agendas ni planes. Sin apegos, con una buena conexión a la Fuente, con gran confianza, y una certeza de que todo está siempre en correcto orden divino, nada importa realmente de todos modos. Estar mucho más conectados a la Fuente de manera continua, nos mantiene aún más equilibrados. No hay tantos altibajos. Y cuando nos damos cuenta de que las cosas realmente no son gran cosa pues podemos crear algo fresco y Nuevo en cualquier momento dado, la apatía entonces se ajusta perfectamente.

Para poder crear con éxito, tenemos que no tener apegos. Siempre es precisamente cuando ya no nos importa tener algo, que llega. Y realmente no queremos crear desde nuestro ego o yo des-conectado, de todos modos. Entonces, a medida que avanzamos a través del proceso de ascensión, y nos acostumbramos a que las cosas no salgan como queremos, o de la forma que habíamos imaginado, se nos coloca justamente en el medio de un espacio de mayor vibración. Estas experiencias nos obligan a soltar. ¿No es extraño que las áreas de nuestras vidas sobre las que no tenemos opiniones fuertes, parezcan ir siempre bien?

Yo tenía una diseñadora de páginas web que decidió que se iba a retirar del trabajo informático y diseño web. Los problemas y tribulaciones que su trabajo le traía ya no valían la pena para ella. El minuto en que se entregó y renunció a todo, inmediatamente comenzó a recibir grandes cantidades de negocios, y los nuevos clientes eran del tipo que ella siempre había deseado. Fue cuando a ella ya no le importaba el diseño de páginas web, pues se sentía realmente quemada, que su empresa realmente despegó. (¡Ella se retiró de todas maneras!)

Cuando las cosas no van como queremos, muchas veces es porque no procedemos de nuestro yo “conectado”. Podemos proceder de un yo desesperado o analítico que está tratando de resolver un problema de una forma que nos parezca posible… incluso aunque ni siquiera estemos particularmente locos por nuestra propia idea. Si miráramos hacia atrás, por lo general descubriríamos que nos alegra que tal o cual cosa nunca haya sucedido.
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Estar en un estado de apatía, ocasionada porque parece que nunca conseguimos lo que queremos, entre otras cosas, nos coloca en ese espacio de neutralidad en donde podemos crear casi cualquier cosa. Cuando nos damos cuenta de que nada realmente importa mucho, pues lo que pensábamos que era importante procedía de nuestro yo des-conectado, es entonces que estamos alcanzando con éxito los reinos superiores. Ser feliz donde verdaderamente estamos, siempre trae el siguiente paso de la creación a nuestra puerta.

Cuando tenemos que tener las cosas de determinada manera, estamos básicamente estrangulando la energía. Es cuando podemos estar contentos con simplemente ser, que todas nuestras necesidades son satisfechas. La pasión es una aparente contradicción para este escenario, pues la pasión es una conexión muy fuerte, porque sabemos que lo que nos apasiona está en perfecta alineación en todo sentido con nuestro yo superior. Por lo tanto, existe una clara diferencia en cuanto a la pasión. Por lo general experimentamos apatía cuando estamos soltando deseos que surgen de nuestro yo des-conectado. No los necesitábamos de todas maneras.

Si has elegido esta página, estás siendo alentado a honrar tu estado de apatía, y a darte cuenta de que la apatía es una condición de los reinos superiores. Es una indicación de que estás vibrando más alto y convirtiéndote en un ser de mayor nivel. Sentirse apático es simplemente un gran entrenamiento para una forma de ser de nivel superior. Enhorabuena, pues estás aprendiendo el estado desapegado de neutralidad.
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Por Karen Bishop.

Edición: Daniel Cipolat, para el programa de difusión de información del Proyecto de Oruga a Mariposa y El despertar de la conciencia (Los Síntomas).