Los Sueños, nada es imposible

Desde que nacemos y a lo largo de toda nuestra vida nos hacen creer que los sueños son cosas de la imaginación, que están ahí solo para observarlos de afuera, pero sin embargo los Sueños son el paso,  para alcanzar lo que queremos, las cosas se materializan según cuanto soñamos, mientras más grande sea lo que soñemos más grande va a ser lo que obtengamos.

Al ser humano le gusta creer que es mejor de lo que es, que vale más de lo que vale, que es capaz de hacer más cosas de las que sus fuerzas actuales le permitirían. Le gusta explorar, superar barreras, traspasar fronteras, descubrir mediterráneos. Sólo conseguirán hacer realidad sus sueños aquellas personas que logren el poder necesario para hacerlos realidad. Soñar te da poder, sorprendes, embelesas a quienes no lo hacen.

Muchas veces nos desilusionamos por que nuestros sueños o deseos no se cumplen, y nos echamos para atrás rendidos, de cada desilusión o tropiezo que tengamos, debemos analizar que podría haber estado mal, y aprender, las caídas nos ayudan a ser cada vez más fuertes, y nos va aclarando el camino para acercarnos a lo que queremos, simplemente tenemos que soñar y visualizarlo como si ya fuera nuestro, y luchar por que se haga realidad, no dejarse bajonear por las circunstancias, y seguir intentando una y otra vez, persistiendo hasta el final.

El secreto para saber si estamos en el camino correcto es según como nos sentimos. Si lo que estamos haciendo me hace sentir bien es que estamos en él, si nos sentimos mal es que no lo estamos.

Pueden haber miles de situaciones que nos hagan sentir mal, pero tenemos que aprender a salir de ellas, llorar, sufrirlas ese momento si es necesario, para sacarlas y después seguir limpios, no tenemos que darle gusto al sentimiento de dolor, simplemente sufrámoslo y después saquémonoslo de nosotros, para que podamos seguir nuestro camino hacia nuestro sueño.

¿Y como me saco el dolor?, visualizando con fuerza nuestros sueños, metas, llenándonos de amor, pensando que lo del presente es lo que queramos que sea, si no te gusta lo que sos ahora, cámbialo, si no te gusta lo que algo te esta haciendo sentir, no mires ese algo aléjate, y busca algo que te haga sentir lo contrario.

Todo es tan fácil y nosotros lo hacemos tan complicado, solo por autocompadecernos, por ver cuanto hemos fallado, y martirizarnos con eso.

Toda la gente que llega lejos (Steve Jobs, Rafa Nadal, etc), ha liberado su poder interior. Tú también lo tienes, pero probablemente, por determinadas creencias incrustadas en tu inconsciente, esté bloqueado.

Activar el poder (tu poder) es activar la capacidad para transformar tu propia vida.

Creemos que aquellos que consiguen resultados excepcionales tiene un don especial, innato, y no es así. Simplemente han liberado, consciente o inconscientemente, su poder.
No se trata de saber cómo funciona la mente sino de utilizar la mente para producir resultados; pasar del aprendizaje informativo (conocimiento) al aprendizaje transformador (resultados).
La comunicación interna (con uno mismo) y externa (con los demás) es lo que genera acción. Toda comunicación genera consecuencias.
Uno no cae en depresión, se crea la depresión… con su modo de pensar. ¿Por qué ante los mismos hechos y circunstancias las personas reaccionan de manera diametralmente opuesta?
Tu modo de hacer es el resultado de un cierto modo de sentir consecuencia de un cierto modo de pensar.
Tres cosas son muy importantes y hay que tener en cuenta: primero, saber lo que se quiere; segundo, ponerse en movimiento; tercero, ser flexible para ajustar las acciones en función de lo que no está funcionando.

Enfoca tu mente en tus logros, hazlos gigantes, brillantes y olvida tus fracasos, no hay para que almacenarlos, si fracasas una vez, analiza, aprende de ese fracaso, sácale lo positivo, y todo lo demás con los sentimientos que te causo, échalos a la basura, y sigue soñando y actuando, cada vez tus sueños serán más grandes y sorprendentes.

“Cuando todos los días resultan iguales es porque el hombre ha dejado de percibir las cosas buenas que surgen en su vida cada vez que el sol cruza el cielo“. Hans-Ulrich Rudel

¡NADA ES IMPOSIBLE!

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La meditación

La meditación es la manera de volver a nosotros mismos, el lugar donde poder experimentar y saborear nuestro ser completo, más allá de todos los patrones habituales. En la calma y el silencio de la meditación, vislumbramos y regresamos a esa profunda naturaleza interior a la que hace tanto tiempo perdimos de vista con tantas ocupaciones y distracciones de nuestras mentes.

El propósito de la meditación es despertar en nosotros la naturaleza como el cielo de la mente, y presentarnos a lo que somos realmente, nuestra consciencia pura e inmutable, que es la base de toda la vida y la muerte.

La meditación no es algo propio de la mente, sino algo que está más allá de ella. Y el primer paso es asumir una actitud lúdica frente a la medita­ción. Si tomas la meditación como al­go divertido, la mente no podrá des­truir tu meditación. Si no lo haces, la transformará en otro viaje del yo y te tornará muy serio. Comenzarás a pen­sar: “Soy un gran meditador. Soy más sagrado que el resto de la gente, mientras que todo el mundo es terre­nal, soy religioso, soy virtuoso.” Es esto lo que les ha sucedido a miles de así llamados santos, moralistas, puri­tanos: solamente están jugando jue­gos del yo, sutiles juegos del yo.¿Qué es la meditación? ¿Es una téc­nica que se puede practicar? ¿Es un esfuerzo que tienes que hacer? ¿Es al­go que la mente puede lograr? No.

Todo lo que la mente es capaz de ha­cer no puede ser meditación. Se trata de algo que está más allá de la mente, y en ese terreno la mente resulta abso­lutamente inútil. La mente no puede acceder a la meditación. Donde termi­na la mente, comienza la meditación. Es necesario recordar esto, porque en nuestras vidas, hagamos lo que haga­mos, lo hacemos a través de la mente; sea lo que sea lo que logramos, lo lo­gramos a través de la mente.El hombre es ignorante y ciego, y quiere seguir siéndolo, porque le pa­rece que volverse hacia el interior es como entrar en un caos. Y así es. En tu interior, has generado un caos. Tie­nes que salir a su encuentro y superar­lo. Se requiere coraje: coraje para ser uno mismo, y coraje para meterse dentro de uno mismo. No conozco co­raje más grande que ese coraje de ser meditativo. Pero la mente es muy astuta. Puede racionalizar la parálisis como medita­ción; puede racionalizar el desinterés como trascendencia; puede racionali­zar la muerte como renuncia. Mantén la conciencia. Siempre recuerda que, si te mueves en la dirección correcta, seguirás floreciendo.

Por eso quiero cortar esto de raíz desde el principio. Enfrenta la medi­tación con una actitud lúdica. Es una canción para ser cantada, una danza para ser danzada. Tómala como diver­sión y te sorprenderás: si puedes asu­mir en forma lúdica la meditación, és­ta se desarrollará a pasos agigantados.

Cuando la mente se vacía por com­pleto, toda tu energía se transforma en una llama de despertar. Esta llama es el resultado de la meditación. Así que puedes decir que la meditación es otro nombre de la contemplación, del ser testigo, de la observación, sin emitir juicio ni evaluación alguna. Sólo por medio de la contemplación, saldrás de inmediato de la mente…La meditación es vertical: va más allá de la mente y más allá del tiempo. Y, tal vez, finalmente llegues a la con­clusión de que el tiempo y la mente son equivalentes, son dos nombres del mismo fenómeno: la sucesión de ideas, de momentos. La meditación significa detener tanto el tiempo co­mo la mente, y empezar de repente a elevarse a la eternidad. La eternidad no forma parte del tiempo, y tampoco es un pensamiento; es una experien­cia .

Estar en silencio es el arte más simple del mundo. No es una acción, sino una no acción. ¿Cómo puede re­sultar dificultoso?

¡Te estoy mostrando el camino de la iluminación a través de la pereza! No hay que hacer nada para alcanzarla, pues está en tu naturaleza. Ya la tienes; sólo que estás tan ocupado con otras actividades que no puedes perci­bir tu propia naturaleza. La meditación es un estado de claridad, no un estado de la mente. La mente implica confu­sión; nunca es clara: no puede serlo. Los pensamientos crean nubes a tu al­rededor; nubes sutiles.

La meditación es transformadora. Te lleva a niveles más altos de con­ciencia y modifica todo tu estilo de vida. Transforma tus reacciones en respuestas hasta tal punto que resulta increíble que la misma persona que hubiera reaccionado con furia en una situación, ahora actúe con profunda compasión y con actitud amorosa en la misma situación.

La vida carece de propósito. No te sobresaltes. Toda la idea de propósito es errónea: surge de la codicia. La vi­da es mera alegría, festividad, diver­sión, carcajada; carece de propósito alguno. La vida es su propio fin, care­ce de otro objetivo. En el momento en que entiendes esto, comprendes de qué se trata en todo el tema de la me­ditación. Consiste en vivir tu vida de manera alegre, festiva, totalmente, y sin una meta final, sin un propósito a la vista, sin finalidad alguna. Simple­mente, como un niño pequeño que juega en la orilla, juntando caracoles de mar y piedras de colores: ¿con qué finalidad? No hay propósito algu­no.

La meditación es un estado del ser, al que se accede a través de la com­prensión

Requiere de inteligencia; no de téc­nicas.

“Aprender a meditar es el mejor regalo que puedes hacerte en esta vida. Pues sólo a través de la meditación puedes emprender el viaje hacia el descubrimiento de tu verdadera naturaleza y encontrar así la estabilidad y la confianza que necesitarás para vivir, y morir, bien. La meditación es el camino hacia la iluminación”
El Libro Tibetano de la Vida y la Muerte
Sogyal Rimpoché