No temas cambiar !

NO TEMAS CAMBIAR !

 

 Los caminos se cruzan, se abren, algunos se borran con el paso del tiempo, otros son rápidos y anchos como las autopistas.

 Somos creadores de nuestros propios caminos, les imprimimos nuestro propio estilo, por eso mi camino es distinto al tuyo, y así como tú no puedes transitar el mío yo no puedo hacerlo en el tuyo.

 Aceptar esta realidad nos conduce a encauzar nuestras vidas en libertad y en paz, pues nos conectamos el sentir profundo de nuestro corazón, en él reside la mayor fuente de sabiduría.

 ¿Cuándo sentimos que caminamos en contra de la corriente, que lo que hacemos no nos produce alegría, sino por el contrario, nos llena de incertidumbre?…

Cuando no vibramos al unísono con los mandatos de nuestro corazón.

 Cuando sentimos que necesitamos hacer un giro de 180º y lo hacemos de 360º, regresando al mismo sitio de donde debemos salir es cuando nos sentimos estancados, confundidos hasta el aburrimiento.

Por lo general nos auto-engañamos, pensando que hicimos un gran cambio en nuestras vidas, pero en realidad solo giramos, dimos una vuelta completa, nos mareamos un poco y otra vez al “confort” de la realidad “conocida y segura”.

Es como cuando queremos hacer cambios en nuestro hogar y lo único que hacemos es cambiar de lugar los muebles, nos parece que ese cambio traerá bienestar en nuestro funcionamiento interno, pero para nuestra sorpresa, al día siguiente, solo nos cuesta encontrar las cosas que hasta ayer, sabíamos donde estaban.

La mesa que estaba inclinada, continúan inestable en otro rincón del comedor y la alfombra de largos flecos continúa entorpeciendo nuestro andar hacia la alcoba.

Y los cambios, los verdaderos, los que realmente reclama el corazón,

¿Cuándo los hacemos?

¿Cuándo regalamos la mesa inclinada y sacamos de nuestra vista esa alfombra que lo único que sirve es juntar tierra sobre y debajo de ella?

Pero los cambios requieren de valor, destreza para efectivizarlos y paciencia para soportar reproches de todos aquellos que no quieren sentir cambios en nosotros, pues se verán obligados, en cierta forma, a cambiar.

Aún no comprenden que nuestro camino de aprendizajes es distinto al de ellos y lo que es ¡Muy bueno! para ellos, dejo de serlo para nosotros.

De esta forma vamos atravesando experiencias, aprendizajes, nos vamos forjando como individuos.

A veces los cambios nos pueden producir una cierta inestabilidad interna, pues fueron muchos años de atravesar esa alfombra (costumbre) y la mesa era un regalo de la abuela (mantener la tradición).

Nos cuesta soltar… recuerden que soltar no significa quedarse con las manos vacías, soltar es dejar espacio para lo nuevo que está llegando y no puede acomodarse, pues no encuentra un lugar entre tantos recuerdos y costumbres.

Cuando soltamos… podemos sentir reproches internos (Ego) y externos (los otros, los afectados), pero sabemos desde nuestro Ser Interno, que es lo correcto y la paz llega en forma instantánea.

El soltar implica aceptar los cambios que estamos generando, en nosotros y aceptar que los demás se verán conducidos a realizar sus propios cambios, de esta forma le ofrecemos la bella oportunidad de cambiar, de acomodarse a una nueva realidad, necesaria para crecer, avanzar y seguir soltando.

A veces los cambios no llegan de la mejor forma, pero si somos honestos con nosotros mismos, aceptando que para continuar caminando en la vida debemos atravesar cambios y estos deben ser generados por nosotros y no esperar que los de “afuera” o los de “arriba” con una varita mágica solucionen lo que nosotros debemos realizar. Los cambios llegan.

Los milagros existen a cada instante, pero nosotros debemos dar el primer paso para que todos los demás también cambien en sincronía y se produzcan milagros.

Cuantas veces hablamos y hablamos, pero… las palabras se pulverizan en silencio, en indiferencia, en desconexión con los otros.

¿Saben cuando se produce estas situaciones de desconexión?
Cuando no tenemos el valor de producir los cambios, cuando aceptamos por costumbre, cansancio o porque todo nos da lo mismo.

No, nada es igual, a cada instante todo cambia, nada es estable y para siempre, pues la evolución existe, somos seres que evolucionamos.

Somos seres evolucionando, cambiando, navegando a través del tiempo, el espacio y el Amor Incondicional, pues el Amor UNE y aunque tu cambies y yo también lo haga siempre estaremos unidos en el Amor.
En la Creación de Dios TODO se mantiene UNIDO, relacionado, interconectado por el AMOR por eso nada es “casualidad” sino CAUSALIDAD.

No temas cambiar, hazlo, se honesto contigo mismo, no te auto-engañes, no te esfuerces por engañar al otro que todo está bien, cuando no lo sientes así.

Libérate de la culpa, del miedo.

Aprende a sincronizar tu sentir interior con la realidad, con lo que verdaderamente sientes que debe ser.
Aprende a SER SIEMPRE AUNTÉNTICO, aunque los demás no acepten tus cambios, si tu encuentras paz en ellos, continúa el camino, que seguramente el que hoy te juzga mañana te comprenderá, solo le faltaba acomodar su “frecuencia” para comprender que los cambios generan cambios y debemos atravesarlos, quizás en distintos tiempos, pero finalmente todos llegaremos a la Fuente Divina.

Extraído de la red.

Namasté

 

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