Los nueve Caminos . Don Juan C. Castañeda

LOS NUEVE CAMINOS

Estos son los nueve caminos en los que los discípulos de don Juan fueron entrenados.

Todos resultan armoniosos y no son nocivos si se procede lenta y atentamente. Los nueve caminos pueden ser usados por separado o en combinación con los otros:

1.-Tensegridad
2.-Recapitulación
3.-No-Haceres
4.-Pinches Tiranos
5.-Técnicas de Observación (Gazing)
6.-Silencio Total (o interno)
7.-Disciplina y acciones impecables
8.-Ensueño
9.-Acecho

(Nota: Los nueve caminos están listados básicamente en orden ascendente, en relación a la conciencia necesaria para practicarlos adecuadamente. Los últimos, ensoñar y acechar, siendo del todo más intrincados, requieren haber incrementado nuestro nivel de conciencia (luminosidad) por lo mínimo por encima de los tobillos).

1.- Tensegridad

A cada uno de los discípulos del nagual Juan Matus le fue dada una línea de pases. Clara Grau le enseñó a Taisha una serie de movimientos para ser realizados en el suelo, mientras que Emilito la adiestró en otros para hacerlos en los árboles. Al principio de su estadía en la casa de los brujos, Taisha no tenía permiso para entrar en el gimnasio de Clara debido a que era “radioactiva” (no había recapitulado lo suficiente). Clara había aprendido artes marciales en China y era una maestra en la suerte de palos largos.

Un día Taisha intentaba echar un vistazo a hurtadillas en el gimnasio a través de un pequeño agujero en el muro que ella misma había hecho. Manfredo (quién finalmente se fue con la partida del viejo nagual, porque su conciencia cubrió la totalidad de su cuerpo haciéndolo igual al resto de los miembros), empezó a rasguñarla repetidamente. Después que Taisha fue descubierta, le preguntó a Manfredo por qué la había delatado; él manifestó (¿?) que sólo estaba tratando de alertar a Calra de que ya era hora de que le enseñara los pases.

Clara ajustó los movimientos al tamaño de Taisha. Este
hecho demostró al grupo de Carlos Castaneda que se podían amoldar los pases para que otras personas los realicen. Clara le dijo a Taisha que hiciera los pases con total atención y en silencio interior. De esta forma estarían imbuidos del intento de incrementar la conciencia y encender nuevas fibras que, en esencia, causarán un movimiento del punto de encaje.

(Taisha dijo que los habían instruido para enfocar su intento en dos áreas de estrellas muertas cuando realizaran el pase de la compuesta de las estrellas: la constelación Boreal y la Estrella Binaria Rotante, que hace el ojo del toro en la constelación de Taurus).

2.-Recapitulación

Los Chacmools están ahora recapitulando, y más adelante nos describirán el proceso. La recapitulación es una técnica de los viejos brujos, diseñada para desenredarnos energéticamente de nuestros lazos con el pasado. Afloja nuestro fuerte vínculo con las viejas interpretaciones y nos permite percibir nuevos estímulos. También está concebida para dar descanso a viejos filamentos fijos y permitirnos, de esta manera, percibir nuevas bandas antes ignoradas.
A través de la Recapitulación sabemos que las nuevas percepciones son sólo momentáneas; entonces no nos permitimos engancharnos otra vez. Cuando “movemos la conciencia” hacia los viejos filamentos, mirando cada detalle, y luego volvemos otra vez al presente acompañándonos del proceso de respirar, aflojamos el punto de encaje. La recapitulación revela, además, nuestro inventario completo de acciones y reacciones y nuestro patrones básicos de comportamiento. Esto nos capacita, después de recapitular, para escoger nuevas acciones, como por ejemplo, los no-haceres.

Las mujeres son seres inorgánicos al 50%, sólo tienes que aquietar su diálogo interno y se transforman en “seres tubulares”. Taisha tiene a dos seres inorgánicos viviendo con ella, Globus y Phoebus; son seres identificables individualmente. El punto de encaje personal y la configuración energética de Taisha se está encaminando hacia la posición de los seres inorgánicos, permitiéndole incrementar los vislumbres de sus huéspedes.

3.- No – Haceres

No hacer significa, esencialmente, no usar artículos de nuestro viejo inventario de acciones y reacciones. La recapitulación nos ofrece ester inventario permirtiéndonos un momento de pausa.

Cuando un brujo se comporta de manera totalmente extraña para sí mismo, se empiezan a encender nuevas fibras en su capullo luminoso. El cuerpo energético despierta y responde como resultado de esas nuevas iluminaciones. Empiecen con lentas interrupciones y traten de romper la continuidad de la idea de que el mundo es un camino seguro.

Taisha recordó a un profesor de UCLA, que ilustraba a sus estudiantes con el siguiente ejercicio para que comprendieran la visión que los filósofos y fonomenologistas tienen de la percepción: les puso dos prismas en unas gafas, o en algo parecido que los estudiantes llevaban. Mirando a través de ellos, el mundo se vía al revés. (Taisha recordó también la historia de un estudiante de antropología, que una vez se encontraba en los matorrales y comenzó a ver espíritus. Se asustó tanto que “en un minuto se olvidó de la antropología”). Con esas máscaras con los prismas invertidos, llevó a los estudiantes a la comprensión de “cómo caminar unos pocos pasitos hacia sus coches”. (¿?)

Los no haceres son realmente interrupciones de nuestra continuidad, como por ejemplo hacer algo con la mano opuesta a la habitual. Estamos “no-haciendo”, cuando utilizamos un item que no forma parte de nuestro inventario; también puede ocurrir bajo condiciones de gran tensión. Esos momentos nos fuerzan a cambiar nuestra idea de lo que creemos que podemos hacer.

El explorador azul hizo realidad un sueño de Taisha y la llevó, con un amigo-a al Gran Cañón, donde pasaron la noche en una posada al pie del mismo. (Taisha comentó que alguien había hecho la reserva sólo para ellos). Por ese entonces Taisha se llamaba Anna María Córdoba, una estudiante de UCLA. Su acompañante no sabía nada de ella.
Taisha estaba muy preocupada de cómo iba a hacer el camino de vuelta y salir del Gran Cañón, debido a que en aquella época su forma física era terrible. (Así ellos no tendrían que enviar un helicóptero para sacarla de allí). No durmió en toda la noche y se la pasó tomando café, lo que le dañó su estómago. El explorador azul tampoco durmió, ya que todos compartían habitación.

Taisha insistió por adelantado en que al regresar tomaran el mismo camino que al venir. Esto le permitiría enviar a su cuerpo energético al sendero por la noche, para establecer el intento o una fundación energética, que le posiblilitara hacer el camino de vuelta. Al día siguiente mientras caminaban fue recogiendo cosas pequeñas, como piedritas, en las cuales “descargar su fatiga”. (También explicó que podemos dejar la fatiga en los cantos rodados si nos apoyamos en ellos). Además existe una forma de obtener energía que consiste en agarrarse las manos de una forma particular.

Básicamente, para sobrellevar el viaje de regreso, TAisha ejecutó su repertorio entero de no-haceres, incluyendo saber qué hierbas inhalar (su cuerpo energético lo sabe), y observando mediante la técnica de la mirada fija, en qué sitio sentarse. Generalmente, cuando el cuerpo físico está agotado, la configuración energética toma el mando.

Además, Taisha utilizó el no-hacer de “el poder de la mula”, obteniendo así la energía de los cargamentos de mulas que descendían por la montaña. Taisha fue también la primera en despertarse, lo que le permitió agarrar la energía que llevaban las mulas cuando pasaban a su lado. Empleó además pequeños filamentos de las piedras a lo largo del camino para que tiraran de ella.

El resultado de todos esos no-haceres fue que Taisha se las arregló para llegar a la cima una hora antes que sus jóvenes compañeros, quienes estuvieron por delante de ella en una ocasión.

4.- Pinches tiranos

Los hechiceros afirman que lo que mantiene fijo el punto de encaje en su posición actual es nuestro énfasis y preocupación en nosotros mismos (autorreflexión). ¿Cómo liberarnos de la preocupación hacia el yo? Hay tres caminos:

1).- Haciéndonos abstractos o mediante el desatino controlado.
Nuestra tendencia perceptual hace que nos creamos más importantes de lo que en realidad somos, cuando deberíamos ver realmente que todo lo que nos rodea es sólo energía: los árboles, los voladores, los animales, etc…

2).- A través de los pinches tiranos.
Están en todas partes y los podemos explotar para acechar nuestra importancia personal. Los pinches tiranos hacen que subamos a la superficie comportamientos a los que estamos enganchados.

3).- Mediante el reconocimiento de que somos seres que vamos a morir.
¿Por qué entonces tener importancia personal? (Esta conciencia, así como el sitio en donde no hay compasión, es un cambio en el punto de encaje).

Taisha nos advirtió que es peligroso y probable que al vencer a un pinche tirano, aumente nuestra importancia personal. Por ejemplo Carlos Castaneda vio a Clifford, una amigo de ellos, caminando con la cabeza rapada, sin camiseta y un collar de ajos alrededor del cuello. Clifford era un “pedo”, porque pensaba que podía mejorar las cosas y hacerlo todo más perfecto que los demás.

Los no-haceres y el trato con los pinches tiranos, deben llevarse a cabo de forma tranquila y simple, sin que nadie lo sepa, no como un comportamiento social o de grupo.

5.- Técnicas de observación

Mirar fijamente (gazing), no es mirar, es algo que está entre percibir y mirar. Las técnicas de observación se utilizan para ayudarnos a romper la certeza de que éste es un mundo de objetos. Mirar fijamente está diseñado par romper la tendencia perceptual de la subjetividad del mundo.
Podemos mirar fijamente la arena, las piedrecitas, las hojas… Podemos observar los árboles siempre y cuando no estemos de mal humor. En ese caso es mejor mirar el horizonte o el mar. El océano es lo suficientemente vasto como para absorber esos sentimientos. El método utilizado por la vieja Florinda consistía en dar rápidos vistazos, escogiendo cosas que quizá no pertenecían a ese sitio en particular, para sobrecargar su aparato visual. Se puede también hacer una “observación de barrido” de 360º, o, alternativamente, mirar hacia arriba o hacia abajo.

Podemos observar las hojas perfilándolas o contándolas. Esto puede ocasionar un cambio abrupto que haga que las hojas desaparezcan, al reemplazar el fondo por un primer plano. Esta es una técnica para romper la tendencia perceptual y para hacernos volver a la idea de percibir energía directamente.

6.- Silencio interior

Este es un asunto de acumular más y más silencio interior. Cuando Taisha llegó a los cinco minutos (para Florinda fueron ocho), su punto de encaje atravesó los límites acostumbrados. Para Carol Tiggs el punto crítico es de veintitrés minutos de silencio interior. En este punto ella puede “parar el mundo”. (Como doble energético, su masa es más grande y le lleva mucho tiempo moverla). Algunos budistas utilizan una rama afilada o un bastón desde el suelo hasta la frente como una forma de enfocarse para alcanzar el silencio interior (¿?). También podemos encender una cerilla, mojar la punta y observar en la otra punta, cómo la llama vuelve para traer el silencio. Cuando uno llega a su umbral crítico de silencio interior, puede alcanzarlo más a menudo y prolongarlo.

7.- Disciplina y acciones impecables

La disciplina no significa orden o régimen, sino impecabilidad, consistente en otorgar a cada uno de nuestros actos total concentración e intento inflexible, sin esperar ninguna recompensa personal.

Los brujos sostienen que hay que actuar como si lo que hiciéramos fuese el último acto sobre la tierra.
Proceder impecablemente nos hace desagradables al gusto para los voladores. Éstos no son ni buenos ni malos, son sólo parte de un universo predatorio; asumen la forma humana para nosotros porque a un nivel subliminal estamos conscientes de ellos. (En este punto, Taisha mostró las ampliaciones de las fotos de los voladores, como aparece transcrito en mis notas anteriores. Las fotos mostraban una figura de dos o tres pisos de altura a la izquierda de la pirámide principal, con las montañas al fondo. Yo esbocé la figura. Parecía una persona con brazos o alas por encima de la cabeza, volando, con las piernas dobladas en las rodillas y estiradas hacia atrás).

Taisha dijo que los voladores se encuentran donde hay grandes aglomeraciones de gente.
Nosotros, los adultos, no vemos este tipo de cosas; los niños sí los ven en los primeros años, antes de ser socializados.
Algunas personas pueden alcanzar un alto estado de conciencia bastante rápido. En cierta ocasión, Carlos Castaneda visitó a una mujer de ochenta años que vivía en una casa de retiro; dicha mujer había recobrado la conciencia después de veinte años en estado de coma.
La señora, había escrito un libro sobre un grupo de indios y vivía con uno de ellos (brujo co-escritor?) quien al final de la visita, le dijo a Castaneda que le parecía injusto que él, que estaba avanzando muy rápidamente en sus prácticas de brujería con respecto a ellos (¿el grupo del nagual?) no pudiera estar un rato más charlando y hacerse amigos realmente.

Castaneda apuntó este comentario a la máxima arrogancia por parte del hombre. Dos años más tarde, el nagual se vio en una tormenta mientras conducía de México a San Diego por la autopista ocho. Se le acercó entonces un camión remolque que le señaló que condujera bajo su protección. Castaneda se puso ansioso porque no sabía hacia donde iba el camión, y le señalaba al conductor que parase. Finalmente los dos vehículos terminaron en una carretera de piedras. El conductor del camión era el indio. Éste le dijo a Castaneda que estaba endeudado con él por su instrucción y que ahora le pagaba la deuda; le hizo saber al nagual que estaban en la segunda atención juntos. (Aparentemente, el hombre tenía el nivel de energía y conciencia necesario para llevar a Castandeda dentro de su ensoñar). Tan pronto como el camión se marchó, Castaneda se encontró otra vez en la autopista ocho.

8.- Ensoñar

Ensoñar no significa tener sueños lúcidos. En el sentido que le dan los brujos, ensoñar quiere decir tener el grado de control necesario para fijar el punto de encaje en cualquier posición a la que se desplace durante el sueño. El contenido de los sueños no cuenta, lo que sí cuenta es cuán bien y por cuánto tiempo podemos mantenerlo allí. Tenemos que acechar nuestros sueños para fijar el punto de encaje en cualquier posición al que el sueño lo lleve; entonces, podemos volver al mismo sueño una y otra vez, sólo por haber fijado el punto de encaje en ese sueño.

Empezamos despertándonos en un sueño y localizándonos en él; necesitamos la fijación en algo que queramos hacer en el sueño, eso nos “despertará”. Más tarde cuando somos totalmente conscientes de nuevo, podemos repetir los movimientos que hicimos en nuestro “ensoñar despierto” para traer nuestro cuerpo energético a nuestro cuerpo físico.

9.- Acecho

Los brujos dicen que primero debemos acecharnos a nosotros mismos a través de la recapitulación. Llevar a cabo esta premisa requiere ser despiadados con nosotros mismos, en la valoración de quienes somos y cómo es nuestra vida.

Taisha se dio cuenta, gracias a su recapitulación, que era extremadamente complaciente (como muchos de nosotros), y que hacía cualquier cosa por conseguir lo que quería. Don Juan la llamaba “yo quiero que”. Además era incapaz de sentir afecto por nadie.

Cuando Nélida probó una simple maniobra para abrir su punto de encaje, Taisha se quedó tanto tiempo en la nueva posición, que alucinó. Cuando volvió a su estado original continuó vibrando, sin moverse a ningún sitio, como una “máquina funcionando en el vacío”.

El grupo de Don Juan se preocupó tanto por este motivo, que decidieron colgarla en los árboles. Su punto de encaje se fijó entonces en la nueva posición de la vivienda del árbol. En los árboles, Taisha experimentó sentimientos por primera vez, que le eran extraños, como afecto por los árboles. Además sintió cómo los árboles se comunicaban a través de burbujas de sentimientos. Taisha estaba utilizando filamentos diferentes a los usuales.

A los dos años, su punto de encaje logró estabilizarse, entonces se le asignó la segunda tarea como acechadora, la de fijar su punto de encaje en una nueva posición: la de una chica ingenua y superfemenina buscando marido. Éste fue un cambio dramático, ya que en los árboles, su punto de encaje se había movido hacia una posición atlética, libre y masculina, incluso empezó a encararse hacia afuera como los hombres. (El punto de encaje de la mayoría de las mujeres está encarado hacia adentro).

Durante más de un año Taisha hizo el papel de Madeline Rigo, perfeccionándolo con clases de francés, de cocina, de etiqueta, etc.., para lograr ser una mujer deseada para el matrimonio; recibió diferentes ofertas. Este período terminó cuando se enamoró de un hombre “inelegible”, un “uptown whacko” (¿?), que había sido sacerdote. Era un hombre joven, obsesivo, con sentimientos de culpabilidad y profundamente perturbado, que pasaba sus días montando en bus y paseando alrededor de las iglesias. Taisha, como Madeline, decidió que iba a salvarlo.

Los brujos ven la locura como un superénfasis o fijación en mantener las fibras de luminosidad en un punto en particular.

Ella decidió colgarlo de los árboles. Una vez que lo subió, el hombre se volvió completamente loco. Después de este escándalo, el tiempo como Madeline se acabó.

La siguiente posición de acecho señalada a Taisha fue como la mendiga “Alfonsina”, un gran salto, ya que anteriormente había sido una ingenua consentida.

Una mendiga que contrató Don Juan para que haga de su madre, enseñó a Taisha todo lo que se necesita saber acerca de la mendicidad. Cuando vio la asquerosa chabola en donde vivía la mujer, Taisha quiso marcharse inmediatamente. Localizó a Don Juan para implorarle que la dejara volver. Don Juan le dio a elegir entre volver a su mundo, (el de Taisha) o ser Alfonsina “hasta las profundidades”.

La conciencia de Taisha era ya lo suficientemente alta como par decidir volver con la verdadera Alfonsina. Taisha tuvo únicamente su disciplina y su intento inflexible en esta experiencia, y debido a la tensión vivida, llegó a experimentar amor por su “madre”; así fue la mendiga Alfonsina, sin sentir vergüenza ni lástima.

El papel de Alfonsina acabó cuando una mujer que había intentado llevar a Taisha a su casa para asearla y vestirla, y a quién Taisha había evitado anteriormente, logró su objetivo, bañarla y quitarle la roña de su pelo enredado, mostrando que volvía a ser “blanca”. Este hecho señaló el fin de Alfonsina.

La cuarta y última posición de acecho de Taisha fue como hombre, Ricky. Ricky era un joven americano enamorado de la vida y arrobado por todas las pequeñas cosas que normalmente se dan por sentadas. Le llevaba ventaja a las oportunidades, pero la principal presión en él era el conocimiento de que su vida iba a llegar a su fin.
Cuando no tenemos ego es fácil entrar en el universo paralelo, además el emisario de ensueño, que es siempre una voz femenina, nos describe cómo es. En ese universo podemos interactuar con los eres inorgánicos, los “aliados” para los antiguos videntes. Entramos en su mundo en ensueños, donde nuestra velocidad se ajusta a la de ellos. Los acechadores pueden adaptarse a esa velocidad a través de la vigilia en reposo, con la voz que les dice qué deben hacer para lograrlo.

Dos de los seres inorgánicos con los que Taisha está conectada han entrado en nuestro mundo o percepción. Se han llevado a Taisha, durante muchos viajes, a sitios recónditos de su mundo, muchos de los cuales son accesibles para nosotros. Ella también los ha jalado a sitios espantosos de la segunda atención, razón por la cual se han abstenido de volver a verla durante un año. Ellos también la han guiado a sitios “tremendamente terroríficos” de su universo.

En el reino de los seres inorgánicos, tenemos la muy placentera impresión de flotar y movernos gran velocidad. Los seres inorgánicos son entidades “femeninas” buscando energía masculina, que es muy extraña en su universo, un universo que es muy peligroso para ser visitado por hombres muy a menudo. Las mujeres, sin embargo, pueden ir a los túneles de su mundo, simplemente en silencio interior.

Los brujos de los tiempos antiguos se decepcionaron con los seres inorgánicos, porque no obtuvieron las recompensas que esperaban y “merecían”.

Creían que los seres inorgánicos los ayudarían, por ejemplo, contra los invasores españoles.

El grupo de Carlos Castaneda ha constatado la capacidad de los seres inorgánicos de sentir afecto, un afecto genuino y profundo, relajante como ninguna cosa. Ellos hacen cosas por los brujos debido a su afecto libre y sin expectación. Los seres inorgánicos están motivados en ayudarnos sin tener en cuenta la brevedad de nuestras vidas, en relación a ellos. Cuando nos ponemos en contacto con ellos, a través de un profundo afecto, nos capacitan para prolongar nuestra atención. (No suena esto como Fausto).

Desde la posición de la razón, los seres inorgánicos pueden parecernos como diablos, ya que están interesados en extender nuestra conciencia hasta un punto que es casi eterno.

El viejo nagual decía que son como nuestros primos, existiendo en una línea paralela a la nuestra. La única forma de expandir nuestra potencialidad es entrando en su mundo. No hacen esto por beneficio. Don Juan decía que el universo está permeabilizado por una ola de profundo afecto, del que lo seres inorgánicos están llenos. (Esto también incluye el afecto que sentimos por los árboles, por otras personas y por los seres inorgánicos). Cuando esa ola de afecto los golpee, dejen que ella se haga cargo, porque ello “capacita al espíritu para marcharnos y volar hacia el infinito”. Entonces remontarán el vuelo intrépidamente y con total abandono. Cuando el hablar (¿ diálogo interno?) entre, dirán: “a quién le importa”.

(Taisha finalizó su charla en este punto más tarde de las 11 de la noche y sin aceptar preguntas. Bastante gente se había marchado de la carpa porque hacía frío y había corriente de aire. Dijo que estaría dispuesta a contestar preguntas al día siguiente.

El domingo por la mañana, a eso de las 10:40, durante nuestra instrucción en los pases finales de las nuevas series de movimientos de Tensigridad, Taisha y Florinda pasearon brevemente por un lado de la carpa. Yo fui bastante afortunado por estar en su camino y poder verlas muy de cerca. Finalmente, después de estar totalmente distraído observándolas fuera de la tienda conversando con unas personas, fui para escuchar la conversación. Fue entonces que tuve la oportunidad de hablar un poco con ellas, y de recibir algunos abrazos. La oleada de afecto que sentí que emanaba de ellas esa mañana parecía, en una reflexión posterior, ser como la misma que Taisha había descrito al final de su conferencia la noche anterior).531243_10150818744923456_186451563455_9814942_580433741_n

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