El Amor, El Curador

AMOR – EL CURADOR

Este articulo esta inspirado en una reseña aparecida en el numero de abril de 1953 del Reader’s Digest, sobre investigación medica, titulado: “La Ciencia descubre el Amor Real”. Concuerda exactamente con dos informes que me fueron facilitados por dos médicos famosos, uno de América del Norte y otro de Australia.


Citare algunos pasajes iniciales del mencionado artículo:

 

Los psiquiatras han llegado a la conclusión de que la mayoría de los trastornosmentales son causados por la falta de amor. Los psicólogos de niños, debatiéndose entre la alimentación de acuerdo con la demanda del niño, entre el castigo corporal y la falta de castigo, han descubierto que ninguno de estos representa demasiada diferencia si el niño es amado. Los sociólogos han descubierto que el amor es la respuesta a la delincuencia; los criminalistas lo han encontrado como respuesta al crimen. Los médicos también han descubierto que la promiscuidad ocurre mayormente en aquellos que están emocionalmente tullidos por falta de amor.

 

Este último descubrimiento me hace recordar expresiones de C. Jung, el granpsicólogo, y de Krishnamurti, los cuales han dicho que no existe problema sexual que no pueda ser resuelto por el amor. Doctores de Chicago han descubierto también que el alto porcentaje de mortalidad en los orfelinatos disminuye cuando los niños son puestos bajo el cuidado de nodrizas afectuosas. En realidad, “el amor materno” constituye las plumas que forran el nido humano, y un niño que no es amado queda tullido para el resto de su vida, y a
menudo incluso truncado en su desarrollo físico. Este es un descubrimiento tan importante que uno se ve obligado a preguntar: ¿Qué es el amor?. ¿Qué es el amor real?. El articulo continua:

 

Este amor no es el que tan corrientemente se describe en el cine y en las novelas. Se trata del amor que Jesús conocía por visión interna; el mas simple y, sin embargo, el atributo mas complejo del hombre. Dice el Dr. Abraham Stone de Nueva York: el amor es la más grande de las medicinas, pero mucha gente, incluso muchos que se creen felizmente casados, no saben lo que es el amor.

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1.- El amor no es posesividad. No es hacer a otra persona a nuestra imagen ysemejanza. Recuerdo que una mujer me decía que había roto una amistad porque la otra persona no estaba a la altura de sus ideales. “Señora mía, le replique ¿Por qué habría nadie de estar a la altura de sus ideales?. Es suficiente con que traten de estar
a la altura de sus propios ideales”. A veces una mujer se casa con un hombre débilpara “reformarlo”. Nunca hubo mayor error. Recuerdo lo que un hombre mehablaba respecto a su gran decepción. Se había casado con una mujer veinte añosmas joven que el pensando que podría “formar su carácter”, y claro esta, encontró
que el carácter de ella estaba ya inalienablemente formado desde hacia muchotiempo. Esta clase de amor es en realidad una clase de amor propio y engreimiento.


No es amor real. El Dr. Overstreet dice: “El amor de una persona no implica laposesión de esa persona. Significa darle con alegría el pleno derecho a su únicavirilidad”. “¡Cuantos trastornos e infelicidad son causados por madres, esposos ,esposas y amigos posesivos!. Es una enfermedad común, y la raíz de ello subyace,no en el amor, sino en el amor propio. Gran número de personas creen que se aman entre ellas cuando todo lo que han hecho ha sido proyectarse sobre la otra persona.


Los padres egoístas que tienen una hija sirviéndoles, que envejece y sin amor,consideran que la aman, pero en realidad no aman a nadie sino a si mismos y a lacomodidad que su asistencia les proporciona. El marido o la esposa celosos que no pueden tolerar que el objeto de sus afectos sea amado o admirado por nadie mas, no esta amando a su compañero, sino sufriendo de un feo estado de amor propio. Esoes justamente lo que son los celos. No son una prueba de amor como normalmentese supone. Es la completa evidencia del amor propio.


2.- El amor no es dependencia. Hay una verdadera y una falsa adoración de los héroes. El verdadero amor no se aferra y no se abraza alrededor del objeto amado. No depende del amado para el cumplimiento de su propia felicidad y deseos. No mira hacia el amado como a uno que debería descargar de sus hombros el fardo de tomar decisiones y que tenga que protegerlos de todos los contactos duros de la vida.


Cuando se trata de niños pequeños esto es necesario pero ¡ay del hombre que sequeda siendo niño y jamás llega a la mayoría de edad!.


3.- Ni tampoco el amor es auto-sacrificio, aun cuando el amor a veces requierasacrificio. Madres excesivamente amorosas que sacrifican su tiempo y sus fuerzaspara complacer y regalar a sus hijos, no los están amando. A veces se haceinconscientemente para ahorrarse molestias. Pero estas madres están criando
tullidos psicológicos para el futuro. ¡Cuan a menudo se ve que madres “no egoístas” engendran hijos egoístas!.


4.- Ni es admiración el amor. Escribe un doctor: “Un hombre puede pensar que ama a su esposa porque es bella, inteligente, competente. Eso no es amor. Es aprobación”.


Puede muy bien surgir de un sentimiento de auto-satisfacción por la posesión de una pertenencia tan atractiva. La admiración, la popularidad, la adulación, no son amor. (Tomado de “Amor, El Curador” – Clara M. Cood)

 

Fuente; Buscadores de la Luz

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Eres la Materialización de tus pensamientos

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Sabias que…

Eres la materialización de tus pensamientos.
Eres el resultado de los pensamientos que has tenido en el pasado.

¿Cuántas veces te has sentido en una situación límite?
¿Cómo ha reaccionado tu cuerpo ante esa situación?
¿Cuántas veces te ha pasado que después de superar esa situación tu organismo decae y enferma?

“Somos los únicos seres de la Tierra capaces de transformar nuestra biología mediante lo que pensamos y sentimos.”

Nuestras células inmunológicas reaccionan ante nuestras emociones, por lo que una depresión descontrolada puede dejarnos sin defensas, mientras que el sosiego y la relajación por el contrario las fortifican.

¿Pero quien es el responsable de regular estas emociones?
El cerebro humano es un órgano muy complejo y controla las acciones y reacciones de nuestro cuerpo.
La actividad cerebral produce una serie de sustancias químicas llamadas neurotransmisores responsables de nuestro estado emocional. Ellas son capaces de aumentar la alegría y de eliminar el dolor, permitiendo que disfrutemos de la vida y que nos recuperemos de crisis personales con un mínimo impacto en nuestra salud física y psíquica. Tiene además la ventaja de que al ser sustancias generadas naturalmente por nuestro cuerpo no tienen ningún efecto secundario. Por ejemplo las endorfinas, conocidas comúnmente como la hormona de la felicidad, cumplen una función muy importante en el equilibrio entre la fortaleza y la depresión.

El ritmo de vida, la personalidad, el ámbito social y laboral, entre otros, son factores determinantes en el estado físico, mental y emocional del individuo. Si hay abundancia de estas sustancias químicas la persona puede controlar sus emociones y por consiguiente mejorar su calidad de vida. Son ellas, las que nos sirven de alimento, de medicación para poder tener una vida equilibrada y saludable de forma natural, sin tener que recurrir a medicamentos causantes de deficiencias químicas.

Por otra parte, muchas veces nuestras emociones nos controlan a nosotros en vez de nosotros controlar a nuestras emociones. Existen una serie de emociones básicas como la ira, el rencor, el hambre que forman parte de nuestra naturaleza. Sin embargo, nuestras reacciones y como las gestionamos no es innato, somos libres de actuar de una forma desmesurada o comedida, de sopesar las diferentes reacciones o acciones según nuestros criterios y experiencias. La interacción con nuestro entorno, así como la interacción con otros seres humanos provoca cambios emocionales que nos impactan y que quedan recogidos energéticamente por los chakras.

No podemos elegir nuestras emociones y no se trata de reprimirlas o esconderlas, sino de aprender a controlarlas cuando se presentan en una situación que nos viene dada. Conocer el impacto que provocan en cada chakra es importante para mejorar nuestro estado emocional.
El control de esas emociones modifica el estado de los meridianos principales o vaso-reguladores y son directamente responsables de afectar estos, tanto cuando están sobrecargados, como cuando están carentes de la energía necesaria.

Aquietar nuestra mente y nuestro espíritu, es una condición necesaria para procesar esas emociones de manera tranquila e inteligente. Es el paso previo a prepararnos para la contemplación real de nuestro entorno y de verlo con otro enfoque a través de nuestro nueva visión, producto del propio estado de relajación.

Somos los seres más privilegiados de toda la naturaleza, tenemos las herramientas para vivir felices, sanos y emocionalmente en equilibrio. Tenemos la obligación moral de utilizar esas herramientas que nos fueron obsequiadas solo a nosotros de entre todos los seres vivos, para que construyamos un mundo mejor para todos, así como hacer de el un lugar mas sosegado y feliz, tanto para nosotros como para el resto de seres vivos.

Alvaro Fajardo

Lo que hay que hacer para convertirse en “superhombre”. David Topí

David Topi

Este artículo tomároslo con humor, no vaya a ser que nos entre la depresión al terminar de leerlo, y comprobar que hacemos aguas por todos lados, cual balsa de aire pinchada por los cuatro costados. Y es que hoy he recibido varios emails (spam) de productos para activar todo mi potencial psíquico y liberar mis facultades al 100%, y me ha hecho tanta gracia, que me ha inspirado a construir un esquema de todo lo que tendríamos que trabajar, para, realmente convertirnos en esos “superhombres” (y mujeres) que decían los emails, y, realmente, tener todo el potencial que el ser humano tiene desactivado y disfuncional en estos momentos.

Vamos a reírnos un rato de nosotros mismos y veamos lo “mal que estamos”. El esquema de nuestras “limitaciones”, de forma resumida, sería algo así como esto:

David Topi

Espero que se entienda. Vamos a desguazarlo un poco.

SER y Yo Superior: De donde hemos “salido” todos y cada uno de nosotros. Nada que comentar al respecto, pues no existen limitaciones o disfunciones en esta parte de aquello que somos. Los he puesto en el esquema para ilustrar todos los componentes y sus conexiones.

Espíritu: Nuestra chispa, nuestra esencia divina, nuestro enlace entre el cuerpo físico que ocupamos y aquello de dónde hemos nacido. No todo el mundo tiene un espíritu “cristalizado”, como decía Gurdjieff, que viene a ser algo así como que no todo el mundo tiene un enlace funcional con su Yo Superior, o la capacidad de tenerlo, ya que depende del nivel evolutivo de cada uno, ganado con el trabajo interior y el desarrollo personal individual acumulado a lo largo de esta, y otras encarnaciones. Si no hay conexión con la parte más “divina” de lo que somos, no podremos nunca manifestar su potencial en nosotros.

Esfera de conciencia: Se encuentra en el plano mental, y contiene, entre otras cosas, el repositorio de los infinitos “Yo’s” que todos tenemos, las caretas y fachadas que usamos, los sub-caracteres de nuestra personalidad. Como no tenemos un solo “Yo” unificado, cada día se activa una sub-faceta nuestra diferente (múltiples veces al día), así que no hay forma de desarrollar más el potencial que tenemos mientras haya tantos “Yo’s”  conviviendo en nuestra mente que van a su bola. Mientras un “Yo” dice si a algo (por ejemplo, hacer deporte o meditar todos los días), dos horas después otro Yo decide que es mejor quedarse en el sofá. Tampoco hay forma de manifestar todo el potencial de nuestro espíritu, SER y de nuestro Yo Superior en nosotros hasta que no estén todos los “Yo’s” unificados en uno solo.

Mente: Compuesta por diferentes esferas energéticas, cuánticas. Dice nuestra ciencia que solo usamos el 10% del potencial de la misma. Es como que me regalan un porsche y solo me dejan ir en primera. Si activáramos el 100%, posiblemente haríamos las mismas cosas que hace Neo en Matrix, o lo que hace Scarlett Johansson en la peli “Lucy”, por decir algo. Además, cuenta con el componente de la “mente predadora”, que nos mantiene siempre en un estado de programación autómata y en un sueño profundo a todos, haciéndonos creer, por supuesto, que estamos despiertos. “Despertar” de esta ilusión, y verla como tal, es un esfuerzo titánico, que no tengo ni idea si algún día conseguiremos materializar y mantener. ¿Como se que estoy dormido? Porque he tenido “atisbos” breves, pero intensos, del estado que significa estar “despierto”, y nada se percibe como lo percibimos todos en este momento. Como ahora soy consciente que no estoy en ese estado, soy consciente de que estoy dormido y nada puedo hacer que seguir intentando “despertarme” de nuevo.

Cerebro: Nuestras glándulas pituitaria, pineal y el conducto que las une, si estuvieran al 100%, limpias, sin calcificación, toxinas, etc., etc., nos permitirían usar un potencial también mucho más allá de lo que nos podemos imaginar, pero como todos nos cepillamos los dientes con pasta con flúor, bebemos agua tratada, comemos cosas que mi bisabuela posiblemente no identificaría como comida, y nos ponemos todo tipo de cremas y potingues que se absorben por la piel, pues son dos glándulas que andan ciertamente algo “limitadillas” en todos nosotros.

ADN: Con la cantidad de razas tan majas que dieron voluntariamente su ADN para crear nuestro cuerpo físico, hace milenios, va y se les ocurre a unos pocos, de otra raza (no tan maja – aunque eso es subjetivo, dirían ellos :—)), venir y reconfigurarnos (¡varias veces!) para quitarnos el potencial del 90% del mismo. Hay que ver que mala baba hay por el universo, de verdad. Si realmente activáramos el 100% de las capacidades del ADN que tenemos dormido o desactivado, otro ser humano estaría presente en el planeta e, imagino, ya habríamos echado, del mismo, al elenco que pulula por aquí controlando a la “granja humana”.

Chakras: En el cuerpo etérico. Transmutan las energías externas, metabolizan fuerzas etéricas externas, mantienen el buen funcionamiento del cuerpo físico, pero están casi siempre medio cerrados, bloqueados, con pegotes “incrustados”, etc., etc. Así estamos, que no podemos funcionar nunca a pleno gas, con la de energía potencial que hay disponible y podríamos sintonizar para nuestro beneficio y el de toda la humanidad. Cachis.

Cuerpo emocional: Lleno de miedos, de emociones y sentimientos reprimidos, de “pegotes” energéticos sin procesar. Tiene tanta carga de baja densidad en la mayoría de personas, que nos mantiene en una frecuencia de vibración tan baja como negativa para una gran parte de la raza humana. Cada vez que pones la televisión, por la forma en la que están preparadas las noticias, te están atacando con emociones de impotencia, preocupación, miedo, etc., etc. dónde la mayoría se procesan por el centro emocional y terminan hundiéndonos más en la miseria. La tele es lo primero a quitarse del medio si uno quiere empezar a no acumular más carga emocional inconsciente y dejar de emitir la comida que otros necesitan.

Cuerpo mental: Que vamos a decir aquí. Contiene, junto con el cuerpo emocional, la mente, y la esfera de conciencia, a nuestra sombra. Está lleno de miedos, de traumas, de fobias, de creencias limitadoras, de información basura, de programas y arquetipos instalados por el sistema bajo el que vivimos, etc., etc.. Si es que a duras penas se sostiene el pobre, con tanta historia que almacenamos en nuestro subconsciente y otras capas del mismo, con lo que arrastramos de vidas pasadas/encarnaciones simultáneas, etc. No es de extrañar que estemos todos un poco mal de la cabeza, que no nos entendamos los unos con los otros y que cada uno viva en su mundo.

Y ahora… la receta

Bueno. Ahora que ya he hecho el diagnostico, así un poco por encima, ya tenemos la lista de cosas que hay que “arreglar” (es una forma de hablar), y ahora, os preguntareis, ( o no, porque posiblemente todo esto, a la mayoría nos importa poco, pues el Yo que está leyendo ahora, posiblemente ya no es el mismo que el que lo empezó a leer hace cinco minutos…). ¿Como se sana, limpia, y activa todo esto?

Pues no lo se, pero, también os digo, no creo que nadie tenga el producto o la técnica para ello.

Quizás, pensándolo mejor, si que podría aventurarme a decir que habría que hacer, aunque no se si es factible o no. Probemos. Esta sería mi receta particular:

Empieza cuidando tu cuerpo físico tanto como puedas, limpia profundamente tus chakras y mantenlos limpios constantemente, libera todas tus emociones negativas y miedos. Rompe tu viejo sistema de creencias y libera tu cuerpo mental de miedos, traumas y fobias. Barre el almacén de tu subconsciente. Activa tu ADN al 100%, (aunque no tengo ni idea de como hacer eso), usa el poder de todas tus esferas mentales, que ya que las tienes, no dejes que se atrofien, no dejes nunca de aprender cosas (el conocimiento protege) pero intégralo y conviértelo en sabiduría, cristaliza tu espíritu en tu interior y unifica todas las facetas de tu carácter para que exista un solo “Tu”, desconéctate de la Matrix, haz el esfuerzo necesario para “despertar”, corta el enlace de la mente predadora con la misma, deja que la energía del AMOR viva en ti, conecta con tu Yo Superior, manifiesta a tu SER… y … listo.

Si, espera que lo compruebe, si… ya está todo.

Y es que, en el fondo… no hay producto o técnica ahí fuera que nos pueda ayudar si no hay un trabajo simultáneo propio, profundo, titánico y personal en todas y cada una de estas facetas y componentes. La combinación de múltiples herramientas, el conocimiento de uno mismo, la lucha contra las propias limitaciones, barreras y miedos, es lo que hace crecer tu potencial como ser humano en todos los aspectos anteriores y en paralelo.

Ahora que lo vemos todo juntito en un solo diagrama, se nos hace un mundo, ¿verdad?. Vaya choque para la psique. Pero recordad lo que nos dijo una vez uno de aquellos que nos asisten en una sesión de trabajo que publiqué aquí:

Guía: En este planeta es diferente que en otros, es un poco… es como decir, bueno, hago parte de mis experiencias en otro lugar y luego vengo aquí y me doctoro….¿me explico? hago aquí mis estudios superiores…porque aquí es donde está la oportunidad de hacerlo

Aquí venimos a doctorarnos con honores, precisamente porque tenemos todas las limitaciones que os he puesto ahí arriba. Todos nosotros tenemos un enorme potencial que solo depende de nuestro esfuerzo para despertarlo, ya que somos una raza impresionante con unas capacidades poco vistas por estos lares de la galaxia, e incluso nos tienen miedo, y respeto, por eso, entre otras cosas, no nos dejan ser todo lo que podríamos ser. Pero eso no es tan importante como el hecho de que hemos venido aquí a jugar la partida más difícil, porque es donde más se aprende, y si superas este nivel del juego, que todos lo hacemos tarde o temprano, ya hay pocas cosas que uno no pueda luego hacer por cualquier otra parte del universo.

¿Por dónde empezamos?

David Topí

HOMBRE, SI QUIERES CAMBIAR EL MUNDO….AMA A UNA MUJER!

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Si quieres cambiar el mundo… ama a una mujer-Ámala realmente!
Encuentra a aquella que llama a tu alma, aquella que lo da todo.
Tira tu lista de condiciones, pega tu oreja a su corazón y… escucha!
Escucha los nombres, las oraciones, los sonidos de todo lo que esta vivo:
de los seres alados, los peludos, grandes y pequeños,
de lo subterráneo y lo submarino, de todo lo que reverdece y lo que florece,
de todo lo que aún no ha nacido y de lo que está muriendo.

Escucha cómo sus oraciones melancólicas vuelven a Aquél que les dio vida.
Si no has oido tu propio nombre, es que no has escuchado lo suficiente
Si tus ojos no se han llenado de lágrimas, si no estás ya postrado a sus pies,
todavía no has sentido el dolor de haberla casi perdido…

Si quieres cambiar el mundo…ama a una mujer-Una Mujer!
más allá de ti mismo, más allá del deseo y la razón,
más allá de tus preferencias masculinas sobre su juventud, belleza y variedad
y todos tus conceptos de libertad superficiales.
Nos hemos dado a nosotros mismos tantas opciones,
que hemos olvidado que la verdadera liberación
proviene de sostenerse en medio del fuego del alma
y abrasarnos gracias a nuestra resistencia, que proviene del Amor.

Sólo hay una Diosa
Mira en sus ojos y ve-ve de verdad
si ella quien puede dar el hachazo a tu mente
Si no, vete, ahora mismo
No pierdas el tiempo “intentando”.
Entiende que tu decisión no tiene nada que ver con ella
porque en definitiva no es con quién,
sino cuándo decidimos rendirnos.

Si quieres cambiar el mundo…ama a una mujer.
Ámala para toda la Vida, más allá de tu miedo a la muerte
Más allá del miedo a ser manipulado
por la Madre dentro de tu mente
No le digas que morirías por ella,
dile que deseas VIVIR con ella,
planta árboles con ella y mira cómo crecen.
Se su héroe, al decirle cuán bella está en su vulnerable majestad,
al ayudarla cada día a recordar que ella ES la Diosa
a través de tu adoración y devoción.

Si quieres cambiar el mundo… ama a una mujer
En todas sus facetas, a través de todas sus estaciones
y ella sanará tu esquizofrenia-
tu doble-mente, medio-corazón
que mantiene separado tu Espíritu de tu cuerpo
que te mantiene aislado y buscando siempre fuera de tu Ser
algo que convierta tu vida en digna de ser vivida.
Siempre habrá otra mujer,
Pronto la radiante nueva mujer se convertirá en la mujer aburrida de siempre
y volverás a estar inquieto, comerciando con mujeres como con coches,
negociando entre la Diosa y tu último objeto de deseo.
El hombre no necesita más opciones,
Lo que el hombre necesita es la Mujer, la Vía Femenina
de la Paciencia y la Compasión, el no-buscar, el no-hacer
del respirar en un lugar y naufragar profundamente en raíces entrelazadas
suficientemente fuerte para sostener la Tierra conjuntamente
mientras se sacude el cemento y el acero de su piel.

Si quieres cambiar el mundo… ama a una mujer, sólo a una mujer
Ámala y protégela como si ella fuese el último cáliz
Ámala a través de su miedo al abandono,
que ha estado sintiendo por toda la Humanidad
No, la herida en ella no es para curarse sola
No, ella no es débil en su codependencia

Si quieres cambiar el mundo… ama a una mujer hasta el final
hasta que te crea,
hasta que sus instintos, sus visiones, su voz, su arte, su pasión,
su naturaleza salvaje vuelva a ella,
hasta que sea una fuerza de amor mucho más poderosa
que todos los demonios políticos mediáticos que pretenden devaluarla y destruirla

Si quieres cambiar el mundo,
aparca tus causas, tus revólveres y tus pancartas de protesta,
abandona tu guerra interior, tu rabia
y ama a una mujer…
más allá de tus esfuerzos por la grandeza,
más allá de tu tenacidad por la iluminación
El Santo Grial estará ante tí
si la tomas entre tus brazos
y dejas de buscar nada más allá de esta intimidad

Qué ocurriría si la paz es un sueño que sólo puede ser evocado
a través del corazón de la Mujer?
Qué ocuriría si el amor del hombre por la Mujer, la Vía Femenina
es la llave para abrir su corazón?

Si quieres cambiar el mundo…ama a una mujer
hasta las profundidades de tu sombra
hasta los nieveles más altos de tu Ser,
desde el Jardín donde la encontraste por vez primera
hasta la puerta del reino del arco iris
donde paseáis juntos como una Única Luz
hasta el punto de no retorno,
hasta los extremos y el comienzo de una nueva Tierra

Lisa Citore

Elevarse por encima del pensamiento …

 

 

A medida que uno crece, va formándose una imagen mental de sí mismo basada en su condicionamiento personal y cultural. A este yo fantasma lo llamamos ego. El ego es tu actividad mental y sólo puede funcionar mediante el pensamiento constante. El término ego tiene distinto significado según se trate de una persona u otra, pero cuando lo uso aquí me refiero al falso yo, creado por una identificación inconsciente con la mente.

 

Para el ego, el momento presente apenas existe. Sólo considera importantes el pasado y el futuro. Esta inversión total de la verdad explica por qué, en la modalidad ego, la mente es tan disfuncional. Siempre está tratando de mantener el pasado vivo, porque ¿quién serías sin él? Y se proyecta constantemente hacia el futuro para asegurarse la supervivencia y buscar en él una sensación de liberación o satisfacción. Dice: «Algún día, cuando haya ocurrido esto, lo otro o lo de más allá, estaré bien, en paz, seré feliz.»
Incluso cuando parece que el ego está en el presente, no ve el presente: lo percibe equivocadamente porque lo mira con los ojos del pasado. O reduce el presente a ser un medio para un fin, un fin que siempre reside en el futuro proyectado por la mente. Observa tu mente y comprobarás que funciona así.
El momento presente contiene la clave de la liberación, pero no puedes encontrar el momento presente mientras seas tu mente.
Alcanzar la iluminación significa elevarse por encima del pensamiento. En el estado de iluminación sigues usando la mente cuando la necesitas, pero de un modo mucho más enfocado y eficaz que antes. La empleas principalmente con fines prácticos, pero eres libre del diálogo interno involuntario, y vives en la quietud interior.
Cuando empleas la mente, y en particular cuando necesitas dar una solución creativa a algo, vas oscilando cada pocos minutos entre la mente y la quietud, entre la mente y la no-mente. La no-mente es conciencia sin pensamiento. Sólo la no-mente permite pensar creativamente, porque da al pensamiento un poder real. El pensamiento por sí solo, desconectado del vasto campo de la conciencia, se convierte rápidamente en algo estéril, insano, destructivo.
Del libro: PRACTICANDO EL PODER DEL AHORA
Enseñanzas, Meditaciones y Ejercicios Esenciales
Eckhart Tolle

Las coincidencias…

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La teoría de las coincidencias

Las coincidencias, ¿son sólo acontecimientos fortuitos, como dicen los matemáticos, o hay algo más? Proponemos una exploración de la extraordinaria teoría que desarrolló el famoso psicólogo C. G. Jung.

“Coincidencia” es una palabra que se oye a menudo en labios de los racionalistas cuando alguien pretende sugerir que existen pruebas de la existencia de fenómenos paranormales. Pero en los últimos años, los defensores de lo paranormal han encontrado un arma en el concepto de “sincronicidad”, desarrollado por el gran psicólogo y filósofo Carl Gustav Jung.

Para Jung, incansable paladín de la liberalidad, el hecho de llamar coincidencia a un hecho no cerraba automáticamente la puerta a un examen ulterior del mismo. Las coincidencias existen; es un hecho. Y, lo más importante, las coincidencias parecen a menudo tener un significado para quienes las experimentan; es otro hecho. Jung señalaba que debe haber poca gente que no haya tenido en su vida la experiencia que se denomina“coincidencia significativa”. Muchos de nosotros nos resistimos a explicar o evaluar esos hechos por miedo a ser acusados de crédulos o supersticiosos. Pero sentimos frecuentemente que son algo más que mera casualidad.

En su ensayo sobre la sincronicidad, subtitulado Un principio vinculante no causal, Jung se interna sin miedo en esta zona inexplorada (que él describe como “oscura, dudosa y rodeada de prejuicios”). Nos recuerda que las leyes naturales según las cuales vivimos están basadas en el principio de la causalidad; si pasa esto, ocurrirá aquello. La observación empírica y las experiencias demuestran que esto es siempre así. Pero, insiste Jung, existen hechos que el antiguo principio de causalidad no puede explicar.

Cita datos procedentes de los muchos fenómenos comprobados reunidos por los investigadores psíquicos: materiales acerca de la PES reunidos por el doctor J. B. Rhine, casos verificados de precognición o sueños clarividentes y las “coincidencias significativas” reseñadas por investigadores como el doctor Paul Kammerer .

Jung se sintió atraído por estos materiales a causa de una curiosa sensación: creía que podía contribuir, de forma importante, a una mejor comprensión de la psique humana. En su trabajo inicial sobre la sincronicidad, le preocupaba “arar el campo”, en la esperanza de que más adelante llegaría el momento de sembrar. Y, sin duda, no se equivocó al pensar que sus trabajos inspirarían investigaciones posteriores; sus ideas preliminares resultan asombrosas a cualquiera que pueda superar los prejuicios.

Jung se esfuerza en subrayar lo que considera el verdadero significado de muchos acontecimientos “sincronísticos” (término con que designan las coincidencias significativas o “paralelos simbólicos”) en los que ve una agitación o “constelación” de los arquetipos, esos temas enormemente poderosos que parecen ocultarse bajo la conciencia humana. Ofrece varios ejemplos de constelación de su propia experiencia, incluyendo el caso de una paciente cuyos preconceptos racionalistas eran una rígida barrera para el progreso de su análisis.

La paciente relató a Jung un sueño en el que figuraba un escarabajo dorado, un símbolo muy significativo de regeneración, especialmente en el antiguo Egipto. Mientras hablaba, un insecto entró volando por la ventana y Jung, atónito, lo identificó como miembro de una especie que es la más próxima del escarabajo que se puede hallar en Europa. Como el “renacimiento” es una forma de expresar la transformación, que constituye la finalidad de la psicología jungiana -y como este curioso refuerzo del arquetipo del renacimiento supuso un gran progreso para la paciente- está claro que una coincidencia significativa puede resultar muy importante.

Pero los fenómenos aislados, por notables que sean, no ayudan a construir una hipótesis de trabajo, y Jung salió a buscar material empírico. Sabía muy bien que buscaba en zonas donde el establishment científico afirmaba que no había material, pero, como dijo irónicamente, lo mismo le sucedía a Galileo. De hecho, decidió examinar un conjunto de procesos tradicionales en los que la idea de la sincronicidad se da por sentada, o sea las formas de la adivinación esencialmente técnicas previstas para interpretar el significado de las coincidencias.

Horóscopos chinos
Primero examinó el I Ching, el antiguo sistema chino para convocar nuestras facultades intuitivas y ayudar o suplantar así nuestra razón con objeto de elaborar juicios. Después se volvió hacia la astrología tradicional, dejando de lado los “análisis” dudosos y subjetivos de los rasgos del carácter, y centrándose en una conexión más “sólida”: los aspectos planetarios, y especialmente la conjunción del Sol y la Luna, que siempre ha sido asociada por los astrólogos con el matrimonio. Su búsqueda empírica produjo un porcentaje curiosamente elevado de parejas cuyos horóscopos contenían esos aspectos.

A Jung le hubieran interesado mucho las investigaciones del estadístico francés Michel Gauquelin, quien buscó -y encontró- correlaciones entre las profesiones de las personas y la presencia en sus horóscopos de ciertos elementos astrológicos.

Sin embargo, ha sido inevitable que este aspecto de las investigaciones de Jung haya provocado las mayores censuras de quienes desean desacreditarlo. Muchas personas -periodistas, sobre todo- que nunca leyeron una palabra de los escritos de Jung están firmemente convencidas de que era un chiflado crédulo o un charlatán, porque “creía” en la astrología, la alquimia y otros temas esotéricos. Pero sus conclusiones llevaron a Jung a aceptar que los resultados de sus experimentos no eran estadísticamente válidos -y que, aunque lo fueran, eso no demostraba la validez de la astrología-, pero que le proporcionaban datos acerca del fenómeno de la sincronicidad.

A partir de los datos observados, Jung sacó algunas conclusiones acerca de la sincronicidad y del papel crucial que la psique humana desempeña en ella. Las coincidencias pueden constituir hechos fortuitos, pero, como señala Jung, en cuanto parecen tener algún significado simbólico, dejan de ser fortuitos en lo que se refiere a la persona interesada. Y hasta considera la idea de que, de algún modo, la psique puede estar actuando sobre la realidad externa para “causar” las coincidencias o que, como sucede en los sueños precognitivos, los fenómenos externos están siendo transmitidos de algún modo a la psique. Pero se apresuraba a concluir que como esas ideas implican una suspensión de las “leyes” del espacio y el tiempo que conocemos, no somos capaces de descubrir si estas hipótesis son relevantes. Y así vuelve a su propia teoría de un principio vinculante “acausal” que gobierna ciertas series de acontecimientos.

Ante una coincidencia significativa, dice Jung, podemos reaccionar de tres maneras. Podemos llamarla “una mera casualidad” y darle la espalda con la mente bien cerrada; podemos llamarla magia -o telepatía, o telekinesis-, lo que no es mucho más útil o informativo. O podemos postular la existencia de un principio de acausalidad y usar esa idea para investigar el fenómeno más a fondo.

Mientras lo hace, Jung propone la inquietante idea de que el espacio y el tiempo pueden no tener una existencia real objetiva. Tal vez no pasen de meros conceptos creados por la psique en el curso de los intentos de la ciencia empírica por hacer del universo algo racional y mensurable. Por cierto que esos conceptos tienen poco sentido en los sistemas de pensamiento de muchas tribus primitivas. Y como han señalado muchos junguianos destacados, las ideas convencionales sobre el espacio y el tiempo sufrieron mucho daño a causa de los adelantos posteinsteinianos en la física de las partículas, terreno en el que con tanta frecuencia la causalidad desaparece y la probabilidad decide. Si el espacio y el tiempo son sólo conceptos, es razonable suponer que pueden estar “condicionados” por la psique.

Apoyándose en esta hipótesis, Jung llega a plantear un problema fascinante: supone que cuando ocurre una coincidencia significativa, una imagen -quizá originada en el subconsciente- llega a la conciencia y un fenómeno objetivo “exterior” coincide con ella. La psi que percibe un significado en esta yuxtaposición de hechos. Pero ¿y si el significado existiera también fuera de la psique? ¿Y si pudiéramos hallarlo dentro del mismo fenómeno, tal como existe la causalidad, de forma demostrable, dentro de fenómenos objetivos de causa-efecto?

Racionalizar el absurdo
Por decirlo de otra manera: percibimos la causalidad con la mente, de modo que, hasta cierto punto, puede considerarse un hecho psíquico. Los experimentos prueban que la causalidad siempre se obtiene en acontecimientos objetivos “externos”, de modo que sabemos que también tiene una existencia objetiva. Pero, del mismo modo, percibimos las conexiones acausales (coincidencias significativas) con la mente, así que sabemos que la acausalidad es un fenómeno mental o psíquico. ¿Podrá ser que en realidad suceda en el mundo exterior y así tenga una existencia objetiva propia?

Resumiendo, ¿no será que la acausalidad es un principio cardinal estructural de conexión que está en la base misma de la realidad externa, un cuarto principio que hay que añadir a la triada del espacio, el tiempo y la causalidad?

Las implicaciones de esa idea son demasiado difíciles de imaginar, en parte, como descubrió Jung, porque para explorar sus posibilidades habría que realizar la compleja tarea de poner a la psique a investigar las zonas más profundas de si misma. Pero ésa es, por supuesto, la finalidad básica de la psicología profunda. Y las recompensas para quien intentara semejante investigación serian inmensas: la idea de la sincronicidad de Jung señala, por lo menos, vastas fronteras, filosóficas además de psicológicas, que aguardan la investigación.

Jung dio estos primeros pasos sin preocuparse por tener que atravesar zonas “oscuras y dudosas” que la ciencia ortodoxa había considerado tradicionalmente como terreno propio de la superstición: las antiguas, pero tremendamente vivas actividades humanas de la adivinación y la magia. Esperamos que llegue un tiempo en que el miedo, los prejuicios y la pereza mental ya no constituirán una barrera para conocer la naturaleza de la mente, de la materia y de la propia Naturaleza.

El Ego y la Queja E. Tolle

 

Renegar es una de las estrategias predilectas del ego para fortalecerse. Cada queja es una historia inventada por la mente y la creemos ciegamente. No importa si manifestamos nuestras quejas o si las pensamos en silencio. Algunos egos sobreviven fácilmente a base de lamentos únicamente, quizás porque no tienen mucho más con lo cual identificarse.

Cuando somos presa de esa clase de ego, nos lamentamos habitualmente, en particular de los demás. Sin embargo, es algo que hacemos inconscientemente, lo cual significa que no sabemos lo que hacemos. Aplicar rótulos mentales negativos a los demás, ya sea en su cara o cuando se habla de ellos con otros, o sencillamente cuando se piensa en ellos, suele ser uno de los componentes de este patrón. Utilizar adjetivos ultrajantes es la forma más cruda de esos rótulos y de la necesidad del ego de tener la razón y triunfar sobre los demás: “idiota, perra, imbécil”, son pronunciamientos definitivos contra los cuales no hay argumento posible. En el siguiente nivel más bajo en la escala de la inconciencia están los gritos y las injurias, y bastante cerca, está la violencia física.

El resentimiento es la emoción que acompaña a las lamentaciones y a los rótulos mentales, y refuerza todavía más el ego. El resentimiento equivale a sentir amargura, indignación, agravio u ofensa. Resentimos la codicia de la gente, su deshonestidad, su falta de integridad, lo que hace, lo que hizo en el pasado, lo que dijo, lo que no hizo, lo que debió o no hacer. Al ego le encanta. En lugar de pasar por alto la inconciencia de los demás, la incorporamos en su identidad.

¿Quién lo hace? Nuestra inconciencia, nuestro ego. Algunas veces, la “falta” que percibimos en otra persona ni siquiera existe. Es una interpretación equivocada, una proyección de una mente condicionada para ver enemigos en los demás y elevarse por encima de ellos. En otras ocasiones, la falta puede existir pero la amplificamos al fijarnos en ella, a veces hasta el punto de excluir todo lo demás. Y fortalecemos en nosotros aquello contra lo cual reaccionamos en otra persona.

No reaccionar al ego de los demás es una de las formas más eficaces no solamente de trascender el ego propio sino también de disolver el ego colectivo de los seres humanos. Pero solamente podemos estar en un estado donde no hay reacción si podemos reconocer que el comportamiento del otro viene del ego, que es una expresión de la disfunción colectiva de la humanidad. Cuando reconocemos que no es personal, se pierde la compulsión de reaccionar como si lo fuera. Al no reaccionar frente al ego logramos hacer aflorar la cordura en los demás, es decir, oponer la conciencia incondicionada a la condicionada.

En ocasiones quizás sea necesario tomar medidas prácticas para protegernos contra personas profundamente inconscientes. Y podemos hacerlo sin crear enemistad. Sin embargo, la mayor protección es permanecer en la conciencia. Una persona se convierte en enemiga cuando personalizamos la inconciencia de su ego. No reaccionar no es señal de debilidad sino de fuerza. Otra forma de expresar la ausencia de reacción es el perdón. Perdonar es pasar por alto o no reparar. No reparamos en el ego sino que miramos la cordura alojada en la esencia de todos los seres humanos.

Al ego le encanta quejarse y resentirse no solamente con respecto a otras personas, sino también a las situaciones. Lo mismo que se le hace a una persona se le puede hacer a una situación: convertirla en enemiga. La implicación siempre es: esto no debería estar sucediendo; no quiero estar aquí; no quiero tener que hacer esto; es una injusticia conmigo.

Por supuesto el peor enemigo del ego es el momento presente, es decir, la vida misma. No se deben confundir las quejas con el hecho de hacer ver a una persona una deficiencia o un error a fin de que pueda corregirlo. Y abstenerse de quejarse no significa necesariamente tolerar la mala calidad o la mala conducta. No es cuestión de ego decirle a un mesero que la sopa está fría y que debe calentarse, siempre y cuando nos atengamos a los hechos, los cuales siempre son neutros. Renegar, es decir “Cómo se atreve a traerme una sopa fría”. Hay allí un “yo” al cual le encanta sentirse personalmente ofendido por la sopa fría y que va a sacar el mayor provecho de la situación, un “yo” que disfruta cuando encuentra la falta en el otro.

Las quejas a las cuales nos referimos están al servicio del ego, no del cambio. Algunas veces es obvio que el ego realmente no desee cambiar a fin de poder continuar quejándose. Trate de atrapar a la voz de su mente en el momento mismo en que se queja de algo, y reconózcala por lo que es: la voz del ego, nada más que un patrón mental condicionado, un pensamiento.Cada vez que tome nota de esa voz, también se dará cuenta de que usted no es la voz sino el ser que toma conciencia de ella. En efecto, usted es la conciencia consciente de la voz. Allá en el fondo está la conciencia, mientras que la voz, el pensador, está en primer plano.

Es así como usted se libera del ego, de la mente no observada. Tan pronto como tome conciencia del ego que mora en usted, deja de ser ego para convertirse en un viejo patrón mental condicionado. El ego implica inconciencia. La conciencia y el ego no pueden coexistir. El viejo patrón o hábito mental puede sobrevivir y reaparecer durante un tiempo porque trae el impulso de miles de años de inconciencia colectiva, pero cada vez que se lo reconoce, se debilita.

E. Tolle