El Cáncer y su Raiz

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CÁNCER: Relación Emocional

El cáncer representa al mismo tiempo una alteración en la célula y una desviación considerable del mecanismo de reproducción de todo un grupo celular. Véase también la parte del cuerpo afectada y su utilidad para tener más información acerca de su mensaje específico.
Esta enfermedad se manifiesta en una persona que sufrió una herida grave en su infancia (de uno de los padres o de los dos) y tuvo que vivirla en aislamiento. Las heridas emocionales importantes que pueden causar enfermedades graves son: el rechazo, el abandono, la humillación, la traición o la injusticia. Algunas personas pueden haber sufrido varias de estas heridas durante su infancia.
En general, la persona que padece de cáncer es del tipo que desea vivir en el amor, amor que rechazó por completo al albergar durante mucho tiempo ira, resentimiento u odio hacia uno de sus padres. Muchos rechazan incluso a Dios por lo que vivieron o viven. Esos sentimientos no reconocidos se acumulan y aumentan cada vez que algún incidente revive esa vieja herida. Un día, cuando la persona llega a su límite emocional, todo estalla en su interior y entonces aparece el cáncer. Se puede manifestar después de que la persona haya resuelto el conflicto o bien durante el bloqueo.
Si tienes cáncer es importante que reconozcas que de niño sufriste y que te permitas ser humano, es decir, darte el derecho de rechazar a uno de tus progenitores o a los dos. El hecho de sufrir heridas en soledad es lo que crea la mayoría de los problemas.

 

Es posible que creas que si te liberas de ellos serás más libre. Por el contrario, la necesidad más grande de tu alma y de tu corazón es acercarte al amor verdadero y el medio por excelencia para ello es el perdón.
No olvides que perdonar no sólo quiere decir no rechazar a los demás. La dificultad más grande de la persona con cáncer es perdonarse a sí misma por haber albergado esos pensamientos de odio o esas ideas de venganza aun cuando fueran inconscientes.

 

Perdona al niño que vive en ti, que vivió en silencio y sintió rabia y rencor sin tener quien lo apoyara, quien lo entendiera. Deja de pensar que el hecho de rechazar a otra persona significa ser “malo”. No es maldad, es ser humano. Te sugiero que sigas las etapas del perdón tal como se describen al final de este libro.

 

El cáncer es una de las principales enfermedades del siglo veinte. Se desarrollan células anormales cancerosas y, al no reaccionar el sistema inmunitario frente a estas células, proliferan rápidamente. Los seres humanos frecuentemente tienen células pre – cancerosas en el organismo pero el sistema inmunitario, es decir el sistema de defensa natural de nuestro cuerpo, se encarga de ellas antes de que se vuelvan cancerosas. Es porque dichas células anormales se desarrollan de modo incontrolado e incesante que pueden dañar el funcionamiento de un órgano o de un tejido, pudiendo así afectar partes vitales del organismo (Según los trabajos de Ryke Geerd Hamer, el cáncer es el desarrollo de células especializadas y organizadas procedentes de un programa especial emitido por el cerebro en respuesta a un exceso de estrés psicológico).

 

Cuando estas células invaden ciertas partes del cuerpo, se habla de cáncer generalizado (En el caso de cáncer generalizado, frecuentemente es cuestión de metástasis, es decir de células cancerosas que procederían de otras células cancerosas de otra parte del cuerpo y que hubiesen sido transportadas por la sangre o la linfa. Parecería que exista poco o ninguna evidencia de esta hipótesis de células cancerosas transportándose de un lugar a otro. Más bien podría tratarse del hecho que el primer cáncer que procedía de un conflicto haya llevado a la manifestación y a la puesta en evidencia de otro conflicto que, él, provoca otro cáncer y así sucesivamente).

 

El cáncer está principalmente ligado a emociones inhibidas, profundo resentimiento y a veces muy viejo, con relación a algo o una situación que me perturba aún hoy y frente a la cual nunca me atreví a expresar mis sentimientos profundos. Aun cuando el cáncer puede declararse rápidamente después de un divorcio difícil, una pérdida de empleo la pérdida de un ser querido, etc., habitualmente es el resultado de varios años de conflicto interior, culpabilidad, heridas, penas, rencores, odio, confusión y tensión. Vivo desesperación, rechazo de mí.

 

Lo que sucede al exterior de mí sólo es el reflejo de lo que sucede en el interior, el ser humano siendo representado por la célula y el medio de vida o la sociedad, por los tejidos. Con mucha frecuencia, si estoy afectada de cáncer, soy una persona que ama, servicial, muy atenta y bondadosa para mi entorno, sumamente sensible, sembrando amor y felicidad alrededor mío. Durante todo este tiempo, mis emociones personales están rechazadas en lo más hondo de mí – mismo. Durante todo este tiempo, mis emociones personales están inhibidas en lo más hondo de mí. Me conforto y me engaño encontrando satisfacción en el exterior en vez del interior de mí – mismo ya que tengo una débil estima de mí. Entonces, me cuido de todo el mundo, dejo de lado mis necesidades personales. Ya que parece que la vida ya no me traiga nada, capítulo y carezco de las ganas de vivir. ¡De qué sirve luchar! Si vivo muchas emociones fuertes, de odio, culpabilidad, rechazo, estaré en muy fuerte reacción (igual como la célula); incluso me sentiré responsable de los problemas y sufrimientos de los demás y querré auto – destruirme. “Estoy resentida para con la vida”, “es demasiado injusta”. Juego a la “Víctima” de la Vida y me vuelvo pronto “Víctima” del cáncer.

 

Suele ser el “odio” hacía alguien o una situación que me “roerá el interior” y que hará que se auto – destruyan las células. Este odio está profundamente hundido en el interior de mí ser y frecuentemente no tengo consciencia de que existe. Está hundido detrás de mí máscara de “buena persona”. Mi cuerpo se desintegra lentamente porque mi alma se desintegra también: necesito colmar mis deseos no satisfechos en vez de únicamente complacer a los demás. Debo concederme alegrías, “pequeños dulces”. Cumulé resentimiento, conflictos interiores, culpabilidad, auto – rechazo hacia mí porque siempre actué en función de los demás y no en función de lo que quiero. La paciencia ejemplar y presente en mí se acompaña frecuentemente de una débil estima de sí. Evito darme amor y aprecio porque creo que no lo merezco. Mi voluntad de vivir se vuelve casi nula.

 

Me siento inútil. “¿De qué sirve vivir?” Es mi modo de acabar con la vida. Me auto – destruyo y es aquí un suicidio disfrazado. Tengo la sensación de haber “fallado” mi vida y veo ésta como un fracaso. La parte del cuerpo afectada me da explicaciones sobre la naturaleza de mi(s) problema(s): esto indica cuales son los esquemas mentales o actitudes que debo yo adoptar para hacer que desaparezca la enfermedad. Debo volver a tomar contacto con mi “yo “interior y aceptarme tal como soy, con mis cualidades, mis defectos, mis fuerzas y mis debilidades. Acepto dejar caer las viejas actitudes y costumbres morales. La aceptación de mi enfermedad es esencial para que pueda luego “luchar”. ¿Si yo rehúso aceptar mi enfermedad, cómo puedo curar? Abro mi corazón y tomo consciencia de todo lo que la vida puede traerle y de en qué medida formo parte de ella. Recibiendo un tratamiento en curación natural, masaje o cualquier otra técnica con la cual me siento a gusto, tendrá el efecto de una armonización que me permitirá abrir mi consciencia a todas las maravillas de la vida y la belleza que me rodean, y fortalecerá así mi sistema inmunitario.

 

CÁNCER DE LA BOCA
El cáncer de la boca puede situarse al nivel del suelo de la boca, de los labios, de la lengua, de las encías o del paladar. Al ser la piel la línea de demarcación entre el exterior y mi interior, la boca, en sí, es la puerta de entrada, el vestíbulo entre lo que entra (aire, alimento, líquido) y lo que sale de ella (aire, palabras transportando las emociones). Puede que sea una persona de quien se dice que “se come a su prójimo). Puedo alimentar sentimientos de destrucción hacía una o varias personas, lo cual me hace decir: ¡a él, me lo comería! Queriendo decir que le deseo mal o su muerte en cierto sentido. Por lo tanto tengo gran necesidad de dejar entrar en mí sentimientos de amor, y expresar sentimientos de amor hacía la gente que me rodea y hacía mí, diciéndome palabras de amor.

 

CÁNCER DE LA LENGUA
Aunque se admita que el cáncer de la lengua pueda ser favorecido por el tabaquismo o el alcoholismo, procede de un profundo sentimiento de desesperación significando que ya no tengo el gusto de vivir. Además, puede que no exprese este mal de vivir o que inhiba así dichas emociones adentro mío. El alcoholismo y el tabaquismo no son más que las ampliaciones de los sentimientos que vivo: por el alcoholismo, huyo de mis emociones, por el tabaquismo, hago pantalla a estas emociones que no quiero ver. Es con la lengua que busco el alimento para poder mascarlo con mis dientes; por lo tanto si tengo un cáncer de la lengua, debo preguntarme si, en sentido figurado, tengo la sensación de ser capaz de coger el “trozo de alimento”. Veo lo que quiero alcanzar como algo vital para mí. Esto puede ser un trabajo, alimento, una nueva relación, etc. Busco recobrar el gusto de la vida, aumentar mi estima de mí y aprendo a expresar mis emociones. Descubriré así todo lo que la vida tiene de hermoso por ofrecerme. ¡Paso a la acción y voy a buscar lo que necesito porque me lo merezco!

 

CÁNCER DE LA LARINGE
Cuando un tumor maligno se instala en las paredes de la laringe, esto significa que siento una gran necesidad de expresar mi pena interior. Tendría necesidad de chillar toda mi pena y tengo miedo de expresar mi perturbación. ¿Hay alguna persona o situación que me impida expresarme así? Puede que me diga: “¡Más vale callar porque sería inútil que hable!”. Tengo la sensación de que se me cae encima y quisiera enfadarme pero no me atrevo. No me siento respetado por lo que soy. Así, tengo que aprender a tomar mi lugar y expresar lo que es para mí la verdad. Esto me ayudará a comprender mejor el lugar que ocupo en mi entorno y en el Universo.

 

CÁNCER DE LOS GANGLIOS
El sistema linfático se encuentra en mi cuerpo en paralelo con mi sistema sanguíneo. Transporta un líquido transparente y blanquinoso llamado la linfa que sirve a alimentar las células. La linfa contiene proteínas y linfocitos (glóbulos blancos) y juega un papel importante en el proceso de inmunidad y de defensa del organismo. El sistema linfático está vinculado más directamente a mis emociones, a mi lado afectivo. Los ganglios son como pequeños riñones del sistema linfático y sirven para filtrar la linfa de sus impurezas, un poco como los riñones para el sistema sanguíneo.

 

Entonces, un cáncer de los ganglios me indica grandes miedos, culpabilidad y desesperación frente a mis emociones en los planos amoroso y sexual. Incluso si vivo actualmente una vida amorosa armoniosa, puede que profundas decepciones vuelvan a la superficie bajo esta forma de cáncer. Debo aceptar que todo puede ordenarse en mi interior con armonía y amor, trabajando sobre mi niño interior herido.

 

CÁNCER DE LOS PULMONES
Al estar los pulmones directamente vinculados a mi capacidad de vivir, el cáncer de los pulmones me indica mi miedo de morir. En efecto, hay una situación en mi vida que me roe por dentro y me da la sensación que me muero.

 

Quizás es después de una separación o de un divorcio, de la muerte de un ser querido, de la pérdida de un empleo que es muy importante para mí. De hecho, toda situación que para mí representa, conscientemente o inconscientemente, mi razón de vivir. Cuando desaparece mi razón de vivir o si tengo miedo de que desaparezca, esto pone en evidencia que la otra posibilidad que a mí se me presenta es, en cierto modo, la muerte.

 

Entonces, ¿qué hay de la relación que se hace entre los fumadores y el cáncer de los pulmones? Puedo preguntarme si es el humo de cigarrillo que me trae el cáncer de los pulmones o si es el miedo a morir que me hace fumar cigarrillos y, en consecuencia, me hace desarrollar el cáncer de los pulmones. Cuando fumo, pongo un velo sobre emociones que me molestan y que me impiden vivir. Al no resolver el conflicto, éste puede crecer en mí al punto de hacerme desarrollar un cáncer de los pulmones. Entonces, debo aceptar la vida y pensar que con cada inspiración y expiración, es la vida que circula en mí mediante el aire que respiro. Decido que quiero vivir más allá de mis miedos y que la vida merece ser vivida, que merezco vivir.

 

CÁNCER DE TESTÍCULOS
En los testículos se hace la producción de los espermatozoides esenciales a la reproducción. Si desarrollo un cáncer de los testículos, debo comprobar si vivo un sentimiento intenso debido a la pérdida de un hijo, o algo en mi vida que era para mí tan importante o tan valioso como un hijo. Puedo haber vivido el fallecimiento de uno de mis hijos, tanto por enfermedad como en un accidente o después de un aborto. Puede ser también, por ejemplo, uno de mis hijos que se ha marchado (de un portazo” y que nunca volví a ver. Al haber salido bruscamente de mi vida, puedo vivir esta situación como la pérdida de un ser querido, como si hubiera muerto. Otro ejemplo puede estar vinculado también a mí como hombre de negocios que, a causa de malas inversiones financieras, perdí la empresa “que había creado” y que consideraba como “mi bebé”. Sea la que sea la situación vivida, tomo consciencia de los sentimientos que me habitan; los acepto para ayudarme a curar mis heridas, volver a aprender a reír y mirar ahora hacía delante en vez de rumiar el pasado.

 

CÁNCER DEL CUELLO DEL ÚTERO
El cuello del útero (igual como el útero) representa la feminidad, la matriz original y el hogar materno. Inhibo probablemente ciertas emociones referentes a mi hogar, mi familia o cualquier situación vinculada a ambos aspectos. Puedo sentirme culpable, rencoroso u odioso, pero no lo comento. El hogar suele representar un ideal por alcanzar, bien sea respecto de mi pareja o de mi familia. Puedo vivir grandes miedos, inseguridad o culpabilidad con la idea que este hogar no se formará como lo quisiera, o bien que corre el riesgo de disolverse, lo cual representaría para mí un fracaso. Seguirá una desvalorización con relación a quien soy y lo que soy capaz de realizar. ¿Tengo yo miedo de volver a vivir en mi hogar el enjuiciamiento de un fracaso que puede que tuve en el hogar en el cual crecí? Este tipo de cáncer está profundamente ligado a los principios del hogar nutricio, a mis actitudes y mis comportamientos con relación a éste. ¡Acepto mirar con otra mirada este hogar que es el mío!

 

CÁNCER DEL COLÓN
El colón es una parte del intestino grueso en la cual digiero los alimentos. Es uno de los tipos de cáncer más frecuentes en América del Norte a causa del consumo excesivo de carne y cereales refinados, azúcar, etc. Estos alimentos son difíciles de digerir y de asimilar. Sin embargo, existen también otras razones: la búsqueda continua de satisfacciones, placeres y deseos materiales, sumados a los diferentes estados físicos, emocionales y mentales que puedo vivir cada día (alcance de la excelencia, ansiedad, angustia, etc.) son las causas principales de un desorden alimentario o digestivo. Tengo poca alegría interior, estoy más o menos satisfecho de mi vida tal y como es. Me siento manchado en cuanto a un aspecto de mí – mismo. Me pongo a comer e inhibo mis emociones: es más fácil y mis necesidades se colman mucho más rápidamente. Elijo una forma de recompensa que me es accesible muy fácilmente. Busco cierta satisfacción que me encanta volver a hallar en la alimentación grasa y pesada. El estrés, el modo de vida y la herencia son probablemente también factores que predisponen a este tipo de enfermedad. El cáncer del colón puede derivar de causas similares a las del estreñimiento pero con un factor emocional más importante y profundo. En el caso del estreñimiento, son las energías o las emociones más superficiales las que intervienen; en cambio, en el caso del cáncer de colón, hay que buscar la causa en las energías y emociones situadas más en profundidad. Por esto, mis intestinos pueden funcionar normalmente o regularmente y puedo sin embargo desarrollar un cáncer del colón. Mis intestinos hacen pues lo que pueden para conservarme en buena salud y debo respetarles preservando su buen estado lo más tiempo posible. Me abro más a las alegrías de la vida y expreso las emociones que forman parte de mi vida! Empiezo a practicar diferentes formas de relajación física e interior que me ayudarán a tomar el tiempo de vivir una existencia más equilibrada.

 

CÁNCER DEL ESTÓMAGO
Si tengo el cáncer del estómago, debo tomar consciencia del “trozo” o de la situación que no soy capaz de digerir. Esta situación “que no pasa”, la vivo de un modo muy intenso y muy fuerte. “Es abominable todo lo que me hicieron, todo lo que me hicieron sufrir. Además, ¡no vi nada llegar!” Esto puede expresar lo que vivo. Es importante que tome consciencia del porqué de esta situación y cuál lección he de sacar para “dejar pasar la tormenta” y que se resorbe el cáncer. Sólo puedo ganar si suelto mi ira y mi rencor y que los sustituyo por la aceptación y el perdón.

 

CÁNCER DEL INTESTINO (delgado)
Este cáncer se encuentra habitualmente al nivel del intestino delgado. Cuando desarrollo esta enfermedad, debo hacerme la pregunta: ¿Qué es lo que no puedo digerir y que pasa “de través”? Puede ser una palabra que me ha sido dicha y que me parece mala o puede ser también una acción que hallo injusta y no aceptable. El trozo es tan gordo de tragar que no sé si voy a conseguir digerirlo. También puedo vivir un gran temor es decir saber si siempre tendré “algo de comer en la nevera”. Temo morirme de hambre por falta de víveres. Sea la que sea la situación, desarrollo una actitud más positiva, sabiendo que la vida quiere lo mejor para mí y que acepto vivir en la abundancia. Aprendo también a perdonar a las personas que pueden haberme dicho o hecho algo que me parece difícil de digerir. Tomo el tiempo de expresar a esta persona el cómo me siento para traer la armonía en esta situación. Elimino el rencor en mi vida y lo sustituyo por la comprensión y la apertura de la mente.

 

CÁNCER DE PECHO
Los pechos representan la feminidad y la maternidad. Este tipo de cáncer suele indicar ciertas actitudes y pensamientos profundamente arraigados desde la tierna infancia. Desde los años 60, en ciertos lugares del mundo, la mujer se afirma más, toma su lugar en la sociedad y quiere ir hacia delante. Entonces puedo tener dificultad en expresar mis verdaderos sentimientos, en encontrar un equilibrio entre mi papel de madre y de mujer cumplida. Estos conflictos interiores profundos me atormentan como mujer que busca el justo equilibrio. Se ha descubierto que este tipo de cáncer generalmente viene de un fuerte sentimiento de culpabilidad interior hacía uno – mismo o hacía uno o varios de sus hijos: “¿Por qué ha nacido? ¿Qué hice para tenerlo? ¿Soy bastante buena madre o mujer para cuidarme de él? Todas estas preguntas aumentan mi nivel de culpabilidad, llevándome a rechazarme y aumentando mi temor a que me rechacen los demás. Debo recordarme que “el amor por mi hijo siempre es presente pero que mis pensamientos son muy poderosos y que debo vigilarlos”. Si me juzgo con demasiada severidad, toda mi ira y mi rechazo se amplificarán, y mis emociones estarán “expulsadas” al nivel de mis pechos, que se vuelven el símbolo de mi “fracaso”. Un cáncer del pecho quiere pues ayudarme a tomar consciencia de que vivo una situación de conflicto, tanto de cara a mí – mismo como a alguien más, que está vinculada a un elemento que forma parte de mi espacio vital, de mi “nido”. Frecuentemente se tratará de mis hijos, mis “pajarillos”, o de alguien a quien considero como tal (por ejemplo una madre enferma que siento desprotegida, como “un niño pequeño”). Puedo tener miedo que mi “nido” (hogar) se derrumba. También puedo tener un gran miedo o un gran estrés con relación a la supervivencia de uno de mis hijos o de todos ellos. En un sentido más amplio, el “nido” puede agrupar mi cónyuge, mi hogar, mis hermanos y hermanas, particularmente si viven bajo el mismo techo. Es pues frente a la familia, lo que históricamente podría llamarse el clan, que tengo la sensación o el temor de que haya derrumbamiento, estallido. Los hombres como las mujeres pueden desarrollar este tipo de cáncer, que es frecuentemente el conflicto interior masculino en aceptar su propia naturaleza femenina. Sucede que algunos hombres manifiestan su lado femenino y materno casi tanto como las mujeres. Como hombre, nunca seré una mujer pero, energéticamente, puedo ser tanto o más femenino que ésta. Por esto el cáncer de pecho, en mí que soy un hombre, está asociado a la estima de mí – mismo y a mi capacidad de expresar naturalmente mi lado femenino innato. Puede estar vinculado al hecho incluso de ser un hombre y al deseo inconsciente de ser una mujer. Es un aspecto que deberé equilibrar en mi vida. El lado izquierdo corresponde al campo afectivo y el derecho, al campo racional. El cáncer en el pecho izquierdo designa pues todas las dificultades afectivas y las emociones inhibidas en mí como mujer y más me vale aceptar la mujer y la madre en mí, y los sentimientos interiores que vivo con relación a cada uno de ambos papeles. En el seno derecho, el cáncer indica la mujer responsable y lo que se espera de mí (lo que pretendo hacer con esta mujer “exterior”).

 

Observen que esto se aplica también a los hombres, aunque el cáncer del pecho en los hombres sea más escaso. Para mí, como mujer en el universo físico, el volumen y la forma de mis pechos pueden tener cierta importancia según las circunstancias. Se observa que si mi lado masculino es dominante (yang [Es el nombre que se da en medicina China a la energía racional o masculina. La energía afectiva o femenina se llama Yin]), puedo tener senos más pequeños y puedo considerarles frecuentemente como inútiles o sin valor. El cuerpo habla y mis senos también; soy yo la que he de decidir la importancia concedida a este símbolo femenino y sexual.

La búsqueda de un equilibrio es importante y el cuerpo se ajustará energéticamente en consecuencia de las decisiones tomadas por la mujer (o el hombre) en el porvenir. Todo está en la actitud, el amor y la aceptación de sí.

http://barcelonalternativa.es/

 

Aportación de EMAR en SHEKINAH MERKABA

 

AUDIO IVOOX

LA RELACIÓN ENTRE EL CÁNCER Y LAS EMOCIONES, entrevista a Francisco Gil, Psiconcólogo del Instituto Catalán de Oncología.
Cada vez con más asiduidad

 

http://www.ivoox.com/relacion-entre-cancer-emociones-audios-mp3_rf_…

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Relaciones Álmicas

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En la vida, y a lo largo de nuestra existencia,  se dan numerosos procesos evolutivos, unos conscientes y otros inconscientes, todo depende de nuestro estado de consciencia.

Uno de estos procesos  es el reencuentro de almas, que nada tiene que ver con lo que conocemos de almas gemelas, sino que se trata de la conexión entre dos almas que en un pasado cercano o lejano ya estuvieron unidas y que, de nuevo, el Universo necesita que así sea, para dar el salto final a éstas o a una de ellas, así como para implantar en la vida  las semillas de luz y esperanza para el bien de la humanidad, procedentes éstas de la unión y amor entre ambas almas; no hay otra forma de que esto sea posible.

Se trata de una fuerte conexión de Ser a Ser, de Alma a Alma, de Corazón a Corazón, y la mejor manera de prepararnos para ello es tener consciencia universal, dejarte fluir con confianza y, sobre todo, cuando una de las dos almas está más dormida, pues es el confiar en la otra y dejarte guiar por ese “Ser especial” que ha llegado a tu vida.

Normalmente, casi siempre se dan estos casos en los que una  de las dos almas está más dormida y necesita de la otra para terminar de despertar y así comenzar las dos juntas con su  misión universal, que les fue otorgada antes de su venida a esta vida y con la que ambos se comprometieron como seres de luz con cuerpo físico por el bien de la humanidad.

Estas relaciones álmicas son excelentes, son grandes regalos  del universo, son relaciones en las que ambas partes se unifican para formar un solo Ser, aunque eso sí, sin perder libertad ni individualidad. Estas relaciones hacen despertar todos nuestros sentidos, nos ayudan a despertar y reconocer nuestras capacidades y cualidades innatas. Nos ayudan a ser dueños de nuestra vida y de nuestra verdadera identidad. Somos responsables de nuestra felicidad. Nos colman de amor y bienaventuranzas.

Son relaciones muy especiales, aunque al principio cuesten  un poco, por todo el proceso alquímico interno que se produce entre ambas almas desde el momento que se reencuentran y se unen. A veces, ninguna de las dos son conscientes de ello, pero  -pasado este tiempo alquímico- aparece el equilibrio, la armonía,  la plenitud, la belleza, la perfección y la “iluminación”.

Hay veces que estas relaciones no se dan, por motivos personales o familiares, ya que nos dejamos arrastrar más por la opinión de  los familiares, que actúan muchas veces de forma egoísta. Y, otras veces, por nuestra mente y emociones que nos hace dudar, desconfiar ante la belleza y el amor correspondido. Nos pone en un estado de comodidad y pasividad y se va dejando pasar el tiempo, mientras en el otro plano están esperando nuestra actuación para el bien universal.

El universo, como siempre, respeta la opinión que tomemos  y no fuerza situaciones, pues se guía por la ley del libre albedrío. Esperará pacientemente durante toda la vida,  incluso hasta otra ocasión, en que pueda repetirse este  reencuentro, si en este no se da.

Estas relaciones álmicas son unos mágicos espejos en el que  uno puede verse en el otro, siendo esta una visión interior de nuestra propia sabiduría, espiritualidad y evolución, y donde podemos ver todas nuestras cualidades, incluso aquellas ocultas  y olvidadas por desprecio o desvaloración propia, o de terceras personas. También podemos ver nuestras luces y sombras  (si es que se ha adquirido alguna al coger un cuerpo físico), para seguir perfeccionándonos con la ayuda del otro.

Estas relaciones pasan por un proceso que lleva su tiempo,  debido a la alquimia interior que se desarrolla en ellas,  para poder reconocerse ambas almas mutuamente. El fundamento de estas relaciones es estar presente y consciente para sí mismo y para el otro por lo que, a través de la meditación, nos conectamos con lo más profundo de nuestro Ser y del otro y, a la vez, con lo más sutil y amoroso del Universo, alimentándonos desde el interior.

Cada uno tiene su camino en la vida y cumple su misión, aunque ambos se acompañen en el recorrido, ya que el objetivo es el mismo y uno complementa al otro, pero cada uno actuando desde sí. Ambos se encuentran conectados con la esencia y magia de la vida. Ambos están inmersos en la plenitud y el bienestar. Ambos están llenos de amor y respeto. Y ambos participan de un mismo objetivo, que es el que ha sido trazado por el Universo para ellos de forma especial, y que nadie más puede cumplirlo, tan sólo ellos, unidos en amor.

En ambos, tras la fusión alquímica, comienza un gran despertar interior.Una magnífica evolución personal, despierta todo el potencial de sabiduría guardado en el interior. Se desarrolla la creatividad, porque así es la vida. Hay compromiso entre ambos,  y entre ambos con la vida, la espiritualidad, con la existencia de todo y todos, incluso de los planos superiores.

Son estas relaciones en las que reina la intimidad, sinceridad, verdad, complicidad, transparencia, respeto, y comunicación, siendo ésta muy importante – ya que el alma va a nutrirse de la comunicación que haya entre ambas partes, incluso de la comunicación silenciosa de la mirada o de un abrazo.

Estas comunicaciones son para ayudarnos a seguir mejorando y evolucionando, por lo que también hay que expresar con consciencia aquellos aspectos negativos a trabajar, para que con  la ayuda de la otra parte, y de la alquimia divina, sea todo ello transformado en el opuesto de forma positiva, es decir,  expresar los propios temores, dudas, miedos, traumas, dolor, necesidades, deseos, pensamientos, fantasías, etc.

Este hecho de “desnudarse” desde el corazón, hará sacar del interior residuos, que puede que lleven mucho tiempo ahí  y que ya es hora de eliminar. Hará también derribar barreras negativas impuestas por nosotros mismos, como mecanismo de defensa ante el ataque e incomprensión de los demás. En definitiva, todo esto nos ayudará a conectar con nuestra propia autenticidad.

Además de la alquimia de las almas, también hay una alquimia  de la propia relación, ya que en dicha integración-fusión de  ambas personas, nace una co-evolución, y esta desarrolla la  semilla de la “iluminación”, que germinará el matrimonio  alquímico en el que seguirán con plena consciencia su camino  de conocimiento, exploración, transformación y  descubrimiento del otro. Un vínculo éste, que se renueva constantemente, ya que de él, sin hacer nada más, están  ayudando a la humanidad, a través de toda esa luz-energía-información que se expande en forma de ondas por el espacio, y que llega a todo y a todos, en cualquier parte del Universo.

Estas relaciones álmicas están basadas en la amistad, amor, confianza, admiración, sencillez, sinceridad, verdad y vínculo por el bien común.  En toda relación, ya sea álmica o no lo sea, debe de haber una valoración recíproca, confianza en el otro y comunicación, mucha comunicación. El dar con una relación álmica es un gran regalo, pero también lo son todas las demás relaciones en las que se dan cualidades positivas y reina la felicidad.


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el Pavón

La garganta y las emociones

 

LA GARGANTA
La garganta contiene cuerdas vocales (la laringe) y la faringe.
Me permite expresar quien soy y me permite también intercambiar con personas que me rodean.
La garganta está vinculada al centro de energía de la laringe también llamado chakra de la garganta (quinto chakra), centro de la creatividad, de la verdad y de la afirmación.
Trabaja también en estrecha colaboración con el centro de energía sagrado o segundo chakra, el centro de la energía sexual, la sexualidad siendo un modo de comunicar con otra persona.

Este centro de energía es importante para la afirmación del yo.

También se dice: “El pensamiento crea, el verbo manifiesta.”
Así, por la palabra, hago que mis pensamientos se materialicen en el mundo físico.

Entonces, aunque pensamientos negativos puedan tener repercusiones en mi salud, palabras negativas podrán tenerlas aún más.

Esto es verdad para el lado positivo también.
Por lo tanto tengo ventaja en hablar de modo positivo, respetando así mi templo de carne que alberga mi parte divina.

Cuanto más exprese la verdad por esta vía de comunicación, más podré intercambiar con mi entorno.

Tengo la garganta apretada cuando vivo ansiedad. Entonces me siento “cogido a la garganta”. Puedo sentirme inseguro pero debo hacer confianza a la vida. Aprendo a expresarme libremente y a superar mis miedos.

Tener carraspera en la garganta manifiesta muy a pesar mío que deseo expresar algo pero que lo guardo adentro mío. ¿Tengo miedo que se rían de mí, que me critiquen, que me rechacen, de estar incomprendido?

Seguramente este miedo se relaciona con “mi sensibilidad” conscientemente o inconscientemente. Debo hacerme confianza y decir las cosas tales como son, siguiendo auténtico conmigo mismo; adquiriré así el respeto de los demás y de mí – mismo.

Todas las emociones, los sentimientos o las energías que bloquean mi garganta se deben de entrar por la nariz o la boca. O también, vienen de las profundidades de mí ser interior y bloquean al nivel de la garganta. Frecuentemente son emociones o situaciones que vuelvo a tragar y que tengo dificultad en aceptar.

Por lo tanto, siento (nariz) que algo va mal o que no absorbo (boca) una o varias energías que se presentan a mí. A veces, son las mismas emociones que se han ampliado después de un resfriado. Estas emociones me afectan más profundamente, más cerca de mi interior que un simple resfriado. He de analizar este sentimiento que se engancha y bloquea al nivel de la garganta para poder aceptarlo y dejarlo ir.

COMO TRANSMUTAR EL MIEDO…

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Puedes hacer este ejercicio en cualquier momento, cada vez que sientas miedo. Para mejores resultados, es ideal hacerlo en un lugar privado y silencioso, trabajando con una lista de miedos que has escrito previamente.Siéntate o acuéstate cómodamente con tu espalda recta y cierra los ojos.Toma aire( por la naríz) profunda y lentamente hacia tu abdomen,
luego exhala (por la boca) lo más rápido que puedas.
Repite, toma aire lentamente, y luego suéltalo lo más rápido que puedas.

Y una vez más, inhala despacio, despacio, luego exhala rápidamente.

Ahora continúa respirando a tu propio ritmo.

Escanea lentamente tu cuerpo físico desde la cabeza hasta los dedos de los pies, para encontrar la energía del miedo. Busca el miedo. Si no lo puedes encontrar, lee uno de los miedos de tu lista y escanea tu cuerpo de nuevo. Una vez encuentras miedo en tu cuerpo, simplemente obsérvalo. No lo analices, solo obsérvalo. Deja que esté allí. Deja que exista. Deja que crezca y sea lo que es.

Se puede manifestar en una incomodidad física, como un nudo, un dolor, energía localizada, o a través de un pensamiento o una memoria, o simplemente puede ser la emoción del miedo.

Solo míralo. Obsérvalo. Siéntelo. Deja que esté aquí.
Y dile, *miedo, eres bienvenido aquí*.

Te doy la bienvenida aquí. Dale la bienvenida y permite que se haga consciente. Permite que se haga cada vez más consciente. Permite que crezca y crezca lo más grande que le sea posible. Deja que sea lo más grande que pueda ser.

Permite que el miedo se exprese para ti, pero no lo analices. Simplemente permite que lo que sea, venga. Aunque sean palabras, pensamientos, memorias… Rastréalo si se transforma en otra emoción, o si cambia su localización en el cuerpo.

Sin importar en lo que se convierta, dale la bienvenida a la nueva expresión. Pensamiento, eres bienvenido aquí, emoción, eres bienvenida aquí, palabras, memorias, miedo, eres bienvenido aquí. Eres bienvenido aquí.

Míralo, Obsérvalo.

Ahora, permítete acercarte y abrazar el miedo en cualquier expresión que este haya escogido.

Dale Amor y Luz y permite que exista.

Agradécele por cualquiera que haya sido el trabajo que tenía para ti, y por estar contigo por tanto tiempo. Ahora, suéltalo y entrégalo al Universo o en quien creas y tengas más confianza.

Permite que vaya libre hacia su fuente.

Respira muy profundo ahora. Mientras Inhalas, inhala Amor y Luz, siente.

Y cuando exhales lentamente, deja que esa Luz y Amor vaya y llene el espacio donde solía estar el miedo.

Si sientes que necesitas hacerlo nuevamente porque te ha sido un poco difícil, repítelo hasta que sientas el Amor y la Luz ocupando ese lugar.

Ahora, simplemente respira despacio y profundamente. Inhalando Luz y Amor, y cuando exhales permite que la Luz y el Amor se extienda por todo tu cuerpo y fuera hacia tu entorno.

Ahora, escanea tu cuerpo desde la cabeza hasta los dedos de los pies para ver si quedó algo de este miedo.

Si ha quedado algo, repite el ejercicio inmediatamente.

Si no, puedes usar tu lista para hacer el ejercicio de nuevo, o terminar ahora abriendo los ojos y estirando bien el cuerpo.

Repite este ejercicio a diario hasta que no tengas más miedo en tu vida.

 

de: Sanadores Urbanos

 

El Cáncer y su Raíz Emocional

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CÁNCER: Relación Emocional

El cáncer representa al mismo tiempo una alteración en la célula y una desviación considerable del mecanismo de reproducción de todo un grupo celular. Véase también la parte del cuerpo afectada y su utilidad para tener más información acerca de su mensaje específico.
Esta enfermedad se manifiesta en una persona que sufrió una herida grave en su infancia (de uno de los padres o de los dos) y tuvo que vivirla en aislamiento. Las heridas emocionales importantes que pueden causar enfermedades graves son: el rechazo, el abandono, la humillación, la traición o la injusticia. Algunas personas pueden haber sufrido varias de estas heridas durante su infancia.
En general, la persona que padece de cáncer es del tipo que desea vivir en el amor, amor que rechazó por completo al albergar durante mucho tiempo ira, resentimiento u odio hacia uno de sus padres. Muchos rechazan incluso a Dios por lo que vivieron o viven. Esos sentimientos no reconocidos se acumulan y aumentan cada vez que algún incidente revive esa vieja herida. Un día, cuando la persona llega a su límite emocional, todo estalla en su interior y entonces aparece el cáncer. Se puede manifestar después de que la persona haya resuelto el conflicto o bien durante el bloqueo.
Si tienes cáncer es importante que reconozcas que de niño sufriste y que te permitas ser humano, es decir, darte el derecho de rechazar a uno de tus progenitores o a los dos. El hecho de sufrir heridas en soledad es lo que crea la mayoría de los problemas.

 

Es posible que creas que si te liberas de ellos serás más libre. Por el contrario, la necesidad más grande de tu alma y de tu corazón es acercarte al amor verdadero y el medio por excelencia para ello es el perdón.
No olvides que perdonar no sólo quiere decir no rechazar a los demás. La dificultad más grande de la persona con cáncer es perdonarse a sí misma por haber albergado esos pensamientos de odio o esas ideas de venganza aun cuando fueran inconscientes.

 

Perdona al niño que vive en ti, que vivió en silencio y sintió rabia y rencor sin tener quien lo apoyara, quien lo entendiera. Deja de pensar que el hecho de rechazar a otra persona significa ser “malo”. No es maldad, es ser humano. Te sugiero que sigas las etapas del perdón tal como se describen al final de este libro.

 

El cáncer es una de las principales enfermedades del siglo veinte. Se desarrollan células anormales cancerosas y, al no reaccionar el sistema inmunitario frente a estas células, proliferan rápidamente. Los seres humanos frecuentemente tienen células pre – cancerosas en el organismo pero el sistema inmunitario, es decir el sistema de defensa natural de nuestro cuerpo, se encarga de ellas antes de que se vuelvan cancerosas. Es porque dichas células anormales se desarrollan de modo incontrolado e incesante que pueden dañar el funcionamiento de un órgano o de un tejido, pudiendo así afectar partes vitales del organismo (Según los trabajos de Ryke Geerd Hamer, el cáncer es el desarrollo de células especializadas y organizadas procedentes de un programa especial emitido por el cerebro en respuesta a un exceso de estrés psicológico).

 

Cuando estas células invaden ciertas partes del cuerpo, se habla de cáncer generalizado (En el caso de cáncer generalizado, frecuentemente es cuestión de metástasis, es decir de células cancerosas que procederían de otras células cancerosas de otra parte del cuerpo y que hubiesen sido transportadas por la sangre o la linfa. Parecería que exista poco o ninguna evidencia de esta hipótesis de células cancerosas transportándose de un lugar a otro. Más bien podría tratarse del hecho que el primer cáncer que procedía de un conflicto haya llevado a la manifestación y a la puesta en evidencia de otro conflicto que, él, provoca otro cáncer y así sucesivamente).

 

El cáncer está principalmente ligado a emociones inhibidas, profundo resentimiento y a veces muy viejo, con relación a algo o una situación que me perturba aún hoy y frente a la cual nunca me atreví a expresar mis sentimientos profundos. Aun cuando el cáncer puede declararse rápidamente después de un divorcio difícil, una pérdida de empleo la pérdida de un ser querido, etc., habitualmente es el resultado de varios años de conflicto interior, culpabilidad, heridas, penas, rencores, odio, confusión y tensión. Vivo desesperación, rechazo de mí.

 

Lo que sucede al exterior de mí sólo es el reflejo de lo que sucede en el interior, el ser humano siendo representado por la célula y el medio de vida o la sociedad, por los tejidos. Con mucha frecuencia, si estoy afectada de cáncer, soy una persona que ama, servicial, muy atenta y bondadosa para mi entorno, sumamente sensible, sembrando amor y felicidad alrededor mío. Durante todo este tiempo, mis emociones personales están rechazadas en lo más hondo de mí – mismo. Durante todo este tiempo, mis emociones personales están inhibidas en lo más hondo de mí. Me conforto y me engaño encontrando satisfacción en el exterior en vez del interior de mí – mismo ya que tengo una débil estima de mí. Entonces, me cuido de todo el mundo, dejo de lado mis necesidades personales. Ya que parece que la vida ya no me traiga nada, capítulo y carezco de las ganas de vivir. ¡De qué sirve luchar! Si vivo muchas emociones fuertes, de odio, culpabilidad, rechazo, estaré en muy fuerte reacción (igual como la célula); incluso me sentiré responsable de los problemas y sufrimientos de los demás y querré auto – destruirme. “Estoy resentida para con la vida”, “es demasiado injusta”. Juego a la “Víctima” de la Vida y me vuelvo pronto “Víctima” del cáncer.

 

Suele ser el “odio” hacía alguien o una situación que me “roerá el interior” y que hará que se auto – destruyan las células. Este odio está profundamente hundido en el interior de mí ser y frecuentemente no tengo consciencia de que existe. Está hundido detrás de mí máscara de “buena persona”. Mi cuerpo se desintegra lentamente porque mi alma se desintegra también: necesito colmar mis deseos no satisfechos en vez de únicamente complacer a los demás. Debo concederme alegrías, “pequeños dulces”. Cumulé resentimiento, conflictos interiores, culpabilidad, auto – rechazo hacia mí porque siempre actué en función de los demás y no en función de lo que quiero. La paciencia ejemplar y presente en mí se acompaña frecuentemente de una débil estima de sí. Evito darme amor y aprecio porque creo que no lo merezco. Mi voluntad de vivir se vuelve casi nula.

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Me siento inútil. “¿De qué sirve vivir?” Es mi modo de acabar con la vida. Me auto – destruyo y es aquí un suicidio disfrazado. Tengo la sensación de haber “fallado” mi vida y veo ésta como un fracaso. La parte del cuerpo afectada me da explicaciones sobre la naturaleza de mi(s) problema(s): esto indica cuales son los esquemas mentales o actitudes que debo yo adoptar para hacer que desaparezca la enfermedad. Debo volver a tomar contacto con mi “yo “interior y aceptarme tal como soy, con mis cualidades, mis defectos, mis fuerzas y mis debilidades. Acepto dejar caer las viejas actitudes y costumbres morales. La aceptación de mi enfermedad es esencial para que pueda luego “luchar”. ¿Si yo rehúso aceptar mi enfermedad, cómo puedo curar? Abro mi corazón y tomo consciencia de todo lo que la vida puede traerle y de en qué medida formo parte de ella. Recibiendo un tratamiento en curación natural, masaje o cualquier otra técnica con la cual me siento a gusto, tendrá el efecto de una armonización que me permitirá abrir mi consciencia a todas las maravillas de la vida y la belleza que me rodean, y fortalecerá así mi sistema inmunitario.

 

CÁNCER DE LA BOCA
El cáncer de la boca puede situarse al nivel del suelo de la boca, de los labios, de la lengua, de las encías o del paladar. Al ser la piel la línea de demarcación entre el exterior y mi interior, la boca, en sí, es la puerta de entrada, el vestíbulo entre lo que entra (aire, alimento, líquido) y lo que sale de ella (aire, palabras transportando las emociones). Puede que sea una persona de quien se dice que “se come a su prójimo). Puedo alimentar sentimientos de destrucción hacía una o varias personas, lo cual me hace decir: ¡a él, me lo comería! Queriendo decir que le deseo mal o su muerte en cierto sentido. Por lo tanto tengo gran necesidad de dejar entrar en mí sentimientos de amor, y expresar sentimientos de amor hacía la gente que me rodea y hacía mí, diciéndome palabras de amor.

 

CÁNCER DE LA LENGUA
Aunque se admita que el cáncer de la lengua pueda ser favorecido por el tabaquismo o el alcoholismo, procede de un profundo sentimiento de desesperación significando que ya no tengo el gusto de vivir. Además, puede que no exprese este mal de vivir o que inhiba así dichas emociones adentro mío. El alcoholismo y el tabaquismo no son más que las ampliaciones de los sentimientos que vivo: por el alcoholismo, huyo de mis emociones, por el tabaquismo, hago pantalla a estas emociones que no quiero ver. Es con la lengua que busco el alimento para poder mascarlo con mis dientes; por lo tanto si tengo un cáncer de la lengua, debo preguntarme si, en sentido figurado, tengo la sensación de ser capaz de coger el “trozo de alimento”. Veo lo que quiero alcanzar como algo vital para mí. Esto puede ser un trabajo, alimento, una nueva relación, etc. Busco recobrar el gusto de la vida, aumentar mi estima de mí y aprendo a expresar mis emociones. Descubriré así todo lo que la vida tiene de hermoso por ofrecerme. ¡Paso a la acción y voy a buscar lo que necesito porque me lo merezco!

 

CÁNCER DE LA LARINGE
Cuando un tumor maligno se instala en las paredes de la laringe, esto significa que siento una gran necesidad de expresar mi pena interior. Tendría necesidad de chillar toda mi pena y tengo miedo de expresar mi perturbación. ¿Hay alguna persona o situación que me impida expresarme así? Puede que me diga: “¡Más vale callar porque sería inútil que hable!”. Tengo la sensación de que se me cae encima y quisiera enfadarme pero no me atrevo. No me siento respetado por lo que soy. Así, tengo que aprender a tomar mi lugar y expresar lo que es para mí la verdad. Esto me ayudará a comprender mejor el lugar que ocupo en mi entorno y en el Universo.

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CÁNCER DE LOS GANGLIOS
El sistema linfático se encuentra en mi cuerpo en paralelo con mi sistema sanguíneo. Transporta un líquido transparente y blanquinoso llamado la linfa que sirve a alimentar las células. La linfa contiene proteínas y linfocitos (glóbulos blancos) y juega un papel importante en el proceso de inmunidad y de defensa del organismo. El sistema linfático está vinculado más directamente a mis emociones, a mi lado afectivo. Los ganglios son como pequeños riñones del sistema linfático y sirven para filtrar la linfa de sus impurezas, un poco como los riñones para el sistema sanguíneo.

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Entonces, un cáncer de los ganglios me indica grandes miedos, culpabilidad y desesperación frente a mis emociones en los planos amoroso y sexual. Incluso si vivo actualmente una vida amorosa armoniosa, puede que profundas decepciones vuelvan a la superficie bajo esta forma de cáncer. Debo aceptar que todo puede ordenarse en mi interior con armonía y amor, trabajando sobre mi niño interior herido.

CÁNCER DE LOS PULMONES
Al estar los pulmones directamente vinculados a mi capacidad de vivir, el cáncer de los pulmones me indica mi miedo de morir. En efecto, hay una situación en mi vida que me roe por dentro y me da la sensación que me muero.

Quizás es después de una separación o de un divorcio, de la muerte de un ser querido, de la pérdida de un empleo que es muy importante para mí. De hecho, toda situación que para mí representa, conscientemente o inconscientemente, mi razón de vivir. Cuando desaparece mi razón de vivir o si tengo miedo de que desaparezca, esto pone en evidencia que la otra posibilidad que a mí se me presenta es, en cierto modo, la muerte.

Entonces, ¿qué hay de la relación que se hace entre los fumadores y el cáncer de los pulmones? Puedo preguntarme si es el humo de cigarrillo que me trae el cáncer de los pulmones o si es el miedo a morir que me hace fumar cigarrillos y, en consecuencia, me hace desarrollar el cáncer de los pulmones. Cuando fumo, pongo un velo sobre emociones que me molestan y que me impiden vivir. Al no resolver el conflicto, éste puede crecer en mí al punto de hacerme desarrollar un cáncer de los pulmones. Entonces, debo aceptar la vida y pensar que con cada inspiración y expiración, es la vida que circula en mí mediante el aire que respiro. Decido que quiero vivir más allá de mis miedos y que la vida merece ser vivida, que merezco vivir.

 

CÁNCER DE TESTÍCULOS
En los testículos se hace la producción de los espermatozoides esenciales a la reproducción. Si desarrollo un cáncer de los testículos, debo comprobar si vivo un sentimiento intenso debido a la pérdida de un hijo, o algo en mi vida que era para mí tan importante o tan valioso como un hijo. Puedo haber vivido el fallecimiento de uno de mis hijos, tanto por enfermedad como en un accidente o después de un aborto. Puede ser también, por ejemplo, uno de mis hijos que se ha marchado (de un portazo” y que nunca volví a ver. Al haber salido bruscamente de mi vida, puedo vivir esta situación como la pérdida de un ser querido, como si hubiera muerto. Otro ejemplo puede estar vinculado también a mí como hombre de negocios que, a causa de malas inversiones financieras, perdí la empresa “que había creado” y que consideraba como “mi bebé”. Sea la que sea la situación vivida, tomo consciencia de los sentimientos que me habitan; los acepto para ayudarme a curar mis heridas, volver a aprender a reír y mirar ahora hacía delante en vez de rumiar el pasado.

 

CÁNCER DEL CUELLO DEL ÚTERO
El cuello del útero (igual como el útero) representa la feminidad, la matriz original y el hogar materno. Inhibo probablemente ciertas emociones referentes a mi hogar, mi familia o cualquier situación vinculada a ambos aspectos. Puedo sentirme culpable, rencoroso u odioso, pero no lo comento. El hogar suele representar un ideal por alcanzar, bien sea respecto de mi pareja o de mi familia. Puedo vivir grandes miedos, inseguridad o culpabilidad con la idea que este hogar no se formará como lo quisiera, o bien que corre el riesgo de disolverse, lo cual representaría para mí un fracaso. Seguirá una desvalorización con relación a quien soy y lo que soy capaz de realizar. ¿Tengo yo miedo de volver a vivir en mi hogar el enjuiciamiento de un fracaso que puede que tuve en el hogar en el cual crecí? Este tipo de cáncer está profundamente ligado a los principios del hogar nutricio, a mis actitudes y mis comportamientos con relación a éste. ¡Acepto mirar con otra mirada este hogar que es el mío!

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CÁNCER DEL COLÓN
El colón es una parte del intestino grueso en la cual digiero los alimentos. Es uno de los tipos de cáncer más frecuentes en América del Norte a causa del consumo excesivo de carne y cereales refinados, azúcar, etc. Estos alimentos son difíciles de digerir y de asimilar. Sin embargo, existen también otras razones: la búsqueda continua de satisfacciones, placeres y deseos materiales, sumados a los diferentes estados físicos, emocionales y mentales que puedo vivir cada día (alcance de la excelencia, ansiedad, angustia, etc.) son las causas principales de un desorden alimentario o digestivo. Tengo poca alegría interior, estoy más o menos satisfecho de mi vida tal y como es. Me siento manchado en cuanto a un aspecto de mí – mismo. Me pongo a comer e inhibo mis emociones: es más fácil y mis necesidades se colman mucho más rápidamente. Elijo una forma de recompensa que me es accesible muy fácilmente. Busco cierta satisfacción que me encanta volver a hallar en la alimentación grasa y pesada. El estrés, el modo de vida y la herencia son probablemente también factores que predisponen a este tipo de enfermedad. El cáncer del colón puede derivar de causas similares a las del estreñimiento pero con un factor emocional más importante y profundo. En el caso del estreñimiento, son las energías o las emociones más superficiales las que intervienen; en cambio, en el caso del cáncer de colón, hay que buscar la causa en las energías y emociones situadas más en profundidad. Por esto, mis intestinos pueden funcionar normalmente o regularmente y puedo sin embargo desarrollar un cáncer del colón. Mis intestinos hacen pues lo que pueden para conservarme en buena salud y debo respetarles preservando su buen estado lo más tiempo posible. Me abro más a las alegrías de la vida y expreso las emociones que forman parte de mi vida! Empiezo a practicar diferentes formas de relajación física e interior que me ayudarán a tomar el tiempo de vivir una existencia más equilibrada.

 

CÁNCER DEL ESTÓMAGO
Si tengo el cáncer del estómago, debo tomar consciencia del “trozo” o de la situación que no soy capaz de digerir. Esta situación “que no pasa”, la vivo de un modo muy intenso y muy fuerte. “Es abominable todo lo que me hicieron, todo lo que me hicieron sufrir. Además, ¡no vi nada llegar!” Esto puede expresar lo que vivo. Es importante que tome consciencia del porqué de esta situación y cuál lección he de sacar para “dejar pasar la tormenta” y que se resorbe el cáncer. Sólo puedo ganar si suelto mi ira y mi rencor y que los sustituyo por la aceptación y el perdón.

 

CÁNCER DEL INTESTINO (delgado)
Este cáncer se encuentra habitualmente al nivel del intestino delgado. Cuando desarrollo esta enfermedad, debo hacerme la pregunta: ¿Qué es lo que no puedo digerir y que pasa “de través”? Puede ser una palabra que me ha sido dicha y que me parece mala o puede ser también una acción que hallo injusta y no aceptable. El trozo es tan gordo de tragar que no sé si voy a conseguir digerirlo. También puedo vivir un gran temor es decir saber si siempre tendré “algo de comer en la nevera”. Temo morirme de hambre por falta de víveres. Sea la que sea la situación, desarrollo una actitud más positiva, sabiendo que la vida quiere lo mejor para mí y que acepto vivir en la abundancia. Aprendo también a perdonar a las personas que pueden haberme dicho o hecho algo que me parece difícil de digerir. Tomo el tiempo de expresar a esta persona el cómo me siento para traer la armonía en esta situación. Elimino el rencor en mi vida y lo sustituyo por la comprensión y la apertura de la mente.

 

CÁNCER DE PECHO
Los pechos representan la feminidad y la maternidad. Este tipo de cáncer suele indicar ciertas actitudes y pensamientos profundamente arraigados desde la tierna infancia. Desde los años 60, en ciertos lugares del mundo, la mujer se afirma más, toma su lugar en la sociedad y quiere ir hacia delante. Entonces puedo tener dificultad en expresar mis verdaderos sentimientos, en encontrar un equilibrio entre mi papel de madre y de mujer cumplida. Estos conflictos interiores profundos me atormentan como mujer que busca el justo equilibrio. Se ha descubierto que este tipo de cáncer generalmente viene de un fuerte sentimiento de culpabilidad interior hacía uno – mismo o hacía uno o varios de sus hijos: “¿Por qué ha nacido? ¿Qué hice para tenerlo? ¿Soy bastante buena madre o mujer para cuidarme de él? Todas estas preguntas aumentan mi nivel de culpabilidad, llevándome a rechazarme y aumentando mi temor a que me rechacen los demás. Debo recordarme que “el amor por mi hijo siempre es presente pero que mis pensamientos son muy poderosos y que debo vigilarlos”. Si me juzgo con demasiada severidad, toda mi ira y mi rechazo se amplificarán, y mis emociones estarán “expulsadas” al nivel de mis pechos, que se vuelven el símbolo de mi “fracaso”. Un cáncer del pecho quiere pues ayudarme a tomar consciencia de que vivo una situación de conflicto, tanto de cara a mí – mismo como a alguien más, que está vinculada a un elemento que forma parte de mi espacio vital, de mi “nido”. Frecuentemente se tratará de mis hijos, mis “pajarillos”, o de alguien a quien considero como tal (por ejemplo una madre enferma que siento desprotegida, como “un niño pequeño”). Puedo tener miedo que mi “nido” (hogar) se derrumba. También puedo tener un gran miedo o un gran estrés con relación a la supervivencia de uno de mis hijos o de todos ellos. En un sentido más amplio, el “nido” puede agrupar mi cónyuge, mi hogar, mis hermanos y hermanas, particularmente si viven bajo el mismo techo. Es pues frente a la familia, lo que históricamente podría llamarse el clan, que tengo la sensación o el temor de que haya derrumbamiento, estallido. Los hombres como las mujeres pueden desarrollar este tipo de cáncer, que es frecuentemente el conflicto interior masculino en aceptar su propia naturaleza femenina. Sucede que algunos hombres manifiestan su lado femenino y materno casi tanto como las mujeres. Como hombre, nunca seré una mujer pero, energéticamente, puedo ser tanto o más femenino que ésta. Por esto el cáncer de pecho, en mí que soy un hombre, está asociado a la estima de mí – mismo y a mi capacidad de expresar naturalmente mi lado femenino innato. Puede estar vinculado al hecho incluso de ser un hombre y al deseo inconsciente de ser una mujer. Es un aspecto que deberé equilibrar en mi vida. El lado izquierdo corresponde al campo afectivo y el derecho, al campo racional. El cáncer en el pecho izquierdo designa pues todas las dificultades afectivas y las emociones inhibidas en mí como mujer y más me vale aceptar la mujer y la madre en mí, y los sentimientos interiores que vivo con relación a cada uno de ambos papeles. En el seno derecho, el cáncer indica la mujer responsable y lo que se espera de mí (lo que pretendo hacer con esta mujer “exterior”).

 

Observen que esto se aplica también a los hombres, aunque el cáncer del pecho en los hombres sea más escaso. Para mí, como mujer en el universo físico, el volumen y la forma de mis pechos pueden tener cierta importancia según las circunstancias. Se observa que si mi lado masculino es dominante (yang [Es el nombre que se da en medicina China a la energía racional o masculina. La energía afectiva o femenina se llama Yin]), puedo tener senos más pequeños y puedo considerarles frecuentemente como inútiles o sin valor. El cuerpo habla y mis senos también; soy yo la que he de decidir la importancia concedida a este símbolo femenino y sexual.

La búsqueda de un equilibrio es importante y el cuerpo se ajustará energéticamente en consecuencia de las decisiones tomadas por la mujer (o el hombre) en el porvenir. Todo está en la actitud, el amor y la aceptación de sí.

http://barcelonalternativa.es/

 

Aportación de EMAR en SHEKINAH MERKABA

 

AUDIO IVOOX

LA RELACIÓN ENTRE EL CÁNCER Y LAS EMOCIONES, entrevista a Francisco Gil, Psiconcólogo del Instituto Catalán de Oncología.
Cada vez con más asiduidad

 

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