El Amor Renovado

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Desde el 7 de setiembre puedes comenzar a experimentar un nuevo sentido del amor.
 
Llegó el momento de las decisiones en los afectos. Venus comienza su marcha directa para ordenar todo lo que hemos estado revisando en las últimas semanas.
 
Cuando Venus recupera su marcha directa, es el momento adecuado para tomar decisiones en tu vida afectiva, destrabar situaciones, encontraba soluciones, comenzar nuevos proyectos creativos…y hacer una profunda sanación de las heridas emocionales que emergieron.
 
En medio de los grandes cambios que atravesamos en los últimos meses, se rompieron los patrones de viejas formas de relaciones humanas que ya no funcionaban más. Hubo que revisar todos los sentimientos, las uniones emocionales tóxicas, los autoengaños para no sentir la soledad del alma, los vínculos desgastados, la falta de un intercambio nutritivo para ambas partes.
 
También se han fortalecido los sentimientos genuinos y se sanaron muchas de las heridas del corazón, uniendo los fragmentos separados de nuestro ser. Ahora está más claro lo que hay que soltar y lo que hay que valorar.
 
La energía de Venus que has recibido desde el cosmos te ayuda a recalibrar la propia energía de Venus que había en ti desde el nacimiento. Amorosa sanación para tu bienestar. ¿Has podido abrirte a tu propia sanación?
La clave es hacerlo desde adentro, no esperes que te sirvan las soluciones en bandeja. Autenticidad, confianza, valoración, transparencia son los atributos de tu propia sanación.
 
¿Cómo estás haciendo las cosas?
 
Es bastante fácil salirnos del camino, está muy confuso afuera, los límites se corren continuamente. Esto que llamamos la “multidimensionalidad” no está claro cuando vivimos con nuestro humano de tercera dimensión en lo cotidiano.
 
Quienes realizan sus experiencias con las nuevas energías de quinta dimensión están chequeando continuamente su lugar en el mundo. Se necesita habilidad y entrenamiento para tener claridad e integrar la Nueva Conciencia en la vida cotidiana. La matrix sigue siendo un lugar difícil de atravesar.
 
Cuando no estamos en nuestro centro aparecen los conflictos. Nos caemos y nos volvemos a levantar. Cuando nos apoyamos en el yo humano de tercera dimensión, aparecen las trabas, los desencuentros del yo con los otros. Cuando regresamos a nuestro centro y nos relajamos en el centro corazón, sintonizamos la esencia de nuestro Yo Infinito, las energías fluyen más libres y sanadoras para todos.
 
¿Estás canalizando equilibradamente tu energía espiritual?….. La reconexión con la energía del espíritu es el camino más seguro hacia la total sanación física, emocional y espiritual.
 
AMOR 
 
¿Está cambiando la concepción del amor o cambiamos nosotros?
 
Necesitamos vivir relaciones más genuinas apoyadas en el respeto y la autenticidad de lo que sentimos. Ser fiel con nosotros mismos es uno de los pilares de la integración para lograr crecer en nuestra capacidad de amar y ser amados con profundidad de sentimientos.
 
El ser amado ideal que llega para salvar tu soledad, se desdibuja en la realidad de tu espejo. Aún estás en la conciencia de separación de tu propio ser. La clave está en comenzar a meditar de cómo integrar nuestro Yo humano con nuestro Yo espiritual. Hay muchas técnicas disponibles para ello. Puedes salir a buscar que encontrarás lo que necesitas.
 
El amor verdadero no reclama, no pide, no justifica, no miente.
 
Cuando hay reclamo nos encontramos en el nivel de la carencia emocional, en una insatisfacción primordial que difícilmente otro pueda llenar si el carenciado en cuestión no hace su propio trabajo de sanarse a sí mismo.
 
La energía de Venus disponible a partir del 7 de setiembre nos permite ver por donde se nos han quedando nuestras partes separadas. Revisar nuestro andar en los afectos, los vínculos. … en primer lugar la reconciliación con nosotros mismos…
 
Si la relación de pareja que tienes no te permite expresar tu femenino sagrado. Es hora de que mires hacia donde te estás encaminando tu proyecto de vida.
 
Hombres y mujeres tienen una gran oportunidad para revisar su femenino interior, que es mucho más amplio que ver a la mujer que está afuera. Revisen su propia ternura, amorosidad, suavidad, capacidad de contención o de ser contenidos, a veces hay mucha energía masculina en nuestro campo energético y no dejamos que el otro nos contenga.
 
El hombre que no encuentra la mujer que desea, debe mirar su interior y dar más espacio a la energía femenina en el. La mujer también tiene que dar espacio a su femenino, nuestra civilización ha desnaturalizado tanto la energía de lo femenino que las mujeres tienen que hacer mucho esfuerzo en círculos de mujeres, sanaciones, para recuperar el maravilloso y sanador poder femenino.
 
Dar nacimiento a la Nueva Humanidad
es recuperar el poder del verdadero amor en hombres y mujeres
 
Ahora está llegando realmente una energía nueva y poderosa que activa el centro del amor verdadero, removiendo soledades y desencuentros. Esta energía de amor se quedará con nosotros, es parte del nuevo ciclo evolutivo del planeta, penetrará lentamente en todas las conciencias humanas nutriendo y fomentando la reintegración de toda la vida.
 
Comienza por perdonarte y por reconciliarte con tus emociones en conflicto. Cuando no haya lucha dentro de ti, se abrirán las puertas adecuadas para conciliar con el mundo. Estamos cerrando un capítulo muy importante de nuestras vidas para abrirnos a una resonancia de mayor libertad en la energía del amor.
Estamos cerrando un capítulo muy importante de nuestras vidas para abrirnos a una resonancia de mayor libertad en la energía del amor
 
Esta es la Nueva Tierra… un lugar de paz y amor dentro de tu corazón…
 
Desde mi Corazón a tu Corazón, energías de luz infinita
 

Extraido de la Web : Por Ana María Frallicciardi
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Cómo controlar tus Emociones !

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Ya dijo Nietzsche que los pensamientos vienen cuando ellos quieren, y no cuando nosotros desearíamos.

Del mismo modo, tus emociones tampoco aparecen o desaparecen cuando tú lo decides. Pero, ¿es posible tener algún control sobre las emociones o debes resignarte a que dominen tus actos?

¿Alguna vez te has preguntado porque alguien es capaz de hablar en público sin aparentar nervios mientras que otra persona se viene abajo? ¿Por qué hay gente que en una discusión sucumbe a la ira mientras otros mantienen la calma?

Cómo controlar las emociones

Si bien tiene sentido que te sientas triste cuando te dan malas noticias, eso no significa que tu única opción sea quedarte llorando en un rincón (esa actitud probablemente te mantenga afligido durante más tiempo). Reconocer que estás triste a la vez que te fuerzas a ti mismo a hacer algo productivo te ayudará a sentirte mejor antes.

En este artículo voy a intentar desmitificar varias falsas creencias sobre la gestión de las emociones y darte las técnicas que se han demostrado realmente útiles para conseguirlo. Permanece atento porque alguna probablemente te sorprenda.

¿Decides tú cómo controlar las emociones?
Lo que ocurre cuando tus emociones se descontrolan
La verdad sobre las emociones negativas
Lo que no funciona para controlar tus emociones
Lo que sí funciona
¿Decides tú cómo controlar las emociones?
Hay muchas teorías al respecto. Algunos psicólogos creen que tenemos el control total sobre nuestras emociones y otros creen que no existe ninguna posibilidad de controlarlas.

Sin embargo hay investigaciones que concluyen que la forma en que interpretas tus emociones puede cambiar la forma como las vives. La forma en que reacciones frente una emoción en concreto condicionará cómo actúa sobre ti.

El orador que sufre frente la idea de hablar en público lo hace porque interpreta sus nervios como algo negativo, como una señal que le está enviado su cuerpo para que salga corriendo de allí.

Por otro lado, alguien que interprete esos mismos nervios como excitación y ganas de hacerlo bien probablemente tenga más éxito en su conferencia. La moraleja es que tu cuerpo te proporciona la energía para hacer algo, pero cómo usar esa energía lo decides tú. Hay gente que paga dinero y hace horas de cola para subirse a una montaña rusa, mientras que otros no se subirían ni en sueños. Ambos sienten los mismos nervios, pero los interpretan de forma diferente: diversión frente terror.

Lo que ocurre cuando tus emociones se descontrolan

No puedes evitar sentir emociones. Las emociones están ahí porque tienen una función evolutiva, un sentido biológico de supervivencia. Si nuestros antepasados no hubieran sentido miedo delante de una manada de tigres, probablemente el ser humano no hubiera llegado hasta hoy en día.

La amígdala es la parte de tu cerebro encargada de disparar las emociones, como si fuera una respuesta automática en forma de agresión o huida frente una amenaza. Por eso es tan difícil controlar mediante la fuerza de voluntad el origen de tus emociones: significaría anular esta respuesta para la que estás programado genéticamente.

Este tipo de respuesta emocional es por lo tanto, necesaria. Sin embargo, en algunas personas no está correctamente regulada y puede ocurrir que:

Se dispare en situaciones donde no existe una amenaza real (provocando la ansiedad)
Sea incapaz de desactivarse con el paso del tiempo (como en la depresión). Por algún motivo, el cerebro entra en modo de supervivencia y se queda anclado ahí.
Cuando estás en fase de lucha-huida y la amígdala ha tomado el mando de tus actos, normalmente ya es demasiado tarde. Por eso debes aprender a actuar antes. Tienes que acostumbrarte a detectar aquellas señales que te indican que vas camino de no poder dominar tus emociones.

Es es la única forma en que serás capaz de detener el proceso (o retrasarlo) antes de que sea demasiado tarde. Una vez las emociones te dominan, eres poco más que una bestia acorralada.

 

La verdad sobre las emociones negativas

La teoría más reciente es que existen 4 tipos de emociones básicas que han evolucionado hacia el resto de sentimientos más complejos. Estas emociones son enfado, miedo, alegría y tristeza.

Existen algunas situaciones a las que nunca podrás acostumbrarte. Si todo te va mal, difícilmente podrás dejar atrás la sensación de miedo o ansiedad. Sin embargo, las emociones positivas suelen desaparecer a lo largo del tiempo. No importa cuanto dinero te toque en la lotería o cuán enamorado estés: las emociones positivas como el placer siempre terminan disminuyendo.

De hecho, en un estudio se determinó que la emoción que dura más es la tristeza. En concreto, dura hasta 4 veces más que la alegría.

Emociones Negativas

En base a este panorama parece realmente necesario poder gestionar la intensidad de tus emociones para no sufrir tanto. A continuación encontrarás una lista de las técnicas que no han demostrado ninguna eficacia y las que sí.

Lo que no funciona para controlar tus emociones

Estas técnicas se han popularizado a través del boca a boca y mediante autores que no se han molestado en comprobar su base científica real. La utilidad de cada una de ellas para gestionar tus emociones es, cuanto menos, dudosa.

1. Intentar no pensar en lo que te preocupa

De la misma forma que intentar no pensar en un oso polar blanco provocará que termines pensando en él por un efecto rebote, en estudios como este se ha demostrado que es muy difícil apartar las emociones de nuestra cabeza.

En el caso de las personas deprimidas, a las que constantemente les asaltan pensamientos negativos, se ha comprobado que es totalmente contraproducente intentar suprimir esas ideas porque terminan regresando con más fuerza todavía.

2. Relajarte y respirar hondo

Es habitual que nos recomienden relajarnos y respirar hondo cuando estamos enfadados o muy ansiosos. Proviene de una tradición casi ancestral, como la de respirar dentro de una bolsa de plástico en un ataque de pánico.

Pero hay un inconveniente. Respirar hondo e intentar modular el diafragma no suele funcionar porque el componente fisiológico de las emociones suele ser poco importante.

Piensa en ello. En la mayoría de las ocasiones en que te has enfadado mucho, por ejemplo, estabas tranquilo antes de volverte irascible. Probablemente tenías un buen día hasta que alguien te lo ha echado a perder, ¿me equivoco?

Si un estado previo de relajación no ha podido evitar que te enfadaras, ¿por qué la gente cree que puede conseguirlo una vez ya estés enojado?

¿Has recomendado alguna vez a alguien que se relajara cuando estaba enfadado? Te habrás dado cuenta de que no suele funcionar demasiado bien. Es como si en lugar de escuchar a quien cree que ha sufrido una injusticia le recomendases que se callara y se tomase un tranquilizante.

Con esto no quiero decir que emplear habitualmente técnicas de relajación sea malo. De hecho meditar es bastante útil (lo verás más abajo). Pero intentar relajarse una vez te han invadido las emociones es ir a tratar el síntoma y no la causa.

3. Liberar la tensión por otras vías

Hubo un tiempo en que se pusieron de moda las actividades para liberar emociones. Talleres donde la gente se reunía para llorar o eventos donde directivos agresivos se ponían a romper platos.

Pues bien, resulta que los estudios psicológicos más recientes sugieren que este tipo de catarsis no funciona. Incluso puede ser negativa: sucumbir a la tentación de destrozarlo todo puede incrementar tu agresividad a corto plazo. Lo mismo ocurre con hacer ejercicio físico: aunque es bueno para tu corazón, no es capaz de tranquilizar tus emociones.

Las emociones no están contenidas dentro de nuestro cuerpo y necesitan salir como si fuéramos ollas a presión. Lo que necesitan es ser comprendidas para evitar que nos hagan daño.

4. Presionarte para tener pensamientos positivos

Hay un poco de controversia respecto el efecto de los pensamientos optimistas para regular las emociones. Si bien yo no diría que son capaces de hacerte pasar de un estado negativo a otro positivo, sí que pueden llegar a reducir la intensidad de una emoción negativa.

Las emociones se procesan casi en su totalidad a nivel inconsciente para luego pasar al terreno consciente, donde las percibes. Por este motivo, cuando eres consciente de ellas a menudo ya es demasiado tarde.

Sin embargo, buscar la parte positiva de cada situación sí que puede evitar que sigas auto-saboteándote. Si en lugar de pensar “No voy a poder con esto” empiezas a creer “Está complicado, pero lo puedo manejar” evitarás que tus emociones negativas se agraven.

Lo que sí funciona

La verdadera inteligencia emocional requiere que identifiques y entiendas tus propios estados de ánimo. Implica reconocer cuando y porqué estás enfadado, nervioso o triste, y actuar sobre las causas y no sólo los síntomas.

Sin embargo, en aquellas ocasiones en las que veas que irremediablemente te diriges hacia un estado emocional negativo, las siguientes técnicas pueden ser eficaces para detener o frenar esa reacción en cadena.

1. Intenta recordar tus virtudes y éxitos

La reafirmación en tus virtudes y puntos fuertes es una de las mejores estrategias para gestionar tus sentimientos. Consiste en pensar en lo que te ha provocado esa emoción pero reduciendo su significado negativo.

Ejemplo: en lugar de enfadarte porque has llegado tarde al trabajo puedes pensar que, dado que siempre llegas a tiempo, no es tan grave.

La gente con mayor control emocional utiliza la autoafirmación cuando la intensidad de sus emociones todavía es baja y tienen tiempo para buscar otro punto de vista de la situación. Curiosamente, se ha demostrado que esta estrategia funciona especialmente bien en las mujeres.

La próxima vez que sientas que pierdes el control sobre tus emociones, recuérdate a ti mismo aquellas cosas de las que te enorgulleces en tu vida.

2. Distrae tu atención hacia un asunto concreto

Las personas que mejor gestionan sus emociones también han aprendido a usar la distracción para bloquear sus estados emocionales antes de que sea demasiado tarde. Y parece que resulta muy eficaz cuando prevén que van a experimentar emociones intensas y no tienen suficiente tiempo para usar otras estrategias.

Como sabrás, una forma muy efectiva para calmar a un niño pequeño que no deja de llorar es desviar su atención. “¿Has visto el muñeco?” o “¿Qué tengo en la mano?” suelen disminuir su nivel de excitación si mantenemos su atención durante el tiempo suficiente.

La técnica de la distracción consiste en desvincularte de la emoción negativa centrando tu atención en pensamientos neutrales. De esta forma conseguirás que la emoción coja demasiada intensidad.

Por ejemplo, si tu jefe cuestiona tu profesionalidad, en lugar de pensar que quizás termine despidiéndote podrías pensar en la celebración de cumpleaños que tienes el sábado. Es simple pero eficaz, tal y como se ha demostrado en varios estudios científicos.

Aunque a largo plazo probablemente no sea la mejor estrategia, la distracción funciona, especialmente si centras tu atención en algo concreto en lugar de dejar que tu mente vague.

3. Piensa en tu futuro más inmediato

Las emociones muy intensas pueden provocar que te olvides de que hay un futuro y que tus acciones van a tener consecuencias. Aunque en ese momento tan sólo seas capaz de vivir el presente y tu frustración, enfado o nervios te parezcan tan importantes, ¿seguirás sintiendo eso dentro de una semana?

Pensar en el futuro más inmediato es muy eficaz para mantener el autocontrol, tal y como se demostró en el experimento popularizado a través del libro Inteligencia Emocional. En él, los niños que resistieron la tentación de comer una golosina a cambio de recibir otra obtuvieron mejores resultados en los test escolares y mejores trabajos en los años venideros.

4. Medita habitualmente

La meditación ha demostrado científicamente su eficacia para prevenir los pensamientos negativos repetitivos y no sólo mientras meditas, sino también a largo plazo: es capaz de diminuir el nivel de activación de la amígdala de forma duradera.

La meditación también tiene estudios en la reducción de la ansiedad. En uno de ellos, cuatro clases de meditación de 20 minutos de duración fueron suficientes para reducir la ansiedad en un 39%.

Intentar relajarte sólo cuando te asaltan las emociones no es muy eficaz. Sin embargo, meditar de forma regular y respirar correctamente sí que pueden reducir la intensidad de las emociones negativas cuando estas aparecen.

5. Date permiso para preocuparte más tarde

Antes te he explicado que intentar suprimir una emoción o pensamiento provoca que vuelva de nuevo con más fuerza. Sin embargo, ¡posponerla para más tarde puede funcionar!

En un estudio se pidió a los participantes con pensamientos ansiosos que pospusieran su preocupación durante 30 minutos. A pesar de ser una forma alternativa de evitar pensar en algo, lo que se ha demostrado es que tras ese período de pausa las emociones regresan con una intensidad mucho menor.

Así pues, date permiso para preocuparte después de un tiempo de espera. Te preocuparás menos.

6. Piensa en lo peor que te puede pasar

¿Recuerdas la película Sin Perdón (Unforgiven) de Clint Eastwood?

En ella, el personaje de William Munny, pese a estar viejo y acabado, es el mejor pistolero del oeste. Y no lo es por su velocidad ni su puntería. Como él mismo dice, lo es porque cuando las balas empiezan a volar, él controla sus emociones y mantiene la calma.

Pero ¿cómo mantener la calma? Los samurais y los estoicos se mantenían tranquilos incluso en las situaciones más dramáticas, ¿cómo lo conseguían?

Pues pensando en la muerte. Y mucho.

No quiero que te pongas dramático ni te vuelvas un gótico, pero pensar en lo peor que te puede pasar te ayudará a relativizar tus problemas y mantener el control.

7. Escribe un diario de tus emociones

La escritura expresiva consiste en escribir sobre tus pensamientos y sentimientos más profundos y ha demostrado ser eficaz tanto a nivel psicológico como físico (¡es capaz de acelerar la cicatrización de las heridas!)

Mantener una especie de diario emocional sobre lo que has sentido en algunas situaciones te ayudará a reducir la recurrencia de pensamientos negativos.

8. Tómate un respiro (y un refresco) para recuperar el autocontrol

Tu autocontrol no es infinito. De hecho varias investigaciones indican que conforme te expones a situaciones y emociones, se va consumiendo.

Piensa en ello como hacer un sprint. Tras la carrera estás exhausto y necesitas tiempo para poder recuperarte antes de volver a correr. De la misma manera, si logras dominar tus emociones, evita volver a exponerte de nuevo a una situación tensa o será más probable que sucumbas.

Lo más sorprendente es que se ha demostrado que mantener el control consume glucosa, como si literalmente estuvieras haciendo ejercicio. Por lo tanto, para recuperar tu autocontrol tienes dos estrategias:

Tomar una bebida rica en azúcares (no es broma).
Usar la reafirmación positiva para poder gestionar de nuevo tus emociones (fuente).
La clave está en identificar cuándo tus niveles de autocontrol están bajos y evitar más situaciones emocionales mientas te recuperas.

9. Cuando todo falle, busca un espejo

¿Perdón? ¿Mirarse en un espejo? Sí, por muy sorprendente que parezca esta estrategia puede ser útil para aplacarte cuando estés furibundo.

Varios estudios han demostrado que cuando te ves a ti mismo reflejado eres capaz de observarte desde una perspectiva más objetiva y por lo tanto separarte durante unos instantes de tu emocionalidad.

Cuanto más consciente seas de lo que estás haciendo, más capacidad de controlar tus emociones tendrás. Y observarte en un espejo incrementará tus niveles de autoconsciencia y te ayudará a comportarte de forma más sociable.

10. Lo más importante: encuentra el motivo de tus emociones

A largo plazo la clave no está en luchar contra tus emociones, sino en reconocerlas y saber por qué te ocurren. Por ejemplo:

“Vale, no me gusta sentirme así pero ahora mismo tengo mucha envidia (reconoces la emoción) porque a Andrés le han felicitado por su trabajo y a mí no (reconoces el por qué).”

Lo importante es ser honesto contigo mismo sobre el por qué. No hagas como la mayoría e intentes engañarte. A menudo nos mentimos haciéndonos creer que estamos enfadados con alguien por su comportamiento y no porque le han dado el ascenso al que aspirábamos y eso ha afectado nuestra autoestima.

Conocer la verdad real de tus sentimientos te ayudará a tratar la causa.

¿La conclusión?

Si quieres aprender realmente cómo controlar tus emociones debes saber que no hay una solución única. Encontrar la estrategia más adecuada para regular los sentimientos negativos así cómo entender su origen para tratar la causa es la única forma de evitar que tomen el control de nuestra mente.

Fuente: habilidadsocial.com

Cuando se Renuncia a la Negatividad


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Cuando se renuncia a la negatividad, el mundo se convierte en una interminable presencia de una belleza y perfección intensas, y el amor domina toda la vida. Todo es auto – luminoso, y la dicha de su esencia divina se irradia al exterior a través de su omnipresente no forma, que es expresada en el mundo de la percepción como forma. Ya no es necesario saber nada, porque no hace falta saber nada cuando uno es en realidad todo cuanto existe. La mente, en su estado ordinario simplemente sabe acerca de. Pero eso ya no es necesario cuando uno es todo lo que se puede ser.

La Identidad, que sustituyó a la antigua sensación de Yo, no tiene partes ni divisiones. Nada queda fuera de su Plenitud y Totalidad. El Ser se ha convertido en la Esencia, no diferente a la esencia de todo. En la no dualidad, no hay conocedor ni conocido, porque ambos se han convertido en uno y lo mismo. Nada está incompleto. La omnisciencia es auto-plenitud. No existe el deseo por el próximo segundo a experimentar que impulsa a la mente ordinaria, la cual momento a momento siempre se siente incompleta.

Un sentido de plenitud y libertad absolutas prevalece aun con los sentidos físicos. El deseo, el temor, la aversión y la anticipación desaparecen, y surge un placer extático de la actividad en sí.

Dado que se ha detenido la experiencia del tiempo, no hay experiencia alguna de sucesión de acontecimientos que haya que anticipar o lamentar, anhelar o temer. Cada momento es completo y total en sí mismo. La experiencia del ser real reemplaza toda sensación de pasado, presente o futuro de tal manera que no hay nada que anticipar o intentar controlar. Esto forma parte de este profundo estado de paz, liberación, amor y serenidad. Toda necesidad y todo deseo se detienen con el cese de cualquier sensación de tiempo. La Presencia, con su infinita serenidad, ha desplazado toda actividad mental y emocional.

El cuerpo permanece por la acción del poder divino, y simplemente es otra propiedad de la naturaleza que funciona en respuesta al flujo de las circunstancias según como estas lo demanden. Nada se mueve o actúa independientemente del resto del universo todo es uno. En concordancia absoluta, todo vive, se mueve y tiene su existencia en la más absoluta perfección, belleza y armonía de todo lo que es y siempre ha sido.

No existe motivación ni egoísmo alguno como fundamento de cualquier acción. Los fenómenos de la vida están ahora en una dimensión diferente, y son observados impersonalmente dado que uno está ahora en un reino diferente. Todo sucede por sí mismo en ese estado de serenidad y silencio interior, activado por el amor que se expresa por sí mismo a través del universo y de todo lo que hay en él. La belleza de la vida resplandece como infinito gozo y felicidad, una infinita paz más allá de toda emoción. La paz de Dios es tan completa y total que no queda nada que se pueda desear o querer.

Incluso el experimentar ha cesado pues ya no hay nadie que experimente nada. En la dualidad, existe un experimentador y aquello que se experimenta. En la no dualidad, esto es reemplazado al convertirse uno en todo lo que es, de tal modo que no existe separación en el tiempo, el espacio o la experiencia entre el experimentador y lo que es experimentado.

Al despertar plenamente la consciencia, ni siquiera se da ya la secuencia de eventos, y la consciencia sustituye a la experimentación. Ya no se experimentan instantes, dado que solo hay un Ahora continuo. El movimiento parece como a cámara lenta, como si estuviera suspendido fuera del tiempo. Nada es imperfecto. Nada se mueve o cambia en realidad; ningún acontecimiento tiene lugar. En vez de una secuencia, lo que hay es la observación de que todo se halla en un estado de despliegue, y que toda forma no es más que un fenómeno transitorio creado por la percepción y los hábitos de observación de la mente.

En realidad, todo viene a ser una expresión de la potencialidad infinita del universo. Los estadios evolutivos son las consecuencias de las circunstancias, pero no vienen provocados por ellas. Las circunstancias contribuyen a las manifestaciones fenoménicas, en tanto que los cambios, son en realidad el resultado de puntos de vista resultados de la observación.

Desde el punto de vista del yo personal, parece que hay multiplicidad, pero desde la omnipresencia del ser, solo se percibe una omniabarcante unidad. La omnipresencia echa abajo cualquier idea, tanto de la singularidad como de la multiplicidad. En realidad, ni siquiera existen las circunstancias. No hay ni aquí ni allí; no hay ni ahora ni después; no hay ni pasado ni futuro; no hay ni completo ni incompleto, no hay un llegar a ser, porque ya se es y totalmente auto- existente. Hasta el tiempo, en sí, es un punto de vista, al igual que la velocidad de la luz. Nuestro esfuerzo habitual por describir el universo se puede ver no como una descripción del universo, sino como una descripción de puntos de vista, y realmente como un mapa de cómo funciona la mente ordinaria.
En la realización del ser, la mente se vuelve silente. El pensamiento lógico  secuencial se detiene, en su lugar, hay un profundo silencio, una imperturbable serenidad, así como un desarrollo continuo, sin esfuerzo, pura revelación. El conocimiento trascendental se despliega por sí mismo, y la divinidad de todo brilla silenciosamente, evidente y resplandeciente. Todo se manifiesta desde la fuente divina No hay nada que buscar ni conseguir, pues todo es ya completo y total. Toda acción tiene lugar por si sola.

Sólo por HOY ……..

 

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¿Por qué te preocupas de tantas cosas?
¿Por qué llevas el peso de un ayer que lamentas, si ya no está en tus manos?
¿Por qué te angustia el temor de un mañana?
Dale a cada día su afán.
El ayer… pasó.
El mañana…. no llegó.
No te aferres al pasado, ni a los recuerdos tristes.
No reabras la herida que ya cicatrizó.
No revivas los dolores y sufrimientos antiguos.
Lo que pasó, pasó…
De ahora en adelante, pon tus fuerzas en construir una vida nueva, orientada hacia lo alto y camina de frente, sin mirar hacia atrás.
Haz como el sol que nace cada día, sin pensar en la noche que pa.só.
Vive bien el hoy que tienes en tus manos.
Deja el ayer que te atormenta.
Deja el mañana que te inquieta.
Piensa únicamente en que dispones de hoy.
¡Aprovéchalo!
¡Agradécelo!
Piensa que hoy, es tu día.
Con ayer no cuentas, con mañana tampoco.
Para luchar…. Para vencer…. Para reparar…. Para amar…. cuentas con hoy.
Si te preocupas por cosas que ya pasaron y acerca de las cuales nada puedes hacer, mentalmente te encuentras ligado a un pasado que te lastima.
Los recuerdos desgastan la energía que tenemos disponible para vivir el presente.
Por otra parte, las angustias ocasionadas por hechos que todavía no acontecieron, que se encuentran en un futuro, ya sea próximo o lejano, son también zonas de la mente que desgastan energéticamente.
Si piensas en el pasado o en el futuro te inmovilizas en el presente, te quedas estático, imposibilitado de actuar adecuadamente, mientras tu mente viaja a regiones inútiles de tu existencia.
Programar el futuro, planear estrategias para alcanzar una meta racionalmente lógica, y emocionalmente aceptable hacia la cual dirigirse, es muy diferente a construir castillos de naipes para un futuro ilusorio.
Si uno no trabaja en su presente para hacer realidad esos deseos, la energía que ha gastado construyéndolos es energía perdida.
Del mismo modo, revisar y valorar las experiencias pasadas para extraer de ellas las lecciones que podamos emplear en el presente, es válido y deseable.
Pero es muy diferente a estar “rumiando” experiencias dolorosas, ya que éstas alimentan una idea negativa acerca de uno mismo.
No mires al pasado mucho tiempo y al futuro cada momento.
Aprende que la vida no es pasado ni futuro, la vida es cada segundo que respiramos, cada momento que reímos, cada momento que desperdiciamos sufriendo por el ayer y nos preocupamos por lo que quizá tenga que suceder.
Si viviéramos cada segundo de hoy como debiera ser, no nos afectarían tanto viejos recuerdos y dolorosos fracasos que en el presente no tienen nada qué hacer.
Por eso cuando estés aferrado al ayer o tengas miedo de lo que pueda ser, recuerda que cada segundo es aquel que no ha de volver, como cada gota de agua que cae sólo una vez, como cada flor que crece y en otro momento florece, como el día de hoy que no mira hacia atrás para seguir adelante.
Pasado, presente y futuro, no son períodos en el tiempo, son períodos en la mente.
Aquello que no está más frente a la mente, se vuelve pasado.
Aquello que está frente a la mente es el presente y aquello que va a estar frente a la mente es el futuro.
El pasado es aquello que no está ya más frente a ti.
El futuro es aquello que no está aún frente a ti.
Y el presente es aquello que está frente a ti y se está escurriendo de tu vista.
No te aferres al pasado…
¡Lo que se fue, se fue!
El presente también se va a ir, y pronto será pasado.
Tampoco te aferres al futuro porque el mañana se volverá hoy y luego se. volverá ayer.
Todo se va a volver un ayer.
Todo se te va a escapar de las manos.
El aferrarse simplemente te traerá sufrimiento.
Tendrás que soltarte.
Nuestro sufrimiento, y nuestro dolor pasa por no saber soltarnos.
Vivimos preocupados por el futuro y otras veces angustiados por situaciones del pasado que traemos una y otra vez a nuestra mente y las convertimos en presente y así seguimos sufriendo y sufriendo.
Tenemos que comprender que nuestro tiempo, el único que vale, es el ahora… este momento…
Observemos a los niños, no saben de pasado, ni de presente, ni de futuro.
Es de día cuando ven luz, es de noche cuando hay oscuridad, no conocen los relojes.
Viven, se entregan y en esa entrega minuto a minuto se sueltan, disfrutan el momento.
No logran comprender a los adultos.
A veces hasta nos miran extrañados.
Nos ven correr, nos ven llorar, nos ven ansiosos y demás.
Y ellos; esos “locos bajitos” nos están enseñando y a su vez recordando que la vida es maravillosa si sabemos ubicarnos en el ahora, en este instante.

Parece complicado.
Algunos pensarán: qué simple es decirlo pero qué difícil aplicarlo, pero sólo toma unos minutos, obvio si sabes cómo
Te invito a aprender como Soltar el pasado, soltar el pasado y despreocuparte por el futuro es saber vivir.
Tu tiempo es ahora.
¡Vamos, levántate… porque la luz del sol está afuera!

 

Relacion entre la enfermedad y los secretos familiares

RELACIÓN ENTRE LA ENFERMEDAD Y LOS SECRETOS FAMILIARES.

 

La familia es lo permanente, estaba antes de que llegáramos, le pertenecemos mientras vivamos y seguirá existiendo después de nosotros. Es una generación de vivos, que caminan como mínimo con dos generaciones de muertos a la espalda hasta la línea de meta, donde le toca subirse a la espalda de la siguiente generación de vivos.

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¿Yo soy mi familia?

Recordemos que desde la perspectiva de la psicogenealogía de Jodorowsky, cada uno de nosotros está habitado por las tres generaciones que lo preceden, lo que hace un mínimo de catorce personas. Desde esta perspectiva, consideramos que los secretos guardados en una generación son un manantial insano de traumas y conflictos para los que lleguen detrás, “es agua sucia”..

¿Hay alguna relación entre la enfermedad y los secretos familiares?

La relación entre enfermedad y secretos familiares se hace bastante evidente en el estudio de los árboles genealógicos. La familia es como una olla psicológica llena de secretos, tabúes, silencios, vergüenzas. Hay asesinatos, locura, robos, infidelidades, cárcel, incesto, abusos… Así, la enfermedad no es la solución del problema, sino una invitación a enfrentar un conflicto familiar que se ha mantenido secreto. Como escribió Françoise Dolto: “Lo que es callado en la primera generación, la segunda lo lleva en el cuerpo.”

¿Qué cosas, a nivel psicogenealógico, vamos cargando en el cuerpo?

En el lado derecho… está la herencia paterna
Lado izquierdo…está la herencia materna
El vientre…mi madre
Problemas de espalda…cargo a mis padres
Padres divorciados, o separados…puntas de los pies se separan
Miedo a la sexualidad…pelvis movida hacia atrás
No te han amado…pecho endurecido e insensible

¿Si no uso palabras para expresar mi dolor, lo expresaré con mi cuerpo?

Anne Ancelin Schützenberger lo ha estudiado a fondo: “Los duelos no hechos, las lágrimas no derramadas, los secretos de familia, las identificaciones inconscientes y lealtades familiares invisibles” pasean sobre los hijos y los descendientes. “Lo que no se expresa con palabras se expresa con dolores”. O por accidentes, como el caso de una biznieta que pierde su virginidad por accidente a los siete años (jugando al salto de pértiga) y estudiando su árbol, descubre que su bisabuela fue fruto de una violación, concebida en la misma fecha que ocurrió el episodio.

 

¿Cómo se pueden observar los secretos en el árbol genealógico?

Cuando el árbol quiere desvelarte un secreto, crea una estructura, algo que se repite, con eso pretende llamar tu atención. Por ejemplo una fecha que se repite, un estilo de elección de la pareja, unos accidentes con ingredientes similares. Estos secretos se guardan por vergüenza, por pudor, por proteger a los niños o autoprotegerse ante la sociedad.

¿Dónde se sitúan esos secretos?

Cada secreto que tenemos está en el estrato que le corresponde (los cuatro egos):

-Mis ideas locas secretas, podemos identificarlas en el nivel de mis bisabuelos
-Mis emociones secretas, están en mis abuelos
-Mis secretos sexuales-creativos, están en mis padres
-Mis secretos materiales, de territorio, están en mis hermanos

Cuando el secreto lo porta un miembro de la familia, éste lo vive como un cuerpo extraño y molesto, su cuerpo lo vive como un tumor o un bolo alimenticio que tiene que salir a fuera. Nunca debemos contar secretos a los niños, es un Abuso con mayúsculas.

Sabemos además el poder de la comunicación no verbal, si alguien delante de ti se calla una información importante, se delatará tarde o temprano con algún gesto inconsciente. Freud decía que “Aquel cuyos labios callan, conversa con la punta de los dedos. Se traiciona por todos los poros”.

Claudine Vegh decía: “Vale más saber una verdad, aún cuando sea difícil, vergonzosa o trágica, que ocultarla, porque aquello que se calla, es subordinado o adivinado por los otros y ese secreto, se convierte en un traumatismo más grave a largo plazo”.

Los secretos hay que airearlos si son del presente, de la manera más adecuada y en el momento más propicio, o sanarlos con la psicomagia si son del pasado. Una herramienta útil es dibujar el árbol sanado: se trata de hacer una obra en la que representemos a todos los miembros, con dibujos o fotografías pegadas a modo de collage. A cada uno le pondremos su finalidad cumplida, todo aquello que les damos nos lo damos a nosotros mismos, y ahí aparecerán todos los secretos convertidos en bendiciones.

El árbol guarda secretos, al tiempo que puede intentar desvelarlos. En todo árbol aparece en un momento determinado un héroe, el que lo sana y se sana, aquel que se atreve a construir el árbol genealógico. No existen los árboles sanos porque vivimos en una sociedad enferma.

“La sanación del árbol consiste en quitar la repetición, comprenderla, o repetirla en una forma positiva” (Alejandro Jodorowsky).

…..y para descubrir secretos, la Biodescodificación, que analiza el Transgeneracional (Árbol Genealógico), como parte de su metodología.