El primer paso hacia el Despertar – Eckhart Tolle

 

 

Los monólogos o diálogos continuos. Usted probablemente se ha cruzado en la calle con “locos” que hablan o murmuran para sí mismos incensatemente.

Bueno, esto no es muy diferente de lo que usted y otras personas “normales” hacen, excepto por el hecho de que usted no lo hace en voz alta.
La voz comenta, especula, juzga, compara, se queja, acepta, rechaza, y así sucesivamente. La voz no es necesariamente relevante para la situación en la que usted se encuentra en ese momento; puede estar revisando el pasado reciente o lejano o ensayando o imaginando posibles situaciones futuras. En este caso, frecuentemente imagina resultados negativos o problemas; este proceso se llama “preocuparse”.
A veces esta pista de sonido va acompañada por imágenes visuales o “películas mentales”. Incluso si la voz es relevante para la situación del momento, la interpretará de acuerdo con el pasado.

Esto se debe a que la voz pertenece a su mente condicionada, que es el resultado de toda su historia pasada así como del escenario mental de la cultura colectiva que usted heredó. Así, usted ve y juzga el presente con los ojos del pasado y obtiene una visión de él totalmente distorsionada.
No es raro que esa voz sea el peor enemigo de la persona. Muchos viven con un torturador en la cabeza que continuamente los ataca y los castiga y les drena la energía vital. Esto causa sufrimiento e infelicidad así como enfermedad. Lo bueno es que usted puede liberarse de su mente. Esa es la única liberación verdadera. Usted puede dar el primer paso ahora mismo.

Empiece por oír la voz de su cabeza tan a menudo como pueda. Preste atención especial a cualquier patrón de pensamiento repetitivo, esos viejos discos que han sonado en su cabeza quizá durante años.
Eso es a lo que llamo “observar al que piensa”, que es otra forma de decir: escuche la voz de su cabeza, esté allí como si fuese un testigo. Cuando usted escuche esta voz hágalo imparcialmente.

Es decir, No juzgue. No juzgue o condene lo que oye, porque hacerlo significaría que la misma voz ha vuelto a entrar por la puerta trasera. Pronto empezará a darse cuenta de esto: está la voz y estoy yo escuchándola, observándola. Esta comprensión del Yo soy, esta sensación de su propia presencia, no es un pensamiento. Surge de más allá de la mente. Así pues, cuando usted escucha un pensamiento, usted es consciente no sólo del pensamiento, sino de usted mismo como testigo de él.
Ha aparecido una nueva dimensión de conciencia. Mientras oye al pensamiento usted siente una presencia consciente ­su ser más profundo más allá o debajo del pensamiento, como el pensamiento entonces pierde su poder sobre usted y rápidamente se calma porque usted ya no le da energía a la mente por medio de la identificación con ella.

Este es el comienzo del fin del pensamiento involuntario y compulsivo. Ahí usted ya no está condicionado. Ahí usted recupera el poder de sí mismo y de su vida.
Eckhart Tolle

 

18 señales de que viniste a transformar la conciencia de la humanidad

 

18 señales de que viniste a transformar la Conciencia de la Humanidad

 

Palabras de Lissa Rankin: estas son las 18 señales de que viniste a transformar la Conciencia de la Humanidad…, desde hace muchos años, mucha gente ha estado hablando acerca de “El Cambio”, esta misteriosa transformación de la conciencia humana que está supuestamente en marcha.

Desde el fin del calendario maya en diciembre de 2102, se hablaba de la Nueva Era, sobre la evolución de las especies, la revolución del amor, y otros cambios aparentes, difusos pero esperanzadores de lo que significa ser humano.

A ver si todo esto suena familiar:

¿Tiene una visión de algún aspecto de un mundo más hermoso, y usted sabe que es su propósito sagrado para ayudar a traer a la existencia?

Siente que algo está fuera de alineación en el mundo, y quiere ser parte de la solución?

¿Ha experimentado un evento que altera su vida que cambió todo para usted, y ahora desea utilizar esa experiencia para ayudar a otros?

¿Tiene una idea innovadora que podría hacer del mundo un lugar mejor?

¿Se siente llamado a ayudar a otros, a sanar, transformar, conectar, amor, crecer, tener éxito y prosperar?

Sí me lo imaginaba. Tenía la sensación de que eras uno de nosotros! Bienvenido a lo que mi amiga Martha Beck llama “El Equipo”. En su libro Cómo encontrar su camino en un salvaje Nuevo Mundo. Martha Beck define a miembros del equipo por las siguientes características. Usted no puede reconocer cada atributo único, pero si usted es un miembro del equipo, es muy probable que empiece a asentir en la cabeza mucho a medida que lea estas características de aquellos cuyas almas han encarnado aquí en este planeta en este momento para facilitar este cambio místico en la conciencia humana.

A ver si alguno de estos rasgos del equipo resuenan con lo que eres y cómo te sientes.

18 señales de que usted está aquí para transformar la conciencia humana:

1.- Un sentido de tener una misión específica o una finalidad que implica una transformación importante en la experiencia humana, pero siendo incapaz de articular lo que podría ser este cambio.

2.- Una fuerte sensación de que la misión, sea lo que sea, está cada vez más cerca en el tiempo.

3.- Una compulsión a dominar ciertos campos, habilidades, o profesiones, no sólo para la promoción profesional, sino también en la preparación de este medio, entendido misión personal.

4.- Los altos niveles de empatía; un sentido de la sensación de lo que otros sienten.

5.- Un deseo urgente de disminuir o evitar el sufrimiento de los seres humanos, animales o incluso plantas.

6.- La soledad derivada de un sentido de la diferencia, a pesar de los altos niveles de actividad social. Una mujer resumió este sentimiento perfectamente cuando dijo: “Todo el mundo me quiere, pero no hay nadie que me quiera como yo”.

7.- Los altos niveles de creatividad; pasión por la música, la poesía, el rendimiento o las artes visuales.

8.- Un intenso amor a los animales, a veces un deseo de comunicarse con ellos.

9.- Primeros años de vida difícil, a menudo con un historial de abuso o trauma de la niñez.

10.- Conexión intensa a ciertos tipos de entorno natural, como el mar, las montañas, o el bosque.

11.- La resistencia a la religiosidad, paradójica-mente acompañado de un fuerte sentido de propósito, ya sea espiritual o anhelo espiritual.

12.- El amor a las plantas y la jardinería, hasta el punto de sentirse vacío o deprimido y sin la oportunidad de estar entre las cosas verdes y / o ayudar a crecer.

13.- Muy alta sensibilidad emocional, a menudo conduce a las predilecciones de ansiedad, adicciones o trastornos de la alimentación.

14.- Sentido de la intensa relación con ciertas culturas, idiomas, o regiones geográficas.

15.- Discapacidad, a menudo cerebro centrado (dislexia, retraso, autismo) en uno mismo o un ser querido. La fascinación por las personas que tienen discapacidad intelectual o enfermedad mental.

16.- Al parecer, la personalidad gregaria que contrasta con una profunda necesidad de periodos de soledad; un sentido de ser drenado por el contacto social y la retirada de “encendido” de nuevo.

17.- Enfermedad física persistente o recurrente, a menudo grave, con síntomas que fluctúan en lo inexplicable.

18.- Sueños del día (o sueños nocturnos) acerca de curación a personas dañadas, criaturas, o lugares.

Si usted lee la lista (como yo) pensando “cheque,” usted es sin duda uno de nosotros los visionarios de mentes sanadoras. El mundo te necesita para cumplir con su propósito sagrado – pronto!

Como escribió Martha, “Si suficiente gente empieza arreglando su verdadera naturaleza en el mundo muy interconectado que estamos creando, el efecto acumulativo realmente podría comenzar a sanar la verdadera naturaleza de todo.”

Permanece Relajado – Dr Wayne Dyer

 

 

Si estás esperando para devolver un saque en la cancha de tenis o escuchas tu nombre al ser llamado para una entrevista de trabajo, tu instinto es permanecer atento pero relajado, para responder cuando sea el momento adecuado.
Permanecer relajados, es parte de vivir en el momento presente.
Tu agilidad es parte de tu sabiduría y te da la energía que necesitas para vivir una mejor vida. En el versículo 76 de Tao Te Ching , Lao-Tsé describe la flexibilidad que los seres vivos poseen:


“Todas las cosas, incluyendo la hierba y los árboles, son suaves y flexibles en la vida.”

 

Contrasta esa flexibilidad de los que están vivos, con la calidad seca y quebradiza de la muerte.
La elección de permanecer flexible es elegir la vida:
“Un árbol que no se puede inclinar,es quebrado por el viento”.
Es posible que te hayan enseñado que la fuerza se mide por lo “duro” de tu forma de pensar o el mantenerte inflexible en tus opiniones, y el ceder se asocie con la debilidad.Pero cuando te enfrentas a una situación estresante, ten en cuenta que el ser rígido no te llevará muy lejos, mientras que tu flexibilidad te ayudará a atravesarla.
Cambia tu forma de pensar acerca de la fuerza. ¿No somos fuertes física y mentalmente los que podemos doblarnos y adaptarnos a la vida, especialmente a medida que envejecemos?
Cuanto más piensas en forma rígida, absteniéndote de considerar otros puntos de vista, más eres responsable de tu quiebre. Como Lao-tzu nos recuerda:
“Lo duro y rígido se romperá”, mientras que “lo suave y flexible prevalecerá.”
Nuestras mentes y nuestros cuerpos necesitan flexibilidad para prosperar.
Cuando nos vemos a nosotros mismos como flexibles y ágiles, somos capaces de movernos en armonía con nuestra fuente divina.
Al escuchar, ceder, y ser amables, todos nos convertimos en discípulos de la vida.

No te ates. Anthony de Mello

¿Qué hace falta para  despertarse? No hace falta esfuerzo ni juventud ni dis­currir mucho.  Sólo hace falta una cosa, la capacidad de pensar algo nuevo, de ver algo nuevo, de ver algo nuevo y de descubrir lo desconocido. Es la  capa­cidad de movernos fuera de los esque­mas que tenemos. Ser capaz de  saltar sobre los esquemas y mirar con ojos nuevos la realidad que no  cambia.
 
El que piensa como marxista, no  piensa; el que piensa como budista, no piensa; el que piensa como  musulmán, no piensa… y el que piensa como católico, tampoco piensa.  Ellos son pensados por su ideología. Tú eres un esclavo en tanto y en  cuanto no puedes pensar por encima de tu ideología. Vives dormido y  pensado por una idea.
 
El profeta no se deja lle­var por ninguna  ideología, y por ello es tan mal recibido. El profeta es el pionero, que se atreve a elevarse por encima de los esquemas, abriendo camino. La Buena Nueva fue rechazada por­que no querían la liberación personal,  sino un caudillo que los guiase. Tememos el riesgo de volar por  noso­tros mismos. Tenemos miedo a la li­bertad, a la soledad, y  preferimos ser esclavos de unos esquemas. Nos ata­mos voluntariamente,  llenándonos de pesadas cadenas, y luego nos queja­mos de no ser libres.  ¿Quién te tiene que liberar si ni tú mismo eres cons­ciente de tus cadenas?
 
Las mujeres se atan a sus  maridos, a sus hijos. Los maridos a sus mujeres, a sus negocios. Todos  nos atamos a los deseos y nuestro argumento y justifi­cación es el amor. ¿Qué amor? La rea­lidad es que nos amamos a nosotros mismos, pero con  un amor adulterado y raquítico que sólo abarca el yo, el ego. Ni  siquiera somos capaces de amarnos a nosotros mismos en libertad.  Entonces, ¿cómo vamos a saber amar a los demás, aunque sean nuestros  es­posos o nuestros hijos? Nos hemos acostumbrado a la cárcel de lo  viejo y preferimos dormir para no descubrir la libertad que supone lo  nuevo.   Lo peor y más peligroso del que duerme es creer que está despierto y confundir sus sueños con la realidad.  
 
No confundas los sueños Vosotros estáis dormidos porque, si no, ya no necesitarías venir a este cur­so.  Si ya lo vierais todo con ojos nue­vos, ya no necesitaríais venir a  desper­taros. Pero, si sois capaces de recono­ceros dormidos, ser  conscientes de que no estáis despiertos, ya es un paso. Pues lo peor y  más peligroso del que duer­me es creer que está despierto y con­fundir  sus sueños con la realidad. Lo primero que necesitáis para despertar, es saber que estáis durmiendo y estáis soñando.
 
La religión es una cosa buena en sí, pero en manos de gente dormida pue­de hacer mucho daño. Y lo  podemos ver muy claramente por la historia de una religión que, en el  nombre de Dios, cometió tantas barbaridades creyendo que hacía el bien.  Si no sabes emplear la religión en esencia, en libertad, sin fanatismos  ni ideologías de un color u otro, puedes hacer mucho daño y, de hecho,  se sigue haciendo.
 
Para despertar hay que estar  dispues­to a escucharlo todo, más allá de los cartelitos de buenos y  malos, con receptividad, que no quiere decir credu­lidad. Hay que  cuestionarlo todo, aten­tos a descubrir las verdades que puede haber,  separándolas de las que no lo son.
 
Si nos identificamos con las teo­rías sin cuestionarlas con la razón -y sobre todo con la vida- y nos las  tra­gamos almacenándolas en la mente, es que seguimos dormidos. No has  sabi­do asimilar esas verdades para hacer tus propios criterios. Hay que ver las ver­dades, analizarlas y ponerlas a prueba, una vez  cuestionadas. “Haced lo que os digo”, dice Jesús. Pero no podremos  hacerlo si antes no nos transformamos en el hombre nue­vo, despierto,  libre, que ya puede amar.
 
“Aunque diera todo a los pobres, y mi cuerpo a las llamas -dice Pablo­, ¿de qué me serviría si no amo?”  Este modo de ver de Pablo se consigue vi­viendo, y este modo de ser nace de es­tar despierto, disponible y sin engaños.
 
Cuando la relación entre amigos  no funciona lo bien que tú quisieras, pue­des aliviarla. Puedes pararte y comen­zar una tregua, pero si no has puesto al aire las premisas que  están debajo, el problema sigue en pie, y seguirá gene­rando  sentimientos negativos.
El alma que hablar puede con los ojos también puede besar con la mirada.
Si quieres conocer la verdad no des ninguna opinión. Ni a favor ni en contra.
Porque la lucha entre lo que a uno le gusta y lo que le disgusta es la enfermedad de la mente….

Aprender es un regalo, aunque el maestro sea el dolor…

dolor y ojo con lágrima.

Todo lo que hacemos tiene un doble fin: experimentarlo para bien o para mal, hasta que nos cala, y aprender de lo que obtenemos de esa experiencia. Es por eso por lo que aprender siempre se puede considerar un regalo, aunque muchas veces nuestro maestro tenga que ser el dolor.

Siempre aprendemos de aquello que nos marca, nos sorprende o nos llama la suficiente atencióncomo para robarnos el tiempo. Si no fuera así, de hecho, olvidaríamos rápidamente sin quedarnos con los recuerdos alegres o las moralejas de los momentos más duros.

El dolor como maestro

El dolor suele llegar con la misma fuerza con la que momentos antes había llegado la felicidad; y, además, esta felicidad suele haber sido propiciada también por eso mismo que ahora nos provoca daño. Así, el dolor llega después de la alegría, con historias que acaban, vidas que se separan,enfermedades que aprisionan…

 

“En el dolor hay tanta sabiduría como en el placer: ambas son las dos grandes fuerzas conservadoras de la especie”.

-F. W. Nietzsche-

Mujer con dolor sentada al atardecer

Justamente, como decimos, el dolor es un maestro porque siempre es la certeza de que detrás ha habido algo que ha merecido la pena: es la antesala de nuevas alegrías donde valoramos, comprendemos y cuidamos más lo que tenemos.

Aprender siempre es un regalo aunque lo hagamos a partir de un dolor que parece inagotable e insoportable. Lo es en el sentido en el que nos ayuda a convertirnos en mejores personas y nos hace ser conscientes de que después de sentirnos en las cimas de las metas hay que volver a bajar para buscar otras nuevas.

Aprender del dolor y evitar el sufrimiento

Además de lo ya comentado, aprender del dolor significa entender que existe una gran diferencia entre la sensación involuntaria que nos produce algo que nos daña y la permisión de dejar que esa sensación se extienda en el tiempo hasta convertirse en sufrimiento.

“Así es como se cura una herida: empieza a cerrarse sobre sí misma, a proteger lo que duele tanto y, una vez cerrada, ya no ves qué hay debajo, eso que provocaba el dolor.”
-Amy Tan-

En otras palabras, se ha dicho por ahí y sin falta de razón que el dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional. El dolor es útil porque nos ayuda a afrontar nuevas realidades y a ser más fuertes; sin embargo, el sufrimiento es inútil: es beneficioso desprenderse de él, sanar nuestras emociones y continuar.

Establecer los límites para el dolor es algo que es necesario realizar: marcar el punto en el que deja de ser inevitable para ser capaces de volver a mirar hacia delante. Cuando el ¿por qué me pasa esto a mí? ya ha tenido su propio tiempo, es hora de olvidar posibles respuestas y aprender que simplemente hay cosas que ocurren.

Aprender que puede haber un antes y un después al dolor

Lo cierto es que el dolor a veces puede ser tan grande que aprender de él conlleva un cambio enorme en nuestro yo interno: los golpes señalan la existencia individual y nos recuerdan que puede haber un antes y un después en torno a ellos.

Mujer en el campo sujetando una amapola

Antes de llegar no lo esperábamos, pero cuando se apaga termina por ser una parte de nosotros. El daño se queda ahí, ya en forma de vivencia y herramientas para lidiar con nuevas aventuras: porque la vida es una aventura que necesita de grandes logros. Uno de los mayores logros será entender el dolor y aprender de él.

Ciertamente, el dolor es un maestro porque a través de él vemos la magnitud de un antes y la importancia de un después: salimos de él como quien se desorienta al entrar en una nube de gas donde no se ve nada y al ver de nuevo claridad se siente vivo.

“Y cuando la tormenta de arena haya pasado, tú no comprenderás cómo has logrado cruzarla con vida. Y es que la persona que surja de la tormenta no será la misma persona que penetró en ella.”
-Murakami-

De esta manera nos sentimos a nosotros mismos al aprender del dolor y después de él nos damos cuenta de todo lo que éramos y no sabíamos, observamos lo que estaba ahí y no veíamos y entendemos que el dolor nos enseña a mirar atrás únicamente para coger impulso.

 

fuente:lamenteesmaravillosa.

Elige la aceptación en tu vida en lugar de los problemas en tu mente

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No podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos. Albert Einstein

 

Alguna vez escuché a alguien decir: eso es lo que sé, he aprendido a no ofrecer resistencia a lo que es, he aprendido a dejar ser al momento presente y a aceptar la naturaleza impermanente de todas las cosas y condiciones, así he encontrado la paz…

Resulta curioso la capacidad que tenemos los seres humanos para generar continuamente problemas en nuestro entorno, y es que la mayoría de los problemas parten de nuestro mundo interior, no de nuestro ser pleno, de luz, pasivo, en calma, en amor y sabiduría, sino más bien de nuestra mente, de esa lluvia de pensamientos que mantenemos diariamente segundo a segundo, no dando cabida a la sensatez que acompaña al silencio.

La mayoría de los problemas que origina nuestra mente no tienen una razón lógica, no tienen ni siquiera razón de ser y menos aún de estar, son sencillamente la constante resistencia nuestra de aceptar el presente, la resistencia que tenemos ante las cosas que nos suceden y las que no, ante aquello que creemos justo y lo que creemos injusto.

 

Si al franquear una montaña en la dirección de una estrella, el viajero se deja absorber demasiado por los problemas de la escalada, se arriesga a olvidar cual es la estrella que lo guía. Antoine de Saint-Exupéry

 

La pregunta sería, por qué vivimos negando nuestra situación presente? por qué tenemos una resistencia natural ante todo lo que nos sucede?… nos mostramos infelices, inconformes, insatisfechos y entonces comenzamos a buscar en nuestro entorno, en las cosas externas a nuestro propio ser, aquellos sucesos, cosas materiales, sorpresas, viajes, objetos que nos proveen esa alegría, esa falsa felicidad que resulta efímera y que sencillamente dura un corto tiempo, que además para nuestro espacio psicológico  de tiempo, producto también de nuestra mente, nunca es suficiente.

Cabría reflexionar por qué queremos constantemente cambiar nuestro presente? por qué siempre estamos buscando algo que nos haga feliz? por qué pensamos que la alegría la va a brindar algún momento, persona o cosa externa a nosotros?

 

Si logramos profundizar en el hecho de que la paz está dentro de nuestro propio cuerpo, que nuestro ser nos provee de todo aquello que necesitamos, porque así venimos al mundo, completos, potentes, llenos de luz, de sabiduría y de amor, pues no nacemos necesitando absolutamente nada, más que aquello que escogimos para vivir esta existencia, el cuidado esencial para subsistir nuestros primeros años de vida. Sin embargo, en la medida en que vamos creciendo y nos vamos convirtiendo en adultos, nos vamos sumando una serie de necesidades, nuestro pequeño ego crece a la par, ya nada lo hace sentir conforme, es entonces cuando comenzamos a enfocar la búsqueda de nuestro propio progreso en las cosas materiales, por lo que resulta completamente natural que no nos encontremos nunca en plena satisfacción, más aún si consideramos que todo lo material tiende a disolverse.

Quizás llegó el momento perfecto para dejar de ofrecer resistencia a nuestra vida, quizás ha llegado el tiempo de comenzar a ceder, a aceptar, a entender y a vivir conforme a nuestra realidad, empezar a enfrentar esos problemas reales y no esos problemas ideados por nuestra mente y transformados en emoción y sufrimiento.

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Un problema deja de serlo si no tiene solución. Eduardo Mendoza

 

Cuando se nos presenta algún problema, alguna situación, alguna circunstancia que por lo general tiende a ser pasajera en nuestra vida, vale la pena preguntarse en principio cuál es la solución? o cuáles son las soluciones posibles,  y al hallar esa solución debemos enfocarnos en ella, no en el problema, y si este problema no tiene solución alguna, no tiene entonces sentido  enfrascarnos permanentemente en alimentar esa idea de problema que ha surgido en nuestra mente, debemos entonces simplemente aceptar.

Poco a poco nos daremos cuenta de que en la medida en que aceptemos las situaciones trascendentales en nuestra vida, todo aquello que nos sucede, con la mayor tranquilidad posible, siempre atentos y enfocados en el ahora, y abandonando esa búsqueda incansable de aquello que fuera de nosotros no vamos a hallar, nuestra vida comienza a fluir, aquellas cosas externas que creían satisfacernos dejan de cumplir un papel, sencillamente se desvanecen… entonces es el momento de centrar la atención en nuestro propio ser, es allí donde encontraremos la verdadera paz, no la alegría efímera que nos brindan las cosas materiales, pero si la paz que necesitamos para vivir y que a diferencia de lo externo no se desvanecerá, siempre permanecerá latente e intocable.

 

 

El cuerpo del Dolor . Edgar Tolle

Foto de Ari Shemoth.

Ninguna emoción negativa que no enfrentemos y reconozcamos, puede realmente disolverse por completo, deja tras de sí un rastro de dolor. Para los niños las emociones negativas fuertes son demasiado abrumadoras, razón por la cual tienden a tratar de no sentirlas, a falta de un adulto completamente consciente, que los guie con amor y compasión para que puedan enfrentar la emoción directamente, la única alternativa que le queda al niño es no sentirla.

 

Desafortunadamente este mecanismo de defensa de la infancia suele permanecer hasta la edad adulta, la emoción sigue viva, y al no ser reconocida, se manifiesta indirectamente en forma de ansiedad, ira, reacciones violentas, tristeza, y hasta en forma de enfermedad física.

 

Todos los vestigios de dolor que dejan las emociones negativas fuertes y que no se aceptan terminan uniéndose para formar un campo de energía residente en las células mismas del cuerpo. (Este núcleo de emociones atrapadas) está constituido no solamente por el sufrimiento de la infancia, sino también por las emociones dolorosas que se añaden durante la adolescencia y la vida adulta, la mayoría de ellas creadas por el ego (tanto el propio como el correspondiente a la memoria de nuestra constelación familiar y/o colectiva).

 

Este campo de energía hecho de emociones viejas, pero que continúan muy vivas en la mayoría de las personas constituyen el cuerpo del dolor.

 

El cuerpo del dolor no es solamente individual, también participa del sufrimiento experimentado por miles o millones de humanos a lo largo de una historia de guerras tribales, esclavitud, rapacería, violaciones, torturas y otras formas de violencia.

 

Todos los seres que llegan al mundo traen consigo un cuerpo de dolor emocional, en algunos es más pesado y denso que en otros. El bebe que nace con un cuerpo del dolor liviano no será necesariamente un adulto más avanzado espiritualmente, que el que nace con un cuerpo más denso, de hecho muchas veces sucede lo contrario. Las personas cuyo cuerpo del dolor es más pesado, generalmente tienen mayores oportunidades de despertar espiritualmente, que quienes llegan con un cuerpo relativamente liviano.

 

Mientras algunas personas permanecen atrapadas en sus cuerpos densos, muchas otras llegan a un punto en que ya no toleran su infelicidad, de manera que se acentúa su motivación para despertar.

 

El cuerpo del dolor es una energía semiautónoma hecha de emociones, tiene su propia inteligencia, muy parecida a la de un animal astuto, y su principal objetivo es la supervivencia, se alimenta de otras energías que vibran en su misma frecuencia_ dolor, pensamientos negativos, drama, infelicidad, etc.

 

Busca periódicamente la negatividad emocional y la infelicidad, es preciso estar más conscientes para verlo. Una vez que la infelicidad se apodera de nosotros, tratamos de que los demás se sientan tan infelices como nosotros para alimentarnos de sus reacciones emocionales negativas.

 

El cuerpo del dolor tiene una fase activa y otra latente, dormida, cuando está latente generalmente no lo sabemos, un suceso concreto puede activarlo en cualquier momento, si la persona vive sola o no hay nadie cerca en el momento, el cuerpo del dolor se alimenta de los pensamientos negativos, la persona, de repente, siente el ánimo negro, pesado_ ansiedad, ira o depresión.

 

La voz de la mente comienza a contar historias de tristeza, angustia o ira, acerca de la vida, de nosotros mismos, de las otras personas, de los sucesos pasados, presentes, futuros o imaginarios.

 

La voz culpa, acusa, reniega, se imagina, y nosotros nos identificamos totalmente con lo que dice la voz, y creemos todos sus pensamientos distorsionados, es el momento en que la adicción a la infelicidad se apodera de nosotros. Al cuerpo del dolor le es placentero el sufrimiento, y está viviendo a través de nosotros, y suplantando a nuestro verdadero ser.

 

Se establece un círculo vicioso entre el cuerpo del dolor y el pensamiento, cada pensamiento alimenta al cuerpo a el dolor, y este a su vez genera más pensamientos, en algún momento, después de unas cuantas horas o hasta días, una vez que está satisfecho, el cuerpo del dolor vuelve a dormir, dejando tras de sí un organismo agotado y un cuerpo mucho más susceptible a la enfermedad.

 

A los cuerpos de dolor les encantan las relaciones íntimas y las familias, porque es a través de ellas que obtienen mayor alimento. El cuerpo del dolor de la otra persona desea despertar el nuestro para que los dos puedan alimentarse mutuamente.

 

El consumo excesivo de alcohol suele activar el cuerpo del dolor, una persona profundamente inconsciente cuyo cuerpo del dolor se reabastece periódicamente a través de la violencia física, suele dirigir esa violencia contra su cónyuge o sus hijos. Cuando recupera la sobriedad, su arrepentimiento es grande y autentico, y promete seriamente no volver a cometer esos actos de violencia, sin embargo la persona que habla y promete no es la entidad agresora, de tal manera que es seguro que vuelva a caer en ese comportamiento, una y otra vez, a menos que reconozca el cuerpo del dolor que vive en su interior, opte por estar presente, y logre dejar de identificarse con ese cuerpo del dolor.

 

Puede ser verdaderamente desconcertante que al cabo de vivir un tiempo con nuestra pareja, un buen día experimenta un cambio radical de personalidad, usa un tono de voz duro o estridente para acusarnos o culparnos, nos grita probablemente a causa de un motivo relativamente trivial, o se retrae por completo.

 

La energía intensamente hostil que emana de ella parece decir todo anda mal, cuando la miramos a los ojos estos ya no brillan, es como si un velo espeso hubiera descendido, y que ese ser a quien conocemos y amamos, y que solía brillar fuera un perfecto extraño en cuyos ojos vemos odio, hostilidad, amargura o ira.

 

No nos casamos únicamente con una pareja, sino también con su cuerpo del dolor, cuando nos habla no es la voz de nuestra pareja, sino el cuerpo del dolor que habla a través de ella, lo que dice no es más que la versión distorsionada de la realidad que nos ofrece el cuerpo del dolor. Una realidad completamente distorsionada por el miedo, la hostilidad, la ira y el deseo de infligir y recibir más dolor.

 

En esos momentos nos preguntamos si ese es el verdadero rostro de nuestra pareja, el cual no habíamos visto antes, y si cometimos un grave error al elegir a esa persona_ claro está que no es su verdadero rostro, sino el cuerpo del dolor que ha tomado posesión de ella.

 

Sería difícil encontrar a una pareja que no cargue con un cuerpo del dolor, sin reconocer el dolor que llevan adentro, proyectan el dolor sobre las situaciones y sucesos, a través de su reacción, no tienen consciencia alguna de lo que son, no distinguen entre un suceso y su reacción frente al mismo. Al no tener consciencia de su estado interior, ni siquiera saben que son profundamente infelices y que están sufriendo.

 

Para liberarnos del cuerpo del dolor debemos reconocer que lo tenemos, después es preciso mantenernos lo suficientemente presentes y alertas para notar cuando el cuerpo del dolor se activa en nosotros como un flujo pesado de emoción negativa. Cuando lo reconocemos ya no puede fingir que es nosotros, ya no puede hacerse pasar por nosotros, ni vivir ni renovarse a través de nosotros, la identificación con el cuerpo del dolor se rompe con la presencia consciente.

Eckhart Tolle

Video_ https://www.youtube.com/watch?v=XLdjc87adj4