Todos Tenemos Recuerdos que alborotan el Alma

Foto de *** Energías Femeninas ***.

Hay recuerdos que de pronto, nos despeinan el alma y nos invitan a una sonrisa cómplice, descarada casi, pero ante todo, terapeútica. Porque en instantes de dificultad no hay nada como entornar la llave de nuestra memoria y dejarnos envolver, poco a poco, por las esencias de la felicidad del ayer y, entonces, encontrar fuerzas de nuevo en nuestro presente.

A menudo, se dice aquello de que la memoria recoge momentos maravillosos que ninguna fotografía alcanzaría jamás a capturar. Porque ningún soporte electrónico evoca olores, un escalofrío de placer en la piel, el sabor de un beso ni la brisa fresca de un amanecer.

Después de momentos maravillosos quedan recuerdos inolvidables, esos que nos hacen reír, que nos despeinan el alma y que nos demuestran, que todo lo que un día estuvo en la mente vive aún en el corazón.
Un aspecto que debemos tener en cuenta sobre los recuerdos y la memoria es que lejos de lo que muchos puedan creer, no es un arcón. No es un espacio de capacidad infinita donde volcamos datos, imágenes y experiencias que se corresponden fielmente a la realidad para guardar bajo llave. La memoria, en realidad, es como un lienzo capaz de crear, de aportar tonalidades nuevas, de trasformar e incluso de borrar.
“Las experiencias positivas crean recuerdos felices”. Esto es algo que todos sabemos, es una obviedad, y además, también nos queda claro que no siempre está en nuestra mano propiciar experiencias felices, alegres o agradables. En ocasiones, la suerte no está a nuestro favor, existen las decepciones, los cambios de sentido en nuestros caminos, las vivencias traumáticas e incluso los días grises.

“Recordar es fácil para quien tiene memoria, olvidar es difícil para quien tiene corazón”.
-Gabriel García Márquez-
Ahora bien, un aspecto del que hablábamos al inicio y que recuperamos ahora, es el relativo a que la memoria, no siempre es un fiel reflejo de los hechos. Una misma realidad vivida por dos personas puede ser recordada de forma distinta, porque cada uno de nosotros, interpretamos (percibimos) lo que vemos de un modo u otro, y es ahí donde reside la magia y el misterio de la memoria humana. El cerebro no es una cámara, ni una fotocopiadora, el cerebro es un gran intérprete.

No obstante, este hecho es un arma fabulosa que está a nuestro favor. Te explicamos por qué.
Todos nosotros podemos ser arquitectos de nuestra realidad y hacer uso de la memoria y las emociones para avanzar por nuestros senderos vitales con mayor aplomo y fortaleza. Para ello, ten en cuenta estas estrategias.

La memoria selectiva que nos permite sanar heridas. Pongamos un ejemplo: acabas de romper tu relación con una persona. Un modo de afrontar el duelo es evitar concentrar nuestros recuerdos en los hechos negativos o traumáticos. Al hacerlo, no avanzamos y nos convertimos en cautivos del sufrimiento. Se trata de aceptar, de ser capaces de cerrar un ciclo y de permitir que tengan más valor los buenos recuerdos vividos antes que los negativos. Solo entonces lo veremos como una “vida que mereció la pena ser vivida”.
Los recuerdos en la depresión pueden ser un arma de doble filo. Según un interesante estudio publicado en la revista “Frontiers in Psychology” el hecho de invitar a un paciente con depresión a que recuerde instantes felices de su pasado, puede ser contraproducente. En estos casos, se ha visto que el cerebro es incapaz de activar sus circuitos de recompensa, puesto que las personas depresivas se caracterizan por esa anédota donde son incapaces de disfrutar de recuerdos o experiencias positivas.
Así pues, en momentos de oscuridad vital, antes que retrotraernos al pasado de la mano de la cerradura de la memoria, lo mejor es “construir el presente”, conectar con el aquí y ahora para tener en cuenta que a veces, basta con cambiar un pensamiento para crear una emoción nueva capaz de mejorar nuestra realidad. En ocasiones, el motor del cambio solo necesita de esa chispa vital: una emoción positiva, esperanzada.

 

Fuente. Energías Femeninas

 

5 Actitudes que alejan el amor

espinas

 

El amor, como tal, siempre será un ideal. Un tópico esencial de nuestra vida, que por darse en diferentes grados o niveles, nunca alcanzará su punto de perfección, como en las matemáticas o la física. No es una cifra; no son números. Es un sentir… Y los sentimientos no se miden: se expresan, se viven.

Lo anterior, que en principio sería un gran limitante para cualquier relación, puede volverse una gran ventaja: porque el amor siempre será susceptible de mejorar,en forma indefinida; es decir, nunca se agotará…

“Las heridas que no se ven son las más profundas.”
-William Shakespeare-

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Conviene entonces que tú enumeres y analices, muchísimo más losdefectos que las cualidades de tu pareja; porque las virtudes siempre serán bien recibidas, pero las fallas son las que tendrás que soportar, quizás, toda tu vida. Realizar esta reflexión y priorizarla, debería ser esencial en toda relación.

Es mejor hablarse de frente, con objetividad, antes de dar un paso que puede ser muy trascendental en tu existir. Difícilmente una persona adulta, cambiará algún día su forma de ser. Es mejor suponer que los defectos, con el tiempo, van a acentuarse más y más. Y que la vida no obrará ningún tipo de milagro…

Las personas, por lo general, buscan demasiado el amor, pero a la vez hacen muchísimas cosas para alejarlo. Más que una contradicción o paradoja de la vida, es una contradicción contigo mismo. A continuación analizaremos cinco de esas actitudes que nos alejan del amor.

1. Ser celoso y celar: en el amor, el otro no es una propiedad

 

Los celos casi siempre son un motivo de conflicto en las parejas. Usualmente revelan baja autoestima, un nivel elevado y negativo de intento de posesión sobre el otro y, en general, hablan de nuestros miedos…

Esta actitud nos aleja del amor, porque el amor no es una “compra” personal, sino un acuerdo mutuo: no una adquisición, sino un proceso que implica pérdidas y ganancias. Es algo, ante todo, recíproco. Y en cuya esencia, debería prevalecer la equidad.

Puede pensarse que los celos implican algo de interés en la otra persona (algo así como un “afecto irracional”), pero en realidad no constituyen una forma sana de abordar el amor. Estos “juegos” o “caprichos” nunca terminan bien, porque parten de una instrumentalización del otro. No en vano, hablamos de personas y no de productos ni trofeos.

Además, siempre habrá mejores, mucho mejores, maneras de expresar el afecto por otra persona; los celos o el celar, representan una forma primitiva de apego y dependencia: una edad infantil en el universo de la personalidad.

Más aún, difícilmente nuestra pareja nos va a aguantar actitudes así, por un período prolongado y, muchísimo menos, por toda la vida. Son problemas verdaderamente estructurales de sí mismos, que redundan de manera sustancial en nuestras relaciones afectivas.

2. La infidelidad: cuando el engaño se adueña de nuestro corazón

 

Sin niveles óptimos de sinceridad, materia prima de cualquier relación, no hay niveles óptimos de confianza ni de seguridad en la relación. Esto, desde luego, nos aleja del amor, ya que pocas personas le apuestan a la “nada”, por decirlo de alguna forma, y menos, por lo general, si esto conlleva la “nada” en el aspecto de la fidelidad.

La infidelidad es, por su parte, una manera de decir: “no llenas mi vida; necesito alguien más”… “diferente a ti”. Aunque también puede significar muchas cosas más, como una necesidad de llamar la atención, o una expresión de agresividad frente a la pareja, entre otras.

Obviamente no estamos hablando en términos absolutos, porque nadie llena la vida de nadie. Nos referimos a las grandes y complejas implicaciones, que conlleva el ser egoísta en cualquier relación; porque el egoísmo de aceptar solamente lo “bueno” de mi pareja, jamás dará buenos frutos: jamás será algo conveniente.

La anterior actitud, tan característica en la infidelidad, ciertamente nos aleja del amor, puesto que de lo “bueno” se enamora la mayoría, pero de lo “malo”, casi nadie. De ahí que se sienta la necesidad de alguien más o de alguien diferente a esa persona: a mi pareja.

Y esto tiende a darse, no en vano, cuando surgen los problemas: algo inevitable en cualquier relación; inclusive, la mejor. Ciertamente, somos seres con cualidades y defectos, y a este conjunto es al que deberíamos apostarle. Es la base sobre la cual debemos decidir, para tener una relación con otra persona.

3. Discusión-agresión: cuando se “dialoga” a los gritos

El idioma del amor es el diálogo, no las discusiones y, muchísimo menos, la violencia o las agresiones de cualquier índole. Esta actitud nos aleja del amor, de manera significativa, porque cuando se pierde el respeto en una relación, se pierden muchísimas cosas más.

Expresar los sentimientos de una forma apropiada da origen a un vínculo sano de entendimiento. Y si dos personas hablan el mismo lenguaje, habrá mejores niveles de comprensión: se construye un idioma común o, al menos, un medio idóneo de comunicación.

El respeto, en todo sentido, a diferencia de la agresión, siempre será un arma muy fuerte en el amor. El respeto intelectual, el respeto sexual y el respeto por los sentimientos y la vida del otro. Porque no estamos con un robot ni con una mercancía u objeto, sino con un ser humano; con otra persona como nosotros.

La violencia, en este sentido, supondrá ignorancia y falta de creatividad, para aclarar cualquier tipo de problema: un grado de civilización muy incipiente y un comportamiento prácticamente “básico” y “elemental”. Quien recurre a la violencia, ya perdió de plano los papeles y el norte de su conciencia.

4. La falsedad: cuando la mentira es la única verdad

La sinceridad es otro elemento fundamental en una relación, porque del mismo modo que no deseo ser engañado, no debería engañar a nadie. La mentira normalmente se paga muy caro. Y uno no engaña a quien verdaderamente ama. Esta actitud obviamente nos aleja del amor.

Sinceridad no es cinismo o imprudencia. No es enrostrar “verdades” incómodas para el otro. Aquí nos referimos a aquella sinceridad que te permite mostrarte tal y como eres, sin disfraces ni máscaras. Total, si tu pareja no se enamora de ti, realmente de ti, tal cual como eres, jamás existió amor.

Aparentar, desde muchos puntos de vista, supone un sofisma: ganar el amor de otro siendo quien no eres. Por esto, ser “un libro abierto”, sin necesidad de llegar hasta el extremo de contar todas y cada una de tus intimidades, configura un plus para tener mejores resultados en una relación.

5. No ser equitativo: cuando solo uno se hace responsable de la relación

 

La reciprocidad es primordial en una pareja, dado que se habla de dos y no de uno. En teoría, todo o casi todo, sobre la base de los deberes y las obligaciones, debería ser: “50 y 50” o “la mitad tú y la mitad yo”, por decirlo así.

Pero cuando se desequilibra esta balanza, los cimientos comienzan a agrietarse y la relación tiende a resquebrajarse. Comienza a predominar una persona sobre la otra, quizás en términos de poder, quizás en términos de decisión, y por ende, la relación puede deteriorarse.

“Entregas casi todo y no recibes prácticamente nada a cambio”, no es un buen fundamento para construir una relación. Esta nociva actitud, que nos aleja significativamente del amor, aplica tanto para el que no da, como para el que lo da todo, por decirlo de alguna forma.

No se trata de dar, esperando recibir algo a cambio. Pero tampoco se trata de solamente dar y no recibir. El equilibrio, a todo nivel, siempre será un buen aliado de cualquier relación.

 

 

Respiración consciente en la vida diaria

felicidad y meditacion

“En cualquier momento… puedes volver a esta tranquila fuente de vida…”

En nuestra vida diaria, respiramos, pero olvidamos que estamos respirando. El fundamento de toda práctica de la plena consciencia es llevar nuestra atención a nuestra inspiración y espira­ción.

A esto se le llama plena consciencia de la respiración, o respiración consciente. Es muy simple, pero el efecto puede ser muy grande. En nuestra vida diaria, aunque nuestro cuerpo está en un lugar, nuestra mente está con frecuencia en otro. Poner atención a nuestra inspiración y espira­ción devuelve nuestra mente a nuestro cuerpo. Y de pronto estamos ahí, totalmente presentes en el aquí y ahora.

La respiración consciente es como beber un vaso de agua fría. Conforme inspiramos, sentimos verdaderamente el aire llenando nuestros pulmones. No necesitamos controlar nuestra respira­ción. Sentimos la respiración tal como es. Puede ser larga o corta, profunda o superficial. A la luz de nuestra consciencia, la respiración se irá haciendo de forma natural más lenta y más profunda. La respiración consciente es la clave para unir cuerpo y mente y traer la energía de la plena consciencia a cada momento de nuestra vida.

Al margen de nuestro estado anímico (nuestros pensamientos, emociones, y percepciones) nuestra respiración está siempre con nosotros como un fiel amigo. Cuando nos sentimos arras­trados, sumidos en una profunda emoción, o atrapados en los pensamientos sobre el pasado o el futuro, podemos volver a nuestra respiración para recoger y anclar nuestra mente.

Práctica

Mientras inspiras y espiras, siente el flujo de aire entrando y saliendo de la nariz. Al comienzo puede que tu respiración no sea relajada. Pero después de practicar la  respiración consciente durante algún tiempo, sentirás cómo se va haciendo más ligera y natural, más calmada y tran­quila.  En cualquier momento cuando estés caminando, haciendo jardinería, escribiendo en el teclado, o haciendo cualquier cosa, puedes volver a esta tranquila fuente de vida.

Puedes decirte a ti mismo:

Inspirando, sé que estoy inspirando.

Espirando, sé que estoy espirando.

Después de unas pocas respiraciones, puede que quieras abreviar esto a: ‘dentro, fuera’. Mientras tengas tu atención centrada en la inspiración y la espiración, tu mente dejará de pensar. Ahora tu mente tiene una oportunidad de descansar. En nuestra vida diaria pensamos demasiado. Dar una opor­tunidad a nuestra mente de dejar de pensar es maravilloso.

Inspirando, sé que estoy inspirando no es un pensamiento. Es sencillamente darse cuenta de que algo está ocurriendo, de que estás inspirando y espirando. Cuando inspiras y llevas tu aten­ción a tu inspiración, traes tu mente de regreso a una reunión con tu cuerpo. Sólo una inspira­ción puede ayudar a la mente a volver al cuerpo. Cuando la mente y el cuerpo van juntos, pue­des habitar verdaderamente el momento presente.

‘Inspirando, sé que estoy inspirando’ es otro modo de decir ‘Inspirando, me siento vivo’. La vida está en ti y a tu alrededor –la vida con todas sus maravillas: el sol, el cielo azul, las hojas del otoño. Es muy importante ir al hogar del momento presente para entrar en contacto con los elementos sanadores, refrescantes, y nutrientes de la vida que hay en tu interior y a tu alrededor. Una ligera sonrisa puede relajar todos los músculos de tu cara.

Inspirando, reconozco el cielo azul.

Espirando, sonrío al cielo azul.

Inspirando, soy consciente de las bellas hojas otoñales.

Espirando, sonrío a las bellas hojas otoñales.

Puedes acortar esto a ‘cielo azul’ al inspirar, y ‘sonreír’ al espirar. Después ‘hojas otoñales’ al inspirar, y ‘sonreír’ al espirar. Cuando practicas la respiración de este modo, te pones en contacto con todas estas maravillas de la vida. La belleza de la vida está nutriéndote. Te liberas de tus miedos y preocupaciones. Te pones en contacto con tu respiración y con tu cuerpo. Tu cuerpo es una maravilla. Tus ojos son una maravilla; con solo abrir los ojos puedes tocar el paraíso de las formas y los colores. Tus oídos son una maravilla. Gracias a tus oídos puedes escuchar toda clase de sonidos: la música, el canto de un pájaro, y el viento soplando a través de los pinos. Cuando pones atención a tu inspiración y espiración regresas al hogar del momento presente, al aquí y ahora, y te pones en contacto con la vida. Si continuaras perdido en el pasado o corriendo hacia el futuro, te perderías todo esto.

Inspirando, sigo mi inspiración en todo su recorrido.

Espirando, sigo mi espiración en todo su recorrido.

Al comienzo, puede que tu respiración la notes un poco forzada o extraña. Tu respira­ción es resultado de tu cuerpo y de tus sentimientos. Si tu cuerpo tiene tensión o dolor,  si estás experimentando senti­mientos dolorosos, tu respiración se sentirá afectada. Pon atención a tu respiración y respira plenamente consciente.

Inspirando, sé que estoy inspirando.

Espirando, sé que estoy espirando.

Inspirando, sonrío a mi inspiración.

Espirando, sonrío a mi espiración.

Nunca fuerces la respiración. Si tu inspiración es corta, deja que sea corta. Si no es muy tran­quila, déjala que sea así. Nos limitamos a percatarnos de ello, y tras un tiempo, la calidad de nuestra respiración mejorará de forma natural. La consciencia plena de la respiración identifica y abraza nuestra inspiración y espiración como una madre que llega a casa y coge a su niño para abrazarle tiernamente en sus brazos. Te sorprenderá que tras uno o dos minutos, la calidad de tu respiración mejorará. Tu inspiración se hará más profunda; tu espiración se hará más lenta. Tu respiración se hace más tranquila y armoniosa.

Inspirando, noto que mi inspiración se hace más profunda.

Espirando, noto que mi espiración se hace más lenta.

Cuando notes que tu inspiración y espiración se han hecho más tranquilas, profundas y lentas, podrás ofrecer esa paz, calma y armonía a tu cuerpo. Ahora es tu oportunidad de regresar al hogar de tu cuerpo, reconocer su existencia, y hacerte amigo de él.

Inspirando, soy consciente de mi cuerpo.

Espirando, libero toda la tensión de mi cuerpo.

Estos ejercicios de respiración proceden del mismo Buda. Son muy sencillos, como un juego de niños. Si ayuda, pon la mano sobre tu vientre. Notarás que cuando inspiras, se eleva tu estómago y cuando espiras tu estómago desciende. Subir, bajar. Sobre todo cuando estás echado es fácil sentir tu abdomen subiendo y bajando. Eres consciente de tu inspiración y espiración desde el principio hasta al final. Se disfruta respirando así. Ya no piensas, en el pasado, en el futuro, en tus proyectos, en tu sufrimiento. Respirar se convierte en un placer, un recordatorio de la vida misma.

Inspirando, disfruto mi inspiración.

Espirando, disfruto mi espiración

Más tarde, cuando seas capaz de ofrecer esa paz y armonía a tu cuerpo, ayudándole a liberar la tensión, podrás reconocer e identificar tus sentimientos y emociones.

Inspirando, soy consciente de los sentimientos dolorosos que hay en mi.

Espirando, sonrío al sentimiento doloroso que hay en mí.

Existe un sentimiento doloroso, pero también existe la plena consciencia. La plena consciencia es como una madre, abrazando tiernamente al sentimiento. La plena consciencia es siempre plena consciencia de algo. Cuando respiras con plena consciencia, eso es plena consciencia de la respiración. Cuando caminas con plena consciencia, eso es plena consciencia de caminar. Cuando bebes con plena consciencia, eso es plena consciencia de beber. Cuando eres consciente de tus sentimientos, eso es plena consciencia del sentimiento. La plena consciencia puede traerse para intervenir en cada evento físico y mental, reportando reconocimiento y alivio.

Me gustaría ofrecerte un poema con el que puedes practicar, recitándolo de vez en cuando, mientras sonríes y respiras:

Inspirando, sé que estoy inspirando.

Espirando, sé que estoy espirando.

Conforme se hace profunda mi respiración,

Mi espiración se hace más lenta

Inspirando, calmo mi cuerpo,

Espirando, me siento cómodo.

Inspirando, sonrío,

Espirando, libero.

Permaneciendo en el momento presente,

Sé que este es un momento maravilloso.

Esto se puede acortar recitando una palabra o frase por respiración:

Dentro, Fuera.

Profunda, Lenta.

Calmo, Cómodo.

Sonrío, Libero.

Momento Presente, Momento Maravilloso.

El momento presente es el único momento que es real. Tu tarea más importante es estar aquí y ahora y disfrutar del momento presente.

Thich  Nhat Hanh

El verdadero Amor

Una moderna parábola de sabiduria y amor que cambia nuestras vidas nos dice: No existe mayor error en la vida que mostrarse cínico ante el amor. Cuando llegues al final de tu vida, lo único que contará será el amor que has dado y has recibido. En tu viaje al otro mundo, lo único que te llevarás contigo es amor y lo único de valor que dejarás atrás es amor.

Por eso el Amor es el mejor regalo de la vida. Le da sentido y nos crea el deseo de vivirla con pasión. El amor no es algo que sucede, es algo que creamos y todos tenemos esa capacidad. Para amar realmente, debemos comprender a esa persona, para ello, necesitamos conocerla y respetarla. Es preciso que su bienestar nos preocupe de verdad.

Para amar a una persona de verdad debemos verla por dentro (su naturaleza, su espiritu, su alma). Hay cosas que no pueden contemplarse con los ojos. En el amor lo esencial sólo puede verse con el corazón.


Todos tenemos el poder de amar y de que nos amen y la capacidad para crear relaciones amorosas en nuestra vida. Por eso es tan triste que la gente decida vivir sin amor, enamorados de sus miedos.

El Amor está disponible para todo el mundo, pero debemos entregarnos a él. Las relaciones no aportan el amor, nosotros ponemos amor en la relación cuando lo tenemos en nuestro interior. Cuando somos cariñosos, es porque el cariño abunda en nuestro corazón. Por eso el amor empieza con uno mismo.

Si deseamos Amor, debemos de renunciar a nuestros miedos y estar dispuestos a no dejar pasar las oportunidades. Amar significa vivir el presente, el aquí y ahora.

El poder del Pensamiento

El amor comienza con el pensamiento. Nos convertimos en lo que pensamos. Los pensamientos amorosos crean experiencias y relaciones amorosas. Las actitudes sinceras y positivas cambian nuestras creencias, sentimientos y pensamientos acerca de nosotros mismos y de los demás. Si quieres amar a alguien, necesitas tener en cuenta sus necesidades y deseos. Pensar acerca de tu pareja ideal te ayudará a reconocerla cuando entre en tu vida. Pero todo empieza con uno mismo, aprende a amarte a ti mismo, a ser feliz en la soledad, a ser cariñoso contigo mismo. Cuando estés lleno de cualidades positivas podrás compartirlas con la persona que amas, nunca antes.

El poder del Respeto

No puedes amar a nada ni a nadie a menos que antes lo respetes. La primera persona que merece tu respeto eres tú. Para recuperar el respeto por ti mismo, hazte la pregunta: ¿qué respeto en mí?. Para respetar a los demás, incluso a las personas que te desagradan, pregúntate: ¿que respeto de ellos?. Recuerda que las personas que te desagradan reflejan inconscientes cosas de ti que te desagradan, por tanto, no trates de cambiarlos a ellos sino a ti. Un proverbio chino dice: antes de salir a salvar el mundo dale tres vueltas a tu casa.

El poder de la Entrega

Si deseas recibir amor, ¡todo lo que tienes que hacer es darlo!. Cuanto más amor entregues, más recibirás. Amor es entregarte sin condiciones y voluntariamente. Practica al azar actos de bondad. Antes de comprometerte a una relación, no te preguntes por lo que la otra persona te puede dar, sino por lo que tú puedes aportarle a ella. La fórmula secreta de una relación amorosa, feliz y para toda la vida es centrarte siempre en lo que puedes dar en vez de en lo que puedes sacar de ella. Como dijo el maestro Jesús: ama a tu prójimo como a ti mismo. Ese mensaje, y no otro, de nuestro maestro Jesús es lo que nos hace ser verdaderos cristianos, y no hay más.

El poder de la Amistad


Para encontrar un amor verdadero, primero debes encontrar a un amigo o una amiga verdadera. El amor no consiste en mirar a los ojos del otro, sino en mirar juntos en la misma dirección. Para amar a alguien de verdad debes amarlo por lo que és, no por su aspecto físico. La amistad es la tierra en la que la semilla del amor crece. Si deseas introducir amor en una relación, primero debes aportarle amistad.

El poder del Contacto Físico

El contacto físico modifica una de las expresiones más poderosas del amor que existe, destruye barreras y crea vínculos entre la gente. El contacto físico altera nuestro estado físico y emocional y nos hace más receptivos al amor. El contacto físico nos ayuda a que el cuerpo sane y enternece el corazón. Cuando abres tus brazos, estás abriendo tu corazón. El sexo sólo es verdadero, profundo y sincero cuando el amor es completo

El poder del Desprendimiento

Si amas algo déjalo libre, no seas posesivo. Si vuelve es tuyo; si no lo hace, nunca lo fué. Incluso dentro de una relación amorosa, la gente necesita tener su propio espacio. Si queremos aprender a amar, primero debemos aprender vivir en la soledad, debemos aprender a perdonar y dejar ir nuestras heridas y dolencias del pasado. Cada relación es única, por tanto, no condicionemos el presente con el pasado, ¡sanémonos a nosotros mismos, salvémonos de nosotros mismos! como diría el Tantra. Amar significa desprendernos de nuestros miedos, prejuicios, apegos, ego y condicionamientos. Hoy dejo atrás todos mis miedos, el pasado ya no tiene poder sobre mí; hoy es el comienzo de una nueva vida. : ….”Cada día debemos aprender a morir y renacer”…

El poder de la Comunicación

Cuando aprendemos a comunicarnos abiertamente y con sinceridad, la vida cambia. Amar a una persona es establecer comunicación directa con ella. Deja que la gente a la que amas sepa que la amas y aprecias. Nunca tengas miedo a pronunciar las palabras mágicas: te amo. No dejes pasar la oportunidad de halagar a una persona. Despídete de la gente siempre con palabras cariñosas: puede que sea la última vez que veas a esa persona. Incluso cuando hayan cosas de la persona a la que amas que no te gustan díselo, no reprimas, no hagas de un grano de arena una montaña, pero oblígate a ti mismo a buscar las palabras adecuadas que no hieran, hazlo siempre con amor, pues el amor transforma, el odio destruye lo que amas y la culpabilidad te autodestruirá. Si estuvieras a punto de morir y pudieras llamar por teléfono a las personas que quieres, ¿a quién llamarías?, ¿qué le dirías?, ¿a qué esperamos para hacerlo?.

El poder del Compromiso

Si deseas amor en abundancia, debemos establecer el compromiso de lograrlo, un compromiso que se reflejará en tus acciones y en tus pensamientos. El compromiso es la verdadera prueba de que el amor está presente. Si quieres tener una relación con amor, debes comprometerte a crear la relación que quieres. Cuando estamos realmente comprometidos a algo o con alguien, abandonar nunca es la opción. El compromiso distingue una relación frágil de una sólida. Pero el compromiso no es firmar papeles, el verdadero compromiso es tener claro que el amor que no se alimenta cada día, se pierde cada día, al igual que una flor que no la riegas cada día se marchita y se muere
.
El poder de la Pasión

La pasión enciende el amor y lo mantiene vivo. Una pasión duradera no procede exclusivamente de la atracción física, sino que se origina gracias a un profundo compromiso, entusiasmo, interés, entrega y fascinación por la otra persona. La pasión se puede reavivar recreando experiencias pasadas en las que existe pasión. La espontaneidad y las sorpresas crean pasión. El amor y la felicidad comparten la misma esencia; todo lo que necesitamos hacer es vivir cada día con pasión.

El poder de la Confianza

La confianza es esencial para establecer una relación con amor. si un miembro de la pareja está cegado por la sospecha, la ansiedad y el temor, el otro se sentirá atrapado y emocionalmente ahogado. No puedes amar a una persona plenamente a menos que confíes en ella. Actúa como si la relación que mantienes con una persona nunca fuese a acabarse. Una manera de saber si una persona es la adecuada para ti es preguntándote: ¿confío en ella plenamente y sin reservas? Sí la respuesta es negativa, piénsalo con cuidado antes de comprometerte más..

 

Con AMOR Infinito
< Cotty Guzmán >

CADA DÍA TRAE SU PROPIO AFÁN

No trates de forzar el mingo, no trates de parar el tiempo
y menos la velocidad del viento. Todo está hecho en un
absoluto equilibrio. Incluye en tus prioridades “cambiar”,
para que NO sigas recibiendo lo que hasta ahora ha
estado recibiendo.

Ese esfuerzo que tu haces todos los días, gastando tus
propias energías; las cuales todas están dirigidas y enfocadas
en “lo material”. El dinero y las pertinencias materiales son
volubles, van y vienen, suben y bajan, pero lo único que es infinito
es: “lo espiritual”.

Dice un gran filósofo chino que lo único que él no entiende del
ser humano es que: ” gastan todas sus vidas para
conseguir dinero y luego el mismo lo gastan para recuperar
su propia salud”. Dejamos de vivir, estando vivos. Invertimos
cada día ( nuestro único día), en vías a conseguir mejorar nuestra
situación económica y nos olvidamos de nosotros mismos dejando
de vivir.

Ponemos a un lado el cariño de nuestros seres queridos, nuestras
amistades, nuestras miradas para poder observar cuánta belleza
nos ofrece la Madre Naturaleza y no apreciamos el gran previlegio
del regalo del soplo de la vida que nos han regalado, decir un te
quiero, un te amo, permitir que nuestros dientes se nutran del fresco
del viento al regalar un sonrisa, una picadita de ojo a alguien que
se está olvidando de su propia existencia. Todo ésto lo estamos
suplantando por el afán de conseguir a ” Mr. Don Dinero”.

Qué triste es vivir porque los órganos vitales trabajan
automáticamente y al dueño de los mismos se le olvidó que tiene
una responsabilidad de vivir una vida esfímera, ( convertida en
un ratito solamente), gastando su vida para lograr un nivel
económico y a veces éste se convierte en un sueño solamente,
porque cuando apenas lo logras o estás cerca, ya tiene que
morirte.

Tu crees que vale la pena vivir tú única vida de esta manera?
o tú crees que vas a tener otra vida para vivirla? NO hermano mio,
es una sola y si la dejastes pasar sin disfrutarla, otros la vivirán
por ti. Acuérdate que solamente eres un pasajero más del tren
de la vida y dentro el mismo no hay un letrero que diga donde es
tu última parada, dicha decisión solamente la tiene el que tiene
el control del tren.

Hasta los buenos amigos después de cultivar una gran amistad
por muchos años; la misma ha permanecido sólida como un
concreto llegando a ser como hermanos, hasta que llega el
factor “interés marcado”. Esto puede derrumbar todo un núcleo
familiar.

Preocupémosnos por cambiar, por crecer, por ser mejores,
por ayudar a nuestros semejantes, por alimentar nuestro
propio espíritu, por sentir una linda emoción cuando
conjugamos el verbo “dar”. Valorémosnos como personas
pensantes que somos, aprendamos a crear conciencia de
nuestra propia creación única como individuo.

Que el afán de cada día sea para superarnos, para que entendamos
que no somos semillas, que al ser parte de la evolusión,
estamos expuestos a reciclarnos; por eso todo lo que
nace muere.

Ray Bueno
Santo Domingo, Rep. Dom.
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