Por qué cuando estamos sanando , empeoramos?

¿POR QUÉ CUANDO ESTAMOS SANANDO EMPEORAMOS?

Cuando entras en el proceso de sanación, sea cual sea la fase que estás procesando y a través del método que hayas decidido tomar (Reiki, acupuntura, homeopatía, etc), en la mayoría de los casos se produce una “recaída”. Contrariamente a lo que se esperaría, una mejoría, se produce un empeoramiento de los síntomas, o aparecen síntomas nuevos que antes no había, acompañados de un estado anímico hacia abajo.

¿Porqué sucede esto? Porque cuando decides entrar en el proceso de sanación (liberación), lo que tiene lugar precisamente es eso, la Liberación de aquello que has decidido soltar. Aquello que ya no necesitas sostener más, te deja, y te deja atravesándote…te vas vaciando de todo residuo en tu interior. Pues para que lo nuevo pueda instalarse lo viejo ha de dejar su espacio, y a veces ese espacio que se queda libre necesita de una limpieza profunda y de una puesta a punto. Esto básicamente es lo que sucede cada vez que sanamos algo.

Así que si te encuentras en este momento trabajando de forma consciente alguna parte del alma y tu cuerpo se siente cansado, descansa, si el cuerpo te pide lágrimas, dale llanto, si te pide odio, odia, si te pide rechazo, rechaza…No te reprimas, no reprimas nada…pues la única forma de ser libre es atravesando aquello que te oprime.

Un Ejemplo: Muchas veces creemos que para estar en paz hay que perdonar, pero no se puede fingir ni forzar el perdón. Si estás enfadado, si sientes rechazo o dolor por alguien, no puedes pasar de ese sentimiento y pretender que lo sueltas…has de soltarlo realmente para poder perdonar (que no es más que soltar), y para conseguirlo sólo hay una forma y es viviendo tus emociones, sin rechazarlas ni juzgarlas. Cuando les das voz, éstas te cuentan cosas sobre ti mismo que no conocerías de otro modo.

La Vida Es Sabia !!!!!

 

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No hace falta cuestionar lo que te pueda suceder. Aceptar cualquier situación te permitirá llegar a la comprensión de su razón de ser. A lo que te resistes, persiste. Lo que te afecta, te corresponde. Lo que cargas, es lo que llamas.


La consciencia no te marca destinos ciegos, sino el camino hacia la sabiduría del corazón. No condiciones tu felicidad a una determinada situación. Insistir en perfeccionar algo denota incomprensión. Para amar no precisas de arreglar nada, sino solo de aceptarle tal cual es. Para ser no necesitas hacer, sino sostener. Para fluir y mantener el equilibrio solo hay que soltar lo que produce peso. Quien fomenta el apego vive con dolor. Aceptar no es sinónimo de conformismo, sino de comprensión y expansión de la consciencia. Antes de que puedas experimentar algo primero tuviste que haberlo creado. Son procesos que generaste en base a tus pensamientos y sus correspondientes cargas emocionales inconscientes.

Sostener le debes comprender como el acto que te mantiene consciente, presente y satisfecha(o) en cada instante de tu vida sin pretender juzgar ni valorar nada de lo que te pueda suceder… Sosteniendo se ama, se integra, se transmuta, se sana y libera con el poder de la consciencia… ¿Y de que te liberas?… Ciertamente no se trata de algo que este mal en ti, sino de la incomprensión, de los juicios e interpretación que emites en determinada situación. Eso es lo que te causa el remolino emocional, el que tú creas que algo te hunde, te rechaza y avergüenza, que te roba valor y hace indigna(o)… El origen de tu tensión emocional es la desvalorización persistente en tu sistema de creencias. La disfunción mental siempre te acarreara desequilibrio emocional. Tus pensamientos son los que te causa dolor y te roban la paz.

Al amor no se llega por el camino del merito, sino por medio de la comprensión y la aceptación, de la bondad y la integración. Todo afán por justificar y poseer denota un contenido mental erróneo. Todo lo que supones te hace indigna(o), es la tierra de cultivo para sembrar la disfunción y quedar atrapados en la telaraña del ego, tu identidad falsa… “Desde la perspectiva del amor cualquier situación es propicia para sembrar la semilla del amor”… Cuando hablamos de liberar, nos referimos a soltar la auto desaprobación e insatisfacción por todo cuanto nos parezca mal de nosotros mismos… No se llega al amor rechazando o condenando, culpándose y autoflagelándose. Estos recursos egoícos son una excelente excusa para vivir fuera del amor, con ello no arreglas nada, solo expandes el problema. Tu propio juicio es una trampa mental que se recrea en tanto no elijas una perspectiva basada en la energía del corazón.

Comienza por comprender que todo cuanto piensas importa, ya que tienes el poder de convertirlo en real. En tanto no cambies tu forma de pensar y relacionarte contigo misma(o) no habrá terapia o curso que te brinde una solución definitiva. El comprender que tus pensamientos son los que generan los estados emocionales que te afectan, será el principio del fin, te conducirás hacia la puerta de salida. No por mucho limpiar y liberar tus emociones, vas a conseguir limpiar tu mente de todas las cargas de desvalorización.

¿Quieres ver un cambio en tu vida? … Cuando alguien te asiste en el proceso de internalización de los esquemas mentales que te desvalorizan y auto frustran, evitarás perderte en el laberinto de las interpretaciones erróneas. Trabajar con las creencias es todo un desafío, es la parte más sensible de nuestro ser… y por ende la menos atendida… Sin embargo este aspecto es lo que se precisa para obtener soluciones reales para tu vida, lo demás son paliativos para suavizar la tensión interior. Tú sabes a que me refiero. La vida interior no depende de recetas mágicas, ponte esto, tomate aquello, deja de comer aquello, vacúnate, purifícate, protégete, aíslate… Nooo… El equilibrio interno es un asunto de consciencia, y para llegar al nivel requerido hay que comprender los procesos mentales que originaron cargas emocionales que condicionan nuestra libertad interior



© Ari Shemoth