La intuición y las energías negativas

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Cómo liberarse de las Energías Negativas

Una práctica interesante y liberadora es la no-identificación con las emociones negativas.
Pues bien, ¿Qué son y cómo se generan las emociones negativas?
La respuesta es de comprensión simple: Son emociones negativas todo aquel sentir interior que lo arrastra a uno hacia el lodo, hacia el lado oscuro y desagradable de uno mismo.
Cuando usted capta que algo en su mente se está complicando, enredando, y llevándolo a sentirse mal consigo mismo, en ese momento está frente a una emoción negativa.
Muchas de estas emociones se originan siguiendo una pauta que con el tiempo, si usted la observa, resulta repetida y por lo tanto reconocible.
Obsérvese.
Usted tiene una experiencia cualquiera, que capta a través de sus sentidos y recibe en forma de impresiones, y resulta que cuando estas impresiones llegan a su mente éstas se asocian con ideas antiguas.
Entonces estas ideas, estos pensamientos, estos recuerdos preexistentes literalmente trastocan y transforman estas nuevas impresiones, arrastrándolo a usted hacia un espacio interno negativo, pesado, indeseable. Así­ sucede.
Así es como se originan muchas de las emociones negativas. Son fruto de un encadenamiento de asociaciones mentales involuntarias y muy perjudiciales.
Y como usted no le pone atajo a este proceso mental, porque ni siquiera se da cuenta de que esto sucede, en su mente comienza a desplegarse un rollo de pensamientos y emociones cargadas de una energía negativa, con las cuales usted se identifica y por las que es arrastrado.
Nótese que para ser felices no nos falta nada que ya no tengamos, nada nos falta que pueda producirnos y justificar la ansiedad y angustia que a veces sentimos.
Porque para ser felices no se trata de obtener algo que nos falte, sino que de desembarazarse lo más rápido posible de algo que nos sobra: las emociones negativas.
Ellas son las que nos impiden obtener la ansiada felicidad.
Ahora bien, liberarse de esta clase de emociones, no-identificarse con ellas, es un hecho extraordinario y perfectamente posible.
El método consiste en decirle que no a las emociones negativas.
Consiste en reconocerlas en el momento preciso que van a formarse, cuando las nuevas impresiones empiezan a mezclarse con esas ideas, pensamientos o recuerdos preexistentes de que hablamos. Cuando usted se da cuenta que si permite que se desenrolle en su mente ese rollo negativo, producto del proceso de asociaciones que ocurre en esa misma mente, el asunto no tiene otro destino que una mala onda; en ese momento usted tiene que negarlas, no darles cabida, no permitirles que respiren. Tenga en cuenta que una emoción negativa es siempre algo agregado a la experiencia.
Algo que uno le agrega a lo que verdaderamente sucede.
Algo que ocurre en nuestras mentes y no en la realidad.
Por ejemplo: cuando usted se pega un martillazo en un dedo y, además del dolor, empieza a pensar en la mala suerte que tiene; en lo poco diestro que ha sido; en que ese dedo hinchado no le va a permitir trabajar como usted quiere; en que si tiene el dedo quebrado tendrá que ir al médico y que esto casi siempre es muy caro; y que entonces tendrá problemas con su presupuesto, justo cuando querí­a hacerle un buen regalo a su novia… Este es un buen ejemplo de encadenamiento de asociaciones negativas.
Como se ve, estos pensamientos son absolutamente agregados al hecho de haberse golpeado un dedo con el martillo y sentir su dolor.
Como queda claro entonces aquello no es más que el producto de un proceso mental equivocado. Un agregado mental que está de más, que es prescindible. ¿Lo ve usted? Es perfectamente posible vivir sin que esta cadena de asociaciones negativas tenga lugar.
Liberarse.
Sólo recuerde y dígase: todo esto sucede en mi mente y no en la realidad.
Tómelo si quiere como un vil engaño de su mente indisciplinada, especí­ficamente de su intelecto donde uno, en forma errónea, vive la mayor parte del tiempo reduciendo toda la existencia a su dominio.
Dicho sea de paso, hay que comenzar a entender que reducir la vida al plano del intelecto es condenarse a vivir una vida disminuida, un grave error. Cosa ésta que uno hace sin darse cuenta, desperdiciando la vida, identificándose con ilusiones la mayorí­a de las cuales son negativas, violentas, depresivas, infernales.
En resumen: La emociones negativas existen sólo si usted les permite la existencia.
Solo si usted no está atento para detenerlas en el momento preciso que se empiezan a formar.
Sólo si usted insiste en creer que ellas son inevitables y no hace el esfuerzo por descubrir y comprender su condición de mero agregado psicológico, prescindible.
En ese caso usted es ví­ctima de las emociones negativas.
Cuando se deja llevar por ellas y no les pone atajo.
Primeramente poniendo mucha atención y voluntad y, después con el tiempo y la práctica, con la simple y profunda comprensión de que éstas no sirven para nada, sino para perjudicarnos la existencia. Para impedirnos ser personas sencillas y felices.
¡Libérese!!!!!!

Las energías del Miedo y del Amor . David Topí

Tal y como dijimos en el artículo anterior, vamos a empezar a trabajar y explicar diferentes conceptos energéticos presentes y que forman parte de la experiencia humana y de la forma en la que nuestra psique está constituida. Hablar de las energías de miedo y amor es hablar de los dos componentes básicos que moldean la interacción humana en el mundo en el que vivimos. Todo puede reducirse, si fuéramos un poco drásticos, a energías de miedo, o basadas en él, o energías de amor, o derivadas del mismo. Como los dos extremos de un péndulo, son dos fuerzas que antagonizan, y si una está, la otra no suele poder hacerlo también a la vez.

Evidentemente, todo miedo puede ser transmutado con amor, pero con amor “cuántico”, pues el amor “romántico” que fluye por las capas más bajas del sistema energético humano tiene bastante sustrato también de miedo: de miedo a quedarse solo, de miedo a que no nos quieran, de miedo al sufrimiento, de miedo a perder a la persona con quien estamos, etc., por lo tanto, ese amor “real”, o ese amor cuántico que es el polo opuesto al miedo como energía, no es el amor de nuestras películas y series, de relaciones basadas en la necesidad o el aprovechamiento mutuo, sino el amor como bloque básico de creación de todo lo que es consciente y vivo en el universo.

El sustrato base de la Creación

Para poder entender el amor es necesario entender que no hay nada que pueda existir sin una energía base que lo forme. Esa energía base es consciente, y tiene una vibración, frecuencia y cualidad que le hace ver a todo como parte de todo, y sentirse parte de todo eso a su vez, pero que, cuando llega a niveles más densos y llega a convertirse en emoción humana, y usamos la palabra amor para definir algo que sentimos viene de esos otros niveles más elevados, no estamos describiendo o percibiendo sino el pálido reflejo en el mundo físico de lo que el amor es realmente como energía y sustrato en toda la Creación.

No hay forma de hacerle comprender a la mente humana este concepto si no es a través de algún tipo de experiencia sublime, en la que se pueda llegar a alcanzar en algún momento una conexión con esta vibración en su estado más puro y real. Los que han tenido atisbos de ese amor como sustrato básico de Todo, se dan cuenta de lo difícil que es expresarlo y explicarlo a otros, ya que es algo que solo sentido, vivido y experimentado en uno mismo, a través de la conexión que todos tenemos con otros planos donde esta energía es pura, creativa y sin distorsionar, radiante y luminosa, uno puede comprender lo que es realmente. Luego, al ser canalizada con mayor o menor distorsión hacia el plano físico, a través del sistema energético, aun disminuida en frecuencia, filtrada y coloreada ya por las emociones y formas mentales, nos permite tener un sentimiento al que le ponemos el mismo nombre, amor, aunque solo sea un sucedáneo del concepto original.

El miedo, motor de la sociedad

Por otro lado, el miedo es la contrapartida energética terrenal que mantiene una parte del sistema de vida humano en funcionamiento, pues la mayor parte de las personas hacemos casi todo por miedo. Vamos a trabajar por miedo a la falta de recursos, miedo a ser dejado de lado en la sociedad, miedo a no tener nada que hacer, a no ser útil, a no ser reconocido, importante, aceptado, a no estar integrado con los demás, etc. Entramos en relaciones, a veces (no quiero generalizar), por miedo a quedarnos solos, a que nadie nos acepte, a no seguir las normas sociales o vernos apartados por ellas, etc. Acatamos resoluciones, imposiciones y órdenes por miedo a las consecuencias, por miedo a sufrir, por miedo a ser castigados, etc.

Así que, en general, una parte de las acciones y mecanismos que rigen aún el sistema de control de la vida humana funcionan gracias al miedo. ¿Y esto porqué? Porque el programa de gestión de la psique, el ego, usa el miedo como combustible.

Si quitamos las etiquetas asociadas a ambos potenciales y lo viéramos solo como dos energías neutras, dos tipos diferentes de gasolina, el programa ego y los mecanismos de gestión de la realidad necesitan la gasolina miedo para su funcionamiento, que es la que tiene el octanaje adecuado para esta parte nuestra, ya que si le metemos la gasolina amor, no le va bien según diseño original, sin embargo, es lo que interesa insertar, para restarle fuerza, algo que ya muchas personas están haciendo con su propio trabajo interior de crecimiento y sanación, al ir limpiando, sanando, transmutando y eliminando esos miedos, restándole combustible al ego, y dejando que la consciencia del Yo Superior, que usa la gasolina amor, tenga más fuerza para encontrar huecos entre los que manifestarse, y hacerse poco a poco más presente.

Potenciando el amor “cuántico”

Una vez hemos comprendido esto, el siguiente paso para poder acercarnos a potenciar el uso de amor cuántico es tomar consciencia de que no hay forma de avanzar y evolucionar si nos nutrimos, proveemos y generamos el combustible miedo para ello. Como esta energía hace funcionar los mecanismos automáticos de la psique, y, por inercia, a la personalidad que tenemos, y a nuestra consciencia artificial, el ser humano ha de hacer un esfuerzo constante para poder suprimir su manifestación y expresión cuando esta gasolina hace su aparición en forma de emociones negativas, patrones de comportamiento, formas mentales y cosas por el estilo.

No hay forma de parar la actividad y función de los programas de la psique y del ego que funcionan en modo autómata si se los sigue abasteciendo de energía miedo, de forma que solo comprendiendo, aceptando y transmutándolos, quitamos poco a poco el sustrato y remanentes energéticos almacenados en los cuerpos sutiles que lo producen, haciendo que el ego y sus procesos puedan perder la fuerza que tienen a los mandos del cuerpo que usamos.

Y es que el amor cuántico es infinito, omnipotente y omnipresente, todos los seres humanos como parte de nuestra función en el planeta tenemos la capacidad y propósito de canalizar y proyectar esta energía hacia nuestro plano físico, siendo los responsables de la co-creación de nuestra realidad en el mismo, usando esta materia prima de amor, como sustrato de construcción.

Pero, como ya sabéis, esto no suele ser así, ya que se nos induce constantemente a generar miedo y proyectar todo lo contrario al amor, debido a la situación peculiar y anacrónica en la que la raza humana existe desde hace milenios, ya que seguimos siendo actualmente una especie generadora de alimento para otras razas y grupos, entes y seres, de las que ya os hable en el artículo anterior, que se nutren y viven principalmente a través de esta otra gasolina de poco octanaje y calidad vibracional.

Al final, la cuestión es que la capacidad de sintonizar y generar una u otra energía está presente en nosotros, que somos el instrumento y tenemos todo lo necesario para ello, y solo depende del trabajo y elección consciente de cada uno, que nos dediquemos a ser una fuente para potenciar una o la otra, acorde a lo que cada uno desee para si mismo, y para el conjunto de la humanidad a la que pertenece.

un abrazo,
David Topí

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Nuestra vida está rodeada de positividad y negatividad, algo que nos ayuda a motivarnos, a aprender y también a seguir hacia delante y conseguir nuestras metas.

Pero, ¿sabes qué podrías atraer la positividad siempre que lo desees? Solo hace falta predisposición para ello y seguir unos breves consejos para que te conviertas en un verdadero imán de energía positiva.

“Tienes que ser el tipo de persona que genera energía positiva y elude la energía negativa, en lugar de fortalecerla”-Stephen Covey-

 

 Si empezamos a pensar en positivo, atraeremos la energía positiva que generará que tengamos una vida feliz y perfecta, llena de plenitud.

Tanto solo, tenemos que aprender a proyectar nuestra energía interna hacia el exterior. Si somos positivos interiormente y lo transmitimos al exterior, aprenderemos a vivir nuestra vida con felicidad y positivismo, además de que todo empezará a irnos mucho mejor.

 

Vive aquí y ahora

 

No vivas en el pasado y no te obsesiones con el futuro. Las cosas que ya han pasado no se pueden cambiar y el futuro aún está por venir, con muchas sorpresas que descubrir.

Aunque resulte difícil, debemos centrarnos en el presente solventando y aprendiendo de aquellos errores del pasado y esperando el futuro con optimismo y expectantes de lo que nos pueda sorprender y pasar.

Muchas veces, perdemos el tiempo pensando en lo ya pasado o en lo que podrá pasar, en vez de centrarnos en el presente que es lo que importa.

Piensa que la vida es solo un instante y que el tiempo pasa muy rápido. Si no aprovechas el aquí y el ahora, si vives de sueños, estarás perdiendo valiosos momentos.Céntrate en tu presente y vive cada día con optimismo, ganas y fuerza.

Una de las prácticas que deberíamos hacer y que nos ayudarán en este cometido es la meditación. Con tan solo unos minutos al día podemos ser conscientes de nuestro presente, ver las cosas más claras y lograr la calma y la tranquilidad que tanto necesitamos.

“Debemos meditar, por tanto, sobre las cosas que nos reportan felicidad, porque, si disfrutamos de ella, lo poseemos todo y, si nos falta, hacemos todo lo posible para obtenerla” -Epicuro-

Observa tus pensamientos, analízalos sin censurarlos, piensa y visualiza a dónde te quieres dirigir y empezarás a centrarte en el aquí y el ahora.

La meditación te permitirá incluso encontrarle solución a esos problemas que antes parecían no tenerlos. Además, te ayudará a ver las cosas mejor permitiendo adoptar mejores decisiones.

AGRADECE SIEMPRE QUE PUEDAS

Estar agradecidos absolutamente con todo, nos ayudará a lidiar con casi cualquier situación con serenidad, seguridad y gratitud. Pero, ¿por qué deberíamos estar agradecidos?

  • Por las cosas buenas y las cosas malas.
  • Por aquellos errores que cometimos, pero que nos ayudaron a avanzar y aprender.
  • Por aquellas cosas pequeñas, que quizás puedan parecer insignificantes.
  • Por estar vivo y poder hacer tus sueños realidad.
  • ……por todo aquello que sientas y reconozcas en tu vida…

Estas y otras muchas cosas son las que podemos agradecer para poder estar bien con nosotros mismos y sentirnos más confiados. Además, esto nos permitirá atraer toda la energía positiva que podamos, algo que nos ayudará a vivir con grandes dosis de positivismo.

Pero estar agradecido también implica estar agradecido con uno mismo. Gracias a esto, evitaremos expresarnos mal de nosotros mismos sobre todo cuando cometemos un error, pues tendemos a desacreditarnos.

Cuántas veces has pensado: “¿pero por qué no hice aquello?”, “¿porqué no me atreví?”, “qué tonto fui”… Una amplia gama de adjetivos negativos y palabras descalificadoras que te dañan y provocan que la energía positiva se ausente.

Conviértete en un imán de energía positiva y acoge a la paciencia, la tranquilidad y la calma en tu vida

Aprende a crear a tu alrededor un ambiente de tranquilidad y armonía que te ayude a vivir el presente, estar agradecido hasta contigo mismo y evitar desacreditarte ante posibles errores o situaciones que sean muy negativas.

Llena tu casa de aromas, de colores, de velas, ¡haz cambios! Todo esto hará que la energía positiva se vea atraída y todo en tu vida empiece a cambiar, para bien.

No permitas que la energía negativa ocupe tu vida y conviértete tú mismo en un imán de energía positiva con estos sencillos pasos que te harán reflexionar.

 

Por: Raquel Lemos Rodríguez

Rendirte al Amor

 

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Nunca te enamoras de otra persona; la otra persona sólo es un catalizador y un mensajero.

Te enamoras de la vida misma, y de sus asombrosas posibilidades.

Te sumerges más profundamente en tu propia dulce presencia, en la inmutable vastedad de la esencia de tu ser.

Y le das el crédito a alguien más. O la culpas cuando te desconectas. Pero todo es tú, y todo es para ti, y para tu sanación, y también para la de ellos, y para la salvación de este mundo.

Es un redescubrimiento de lo que realmente eres, más allá de las máscaras, más allá de las fachadas cuidadosamente construidas, de las infinitamente creativas defensas diseñadas por una sola razón: para conseguir Amor, o impedir que lo pierdas, como si el Amor fuera algo que se pudiera ganar o perder.

Y así, simplemente caes rendido en el Amor, en tu naturaleza, en tu corazón, que es el corazón del otro, porque no hay separación en la inmensidad, no hay una doble inmensidad, sino sólo Una.

No hay necesidad de salir de ti mismo para saber lo que estás buscando.

Tú eres el Uno, nunca un buscador de Amor, sino su fuente y su destino y su razón, y puedes moverte y ser en el mundo como eso.

Y puedes brillar como el sol, y a veces, otros brillarán contigo, o no brillarán; buscarán tu brillo o le temerán; sin embargo, tú seguirás brillando de cualquier forma, porque estás enamorado de la luz misma.

Conocer el Amor es saber que el Amor nunca puede ser encontrado, porque brilla en la búsqueda, en el hallazgo, en la pérdida, en la intensidad misma del brillo, incluso en la quietud de la noche.

Como Freud se dio cuenta, no puedes Amar lo que deseas, y no puedes desear lo que Amas. Porque el Amor es algo mucho más próximo, mucho más íntimo, mucho más cercano que cualquier deseo; incapaz de ser objetivado u objetivarse a sí mismo.

Yo soy Amor, y soy lo que tú eres.

Eso es todo.

*Jeff Foster

No te Ates. Anthony de Mello

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¿Qué hace falta para  despertarse? No hace falta esfuerzo ni juventud ni dis­currir mucho.  Sólo hace falta una cosa, la capacidad de pensar algo nuevo, de ver algo nuevo, de ver algo nuevo y de descubrir lo desconocido. Es la  capa­cidad de movernos fuera de los esque­mas que tenemos. Ser capaz de  saltar sobre los esquemas y mirar con ojos nuevos la realidad que no  cambia.
 
 
El que piensa como marxista, no  piensa; el que piensa como budista, no piensa; el que piensa como  musulmán, no piensa… y el que piensa como católico, tampoco piensa.  Ellos son pensados por su ideología. Tú eres un esclavo en tanto y en  cuanto no puedes pensar por encima de tu ideología. Vives dormido y  pensado por una idea.
 
 
El profeta no se deja lle­var por ninguna  ideología, y por ello es tan mal recibido. El profeta es el pionero, que se atreve a elevarse por encima de los esquemas, abriendo camino. La Buena Nueva fue rechazada por­que no querían la liberación personal,  sino un caudillo que los guiase. Tememos el riesgo de volar por  noso­tros mismos. Tenemos miedo a la li­bertad, a la soledad, y  preferimos ser esclavos de unos esquemas. Nos ata­mos voluntariamente,  llenándonos de pesadas cadenas, y luego nos queja­mos de no ser libres.  ¿Quién te tiene que liberar si ni tú mismo eres cons­ciente de tus cadenas?
 
 
Las mujeres se atan a sus  maridos, a sus hijos. Los maridos a sus mujeres, a sus negocios. Todos  nos atamos a los deseos y nuestro argumento y justifi­cación es el amor. ¿Qué amor? La rea­lidad es que nos amamos a nosotros mismos, pero con  un amor adulterado y raquítico que sólo abarca el yo, el ego. Ni  siquiera somos capaces de amarnos a nosotros mismos en libertad.  Entonces, ¿cómo vamos a saber amar a los demás, aunque sean nuestros  es­posos o nuestros hijos? Nos hemos acostumbrado a la cárcel de lo  viejo y preferimos dormir para no descubrir la libertad que supone lo  nuevo.   Lo peor y más peligroso del que duerme es creer que está despierto y confundir sus sueños con la realidad.  
 
 
No confundas los sueños Vosotros estáis dormidos porque, si no, ya no necesitarías venir a este cur­so.  Si ya lo vierais todo con ojos nue­vos, ya no necesitaríais venir a  desper­taros. Pero, si sois capaces de recono­ceros dormidos, ser  conscientes de que no estáis despiertos, ya es un paso. Pues lo peor y  más peligroso del que duer­me es creer que está despierto y con­fundir  sus sueños con la realidad. Lo primero que necesitáis para despertar, es saber que estáis durmiendo y estáis soñando.
 
 
La religión es una cosa buena en sí, pero en manos de gente dormida pue­de hacer mucho daño. Y lo  podemos ver muy claramente por la historia de una religión que, en el  nombre de Dios, cometió tantas barbaridades creyendo que hacía el bien.  Si no sabes emplear la religión en esencia, en libertad, sin fanatismos  ni ideologías de un color u otro, puedes hacer mucho daño y, de hecho,  se sigue haciendo.
 
 
Para despertar hay que estar  dispues­to a escucharlo todo, más allá de los cartelitos de buenos y  malos, con receptividad, que no quiere decir credu­lidad. Hay que  cuestionarlo todo, aten­tos a descubrir las verdades que puede haber,  separándolas de las que no lo son.
 
 
Si nos identificamos con las teo­rías sin cuestionarlas con la razón -y sobre todo con la vida- y nos las  tra­gamos almacenándolas en la mente, es que seguimos dormidos. No has  sabi­do asimilar esas verdades para hacer tus propios criterios. Hay que ver las ver­dades, analizarlas y ponerlas a prueba, una vez  cuestionadas. “Haced lo que os digo”, dice Jesús. Pero no podremos  hacerlo si antes no nos transformamos en el hombre nue­vo, despierto,  libre, que ya puede amar.
 
 
“Aunque diera todo a los pobres, y mi cuerpo a las llamas -dice Pablo­, ¿de qué me serviría si no amo?”  Este modo de ver de Pablo se consigue vi­viendo, y este modo de ser nace de es­tar despierto, disponible y sin engaños.
 
 
Cuando la relación entre amigos  no funciona lo bien que tú quisieras, pue­des aliviarla. Puedes pararte y comen­zar una tregua, pero si no has puesto al aire las premisas que  están debajo, el problema sigue en pie, y seguirá gene­rando  sentimientos negativos.
El alma que hablar puede con los ojos también puede besar con la mirada.
Si queres conocer la verdad no des ninguna opinión. Ni a favor ni en contra.
Porque la lucha entre lo que a uno le gusta y lo que le disgusta es la enfermedad de la mente….

La Vida es un Cambio Continuo…


La vida es un continuo girar y girar de acontecimientos… salimos de una cosa para meternos en otras y así, sin darnos cuenta, vamos generando los cambios…ya no somos los mismos que hace 10 años, ni que al nacer, ni somos hoy lo que fuimos ayer ni lo que seremos mañana.

Dentro de todo este eterno girar de la vida soñamos con la estabilidad, la permanencia y desvalorizamos todo lo que está sujeto a los cambios sin darnos cuenta de que nosotros, para permanecer vivos, necesitamos de esa constante renovación llamada cambio. Lo único inamovible es la muerte. Y acaso…

Nos renovamos con cada paso que damos, con cada inspiración con que nos llenamos, con cada exhalación que liberamos… No notamos el cambio hasta que ha pasado el tiempo pero no somos los mismos de ayer, ni de hace una hora. Nuestras células se han ido renovando y nuestro cabello ha crecido o se ha caído. Les puedo asegurar que ninguno de los cabellos que hay sobre sus cabeza estuvo en el momento de su nacimiento y que las células con que nacieron ya hace mucho abandonaron tu cuerpo para dar paso a las nuevas… entonces ¿Por qué te tememos tanto al cambio?

La vida terrena nos programa para vivir detenidos en un eterno girar donde no hay avance. Creemos que nos movemos pero nos mantenemos siempre en lo mismo…

La misma casa, la misma ciudad, los mismos amigos, el mismo trabajo, la misma rutina, el mismo numero telefónico, los mismos gustos, frecuentando los mismos lugares, repitiendo rutinas aprendidas… Envejecemos pero no cambiamos y eso impide la evolución como seres de espirituales.

Puedes empezar a integrar la idea de la transformación en tu vida con pequeños movimientos en el exterior. Podrías cambiar la posición de los muebles en tu casa o modificar el recorrido que haces todos los días hasta el trabajo. No vayas siempre al mismo restaurante ni pidas menú acostumbrado. Rompe la rutina y moderniza tu peinado o tus ropas y así le darás la bienvenida a ese viento fresco que llamamos cambio.

Si buscas lo permanente, lo estable y seguro, amígate con los cambios porque si hay algo que permanece inmutable a través del tiempo es precisamente el cambio.

Elixir de eterna juventud

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 Vieja fórmula de ancestral sabiduría Elixir de eterna juventud

 Desde tiempo inmemorial, el ser humano ha soñado con alcanzar la eterna juventud, aunque a veces parece haber olvidado el significado mismo de ser joven.

 La juventud nos sugiere generosidad y alegría, idealismo y desapego, valentía y optimismo, libertad en la que no pesa el pasado ni angustia el futuro.

Atrapados en el materialismo, los hombres olvidaron que las fuentes de Juvenalia se hallaban en nosotros mismos y que es desde la juventud interior desde donde se obra el prodigio de la juventud integral, que se expresa en todo nuestro ser.

 “ El hombre no envejece cuando se le arrugan las células epiteliales, sino cuando se le arrugan los sueños y las esperanzas“, decía el profesor Livraga. Los viejos Maestros siempre nos enseñaron que la vida se modifica y transforma desde la actitud de nuestra mente, y que desde el estado de conciencia adecuado podemos obrar verdaderos prodigios en nosotros mismos.

 Parte del secreto ha llegado a nuestros días a través de los viejos textos de sabiduría ancestral

Vencer las emociones que nos envejecen: evitar el resentimiento, la ira y el mal genio, que nacen de la frustración. Fortalecer el cuerpo con la acción, la moderación en el sueño, la comida y el sexo: ser fuerte y estar dispuesto para ayudar, no gimoteando constantemente nuestras necesidades. Hay una vieja fórmula para constituir el elixir de la Eterna Juventud. Sus ingredientes mezclados en la proporción adecuada obran el prodigio

Desplegar toda nuestra alegría: La jovialidad surge cuando no experimentamos un agobio existencial y aprendemos a apreciar la belleza del momento presente . Liberarse de los prejuicios y dogmatismos. Buscar naturalmente la verdad y aquello que nos hace felices más allá de la opinión de los demás – Ser útil y sentirse útil.

Avivar la curiosidad y el afán por conocer. Amar el misterio. – Espíritu de aventura y desprendimiento: sentirse un peregrino de aventura por la vida. Caminar como aprendiz y no como víctima – Desarrollar una elasticidad que no acuse los temores: la vida no nos dará tirones si no nos aferramos demasiado a las cosas y las formas

Vencer al tiempo: Liberarse del pasado asumiendo las lecciones que encierra, pero mirando al futuro como promesa, pensando que todo tiempo futuro puede traer nuevas oportunidades Cultivar la amistad frente al separatismo y la soledad de hoy día. Valorar el contacto humano frente a la despersonalización. – Sentir la responsabilidad ante los compromisos no como una pérdida de libertad sino como la mejor expresión de nuestra autenticidad.

Avivar los ideales que alimentan el alma: alimentar el alma inmortal con la belleza del arte, con la pasión por la justicia, con la aspiración a la sabiduría y con la bondad de la entrega al bien de la humanidad. – Encender cada día el entusiasmo: tener un ideal, alimentarlo, avivarlo. No dejar jamás morir la capacidad de soñar

 Bañarse todos los días en un poco de sabiduría para el alma, a través de la música que verticalice las emociones, y la reflexión y la meditación que pongan en juego elevados pensamientos.

 Y, finalmente, amar, amar con el corazón y la mente; amar una flor, un atardecer; amar una mirada, amar la sabiduría, amar al mundo … EL AMOR ES LA FORMULA DE REGENERACIÓN DE LA VIDA que necesita de la inteligencia para hacerse consciente y de la voluntad para realizarse.

En nosotros está la fuente de la eterna juventud, en nosotros está la sonrisa, está la fuerza, está la mente y el corazón, está el alma inmortal, está la vida toda para recrearse a cada paso … En nosotros está el secreto, pero hay que desearlo con toda el alma, para una vez conquistado, ponerlo a los pies de aquello que amamos

Autor: Miguel Angel Padilla